¿Se encuentra la soja inmersa en una peligrosa burbuja que está a punto de desinflarse?

Analistas trazan el panorama que se abre para una de las fuentes de financiación más importantes que tiene el Gobierno hoy en día
Por Juan Diego Wasilevsky
COMEX - 19 de Noviembre, 2010

A pocas semanas de iniciarse un año que estará marcado por las elecciones presidenciales, el Gobierno se prepara para poner toda la "carne al asador" en materia de acciones de alto impacto político. En este sentido, el sostenimiento del tipo de cambio planchado -una de las claves fundamentales en vísperas de una votación-, un marcado nivel de gasto público y un consumo exacerbado para influir en el ánimo de los votantes, aparecen como algunas de las principales cartas para torcer la elección a su favor. Y es en este contexto donde la soja juega un papel crucial para el Ejecutivo, dado que los dólares provenientes de la oleaginosa desde hace tiempo se convirtieron en el gran combustible del modelo "K". En este contexto, la reciente decisión del Gobierno de Estados Unidos de inyectar u$s600.000 millones para levantar su alicaída economía, profundizó la debilidad del dólar y jugó a favor de la Argentina, ya que potenció aún más el viento de cola. Así, el panorama, al menos hasta los comicios de octubre, parecía estar libre de nubarrones. De la mano de una soja que hace pocos días alcanzó los mayores valores tras la crisis que se inició en 2008 y una "megacosecha" que rondaría los 92 millones de toneladas, los analistas preveían que el valor de exportación de la misma superaría los u$s31.000 millones y que los ingresos por retenciones iban a totalizar u$s9.000 millones. Paralelamente, en este escenario de bonanza, los responsables de los pooles de siembra comenzaron a trazar proyecciones ante el jugoso negocio que se avecinaba y rápidamente recalcularon su rentabilidad y la elevaron al 23% en dólares. Sin embargo, en los últimos días, el camino que se presentaba bastante allanado en lo económico para lo que sería el último tramo de la actual presidencia de Cristina Kirchner, amenazó con volverse sinuoso ante la creciente hipótesis de que en el mundo se está gestando, otra vez, una burbuja en torno a las materias primas. En este contexto, el martes la soja vivió una jornada sumamente negativa en Chicago, tras registrar una caída del 5%, una tendencia bajista que se profundizó durante el día de ayer. Así las cosas, el "yuyito", que supo cotizar a casi u$s490 la tonelada durante la semana pasada -un 32% por encima de los niveles del 2009-, sufrió un fuerte retroceso del orden del 10% en cuestión de días, si bien este jueves, en una jornada volátil, pudo recuperar una parte del terreno perdido. En este contexto, fue el secretario general Iberoamericano, Enrique Iglesias, quien lanzó la bomba al advertir que América latina se enfrenta al peligro de burbujas especulativas vinculadas con el precio de los granos, así como también con el de otras materias primas. "América latina crecerá entre 5 a 7 por ciento este año. Pero hay peligros, uno de ellos es que se genera una burbuja de las materias primas. Es claro que hay especulación. No me digan que este es el precio de la soja", fueron las frías palabras del ex titular del BID. Cuando los expertos hablan de burbuja, hacen referencia a que el precio del activo en cuestión -en este caso la oleaginosa-, no está sustentado en la economía real y está inflado por una suba injustificada. Y la posibilidad de que la principal fuente de financiamiento del exterior pueda flaquear es un motivo de alarma para el Gobierno, dado que la soja actualmente es la que permite una reactivación de las economías regionales, un sostenimiento del ritmo de gasto público y, además, genera mayor solvencia a las cuentas públicas, mitigando cualquier baja de los títulos públicos. El origen de la burbujaAhora bien, ¿el precio de la oleaginosa efectivamente está inmerso en una burbuja? Y de ser así, ¿cómo es que se está generando? Para desandar el camino de las materias primas, es clave considerar la decisión del gobierno de Estados Unidos de inyectar unos u$s600.000 millones con el objetivo de reactivar la alicaída economía. En este contexto, un informe del Banco Ciudad destaca que, de un momento a otro, "el mundo tuvo que prepararse para digerir los efectos de la segunda ronda de inyección de liquidez global motorizada por los Estados Unidos. Se trata de un escenario inédito en que tanto países desarrollados como emergentes se quejan, por varios motivos, del relajamiento monetario. Así, el mundo entero debe lidiar ahora con los problemas que crea el exceso de dólares en la economía global". La segunda ronda de impresión de billetes, que equivale a más del 30% de la base monetaria, tiende a disminuir las tasas de interés de los bonos americanos y a debilitar aún más al dólar. Esto llevaría a que los inversores continúen buscando retornos más elevados y acumulando, en consecuencia, activos de mayor riesgo, como las materias primas, que están denominadas en divisas estadounidenses y son particularmente atractivas para los inversores dado que tienden a la suba cuando el billete verde baja. Sin embargo, los analistas del Banco Ciudad alertaron por una grave consecuencia: la "inflación de activos". ¿De que se trata? Es una dinámica que estuvo presente en la crisis de 2008 y consiste en que, dado el bajo nivel de actividad en EE.UU., las políticas monetarias laxas no se traducen en riesgos inflacionarios en los EE.UU., lo que incentiva a los funcionarios a seguir inyectando liquidez. Sin embargo, esto termina generando un efecto adverso: la masiva oleada de dólares "tiende a canalizarse hacia activos financieros y reales, produciendo una verdadera inflación de activos y, eventualmente, burbujas financieras que podrían estallar cuando la política monetaria tienda a endurecerse", es decir, cuando las presiones inflacionarias obligarían al Gobierno de EE.UU. a modificar su política monetaria expansiva. Este fenómeno de "inflación de activos" a escala global es el que está operando sobre las propiedades inmobiliarias, las monedas y los precios de las materias primas. Además, a esta compleja ecuación se suma otra variable: una incipiente aversión al riesgo, que pudo observarse el martes, producto del fantasma de Irlanda y la amenaza de China de aplicar políticas contractivas, que súbitamente y de manera pasajera, fortaleció al dólar e impactó negativamente en los valores de las materias primas. Ante este panorama, la influyente publicación Oil World aseguró que "el complejo oleaginoso enfrenta momentos "muy vulnerables a mayores retrocesos".

"Hay un alto riesgo, en nuestra opinión, de una recaída de precios, impulsado por tomas de ganancias y ventas especulativas mundialmente en el mercado de futuros", aseguraron.

La visión local En diálogo con iProfesional.com, Alejo Espora, economista del Banco Ciudad, destacó que "se estaban generando las bases para que se produjera una burbuja con ciertas similitudes a la del 2008. Entonces, todos preveían que la política monetaria laxa iba a tener efectos durante todo el año próximo y el mercado vería precios de commodities muy sólidos. Incluso, nadie se animaba a ponerle un techo. Pero apareció Irlanda y la preocupación por China". "Todo hacía pensar que el rally alcista seguiría un poco más, pero la sorpresa fue que la fiesta se acabó demasiado pronto: recrudeció el problema en Europa y el posible endurecimiento monetario del gigante asiático para evitar una disparada de la inflación le pusieron freno", recalcó el experto. En este contexto, si bien el mercado pronto reaccionó ante el rumor de que Irlanda recibiría ayuda para solucionar sus problemas con la banca local y la deuda, el problema que persiste es el de China. Adrián Rozanski, economista de Delphos Investments, alertó que, antes de que se termine de inflar la burbuja, China ya está "metiendo sus dedos" y presionando hacia la baja: "En los últimos años, cada vez que China aplicó políticas restrictivas para evitar que se recaliente su economía, lo terminaron pagando los países emergentes y las materias primas". "La Argentina y la soja necesitan de China pero de un modo particular: que no crezca poco, pero que tampoco se expanda demasiado, porque esto aceleraría las políticas para controlar la inflación". Desde Econviews destacaron que "el aumento de los encajes bancarios en 50 puntos básicos en el gigante asiático, intenta enfriar la economía y, por ende, se prevé que demande menos bienes del resto del mundo". En otras palabras: podría comprar menos soja y esto es una mala noticia para la Argentina. Frente a esto, Espora destacó que "nos enfrentamos a un escenario de fuerte volatilidad, porque todavía no está claro cuál va a ser el tenor de las medidas que tomará el gigante asiático y cómo decantará la crisis de Irlanda y si esto alcanza para revertir los efectos de las medidas de la FED, que habían empujado a las materias primas". Rozanski coincidió en que el escenario es de "incertidumbre y volatilidad", dado que la soja no tiene garantizado un piso excesivamente alto y que "todavía tiene espacio para seguir ajustando hacia abajo, ya que su precio se disparó muy rápido en un lapso muy breve de tiempo". ¿Cuál es la delgada línea roja? El consenso entre los analistas es que para que el año próximo avance sin mayores complicaciones, el precio de la soja deberá ubicarse, en promedio, por encima de los u$s350 la tonelada.A esos valores, la campaña tendría un valor del orden de los u$s26.500 millones, prácticamente el mismo nivel del 2009, aunque con mayor cantidad de toneladas. Sin embargo, lo más saludable, aseguraron desde Delphos Investments, sería tener una soja rondando los u$s400, para poder contar con un mayor colchón de dólares por saldo comercial. Como contrapartida, si la oleaginosa llegara a descender y cruzar la frontera de los u$s350, Rozanski aseguró que se generaría un reacomodamiento de piezas peligroso para la Argentina. "Más que una soja barata, me preocupa todo lo que va asociado a esto", explicó. En efecto: un yuyito a ese valor implicaría que:

  • Anteriormente tuvo lugar un "flight to quality" de fondos hacia activos de menor riesgo.
  • que estarían entrando menos capitales a Brasil y que el país vecino tendría, por lo tanto, el camino allanado hacia una devaluación de su moneda, con lo cual, el "efecto dominó" sobre la economía doméstica terminaría resultando negativo.

Sin embargo, para los analistas, es poco probable que se llegue a este nivel de cotizaciones. O, dicho de otro modo, que la aversión al riesgo sea de tal magnitud que las materias primas se desplomen más de un 30% en los próximos meses. PerspectivasEspora aseguró que, a pesar del miedo por el futuro de China, "esperamos que la soja siga teniendo buenos precios, al menos durante el año que viene. La Argentina, aún con un escenario levemente más pesimista, teminaría haciendo negocio, porque es muy difícil que regresemos a valores correspondientes a la crisis de 2008". Por su parte, Rozanski destacó que "somos bastante optimistas. Además, no me parece que haya motivos para alarmarse teniendo en cuenta que la Argentina tiene 52.000 millones de dólares de reservas que alcanzan para pagar los vencimientos en moneda extranjera de los próximos 20 años". "Si la soja, de ahora en más, cayera u$s200 estaríamos en problemas, pero no sería el caso que se prevé. De este modo, hasta en un escenario levemente negativo, se debería avanzar sin mayores problemas", sostuvo.

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