Ganó Chávez, festeja Cristina: sin dólares en caja y con déficit de energí­a pagará el petróleo en "cuotitas pesificadas"

Para el Gobierno K no fue una elección más, repercute en lo político y en lo económico. La "curiosa" forma de comprarle a PDVSA para saltear estadísticas
Por Juan Diego Wasilevsky
COMEX - 09 de Octubre, 2012

Durante todo el domingo, las miradas del mundo se posaron en Venezuela, luego de que millones de personas asistieran a las urnas y pusieran fin, de esta manera, a una extensa y agotadora campaña

Pese a los esfuerzos del candidato opositor, Henrique Capriles, Hugo Chávez volvió a ratificar su poderío electoral -logrando un 54% de los votos, 10 puntos más que su contrincante- en unas elecciones cruciales en las que se jugó "a todo o nada".

Sin dudas se trató de la elección más reñida desde 1999, año en el que llegó a la presidencia del país caribeño.

Ya con la victoria consumada, el líder bolivariano dispondrá de otros seis años para, tal como anticipó durante su campaña, profundizar su modelo de "revolución bolivariana".

En la vereda de enfrente, tras asegurar que iba a "dejar la piel", quedó un derrotado Capriles, quien había asegurado que su objetivo era poner fin a más de una década de gobierno socialista en Venezuela.

Festeja el Gobierno kirchneristaPara el Gobierno argentino, ciertamente no se trató de una elección más en el calendario de comicios latinoamericanos. 

Por el contrario, quien se jugó la permanencia en el poder es, en el plano político, uno de los líderes con el que el kirchnerismo alcanzó el mayor nivel de afinidad desde su llegada a la presidencia, allá por 2003. Y esto repercutió positivamente en los niveles de comercio.

Desde una visión empresaria, Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores de la Argentina (CIRA), destacó que el Gobierno K "privilegió la relación con Chávez desde dos aspectos: el político, por una cuestión de empatía; y el energético, dado que Venezuela tiene el combustible que cada vez será más necesario".

Según el directivo, "la afinidad fue clave para que se potenciara el comercio de una manera vertiginosa. Sin dudas, ambos gobiernos allanaron el camino para que las empresas cierren negocios".

En efecto: a la hora de analizar la evolución del comercio bilateral se observa el creciente peso que fue ganando el mercado venezolano tanto para las grandes como para las pequeñas y medianas empresas argentinas.

Según datos de la consultora Abeceb, las ventas hacia ese destino en 2011 alcanzaron un récord de u$s1.860 millones, una cifra 13 veces superior a los envíos realizados a lo largo de 2002 (u$s146 millones), tal como se puede observar en el siguiente cuadro: 

Cabe destacar que antes de la llegada del kirchnerismo al poder, el país caribeño era un mercado marginal para las compañías nacionales, dado que únicamente adquiría el 0,5% de todos los productos exportados con sello albiceleste.

En cambio, a medida que los lazos políticos y comerciales se fueron intensificando, subió varios escalones hasta posicionarse en 2011 entre los principales destinos de las ventas argentinas al mundo, multiplicando por cuatro su participación.

Los expertos destacan un dato clave y es que Venezuela, por su débil industria y sus problemas para abastecerse de alimentos, es un mercado que depende fuertemente de las importaciones, las cuales se fueron disparando a medida que el precio del petróleo fue escalando.

Y si bien hacer negocios con empresas venezolanas no es fácil, dados los continuos problemas para concretar los cobros de las operaciones, dada la fuerte intervención que existe en el mercado cambiario, lo cierto es que la canasta de exportaciones se expandió y diversificó considerablemente durante la relación entre el gobierno K y el chavismo. Y muchas compañías sacaron rédito de este "idilio" bilateral.

En diálogo con iProfesional.com, Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional, aseguró que "los envíos hacia ese país tienen buen valor agregado. Esto es positivo. Para nosotros el mercado venezolano representa una plaza significativa para la colocación de productos con cierto nivel de tecnología, como equipamiento médico, productos eléctricos y autopartes" (ver infografía). 

Al trazar un balance de esta última década, Marcelo Elizondo, ex director ejecutivo de la Fundación ExportAr, aseguró que "con Chávez, la Argentina logró una alianza estratégica que permitió generar negocios más allá de lo que el mercado demandaba. 

Sin embargo, recordó que "no todas las experiencias con Venezuela fueron exitosas o terminaron bien. Basta recordar las oportunidades que se abrieron para la venta de maquinaria agrícola hasta que saltó el affaire de la embajada y se terminó cayendo un mercado interesantísimo".

Chávez y el peso del petróleoA la hora de analizar las importaciones, las mismas prácticamente no se incrementaron en una década, luego de haber cerrado en 2011 con unos magros u$s24 millones.

Es decir que, a la luz de las estadísticas oficiales, la Argentina le estaría exportando 77 veces más que lo que importa desde Venezuela.

Sin embargo, aquí hay que hacer una salvedad y es que no todas las operaciones que se concretan luego se ven reflejadas en los números, dado que, en este caso, no se está considerando un rubro clave en la relación bilateral: combustible y energía.

En efecto, dado que las compras de petróleo y derivados se realizan vía PDVSA a través de un fideicomiso, las millonarias erogaciones para cancelar estas compras no se ven plasmadas en los datos de intercambio comercial con Venezuela.

Para la Argentina, el hecho de que haya resultado ganador Chávez no es un dato menor, dado que si bien el mandatario bolivariano nunca le hizo "precio de amigo", sí le dio otros beneficios.

En concreto, la afinidad política tuvo su recompensa dado que, gracias a este fideicomiso, el 80% de las operaciones de compra de petróleo se financian en cuotas y, además, las mismas se cancelan en pesos, moneda que la administración chavista luego utiliza para pagarle a los exportadores argentinos.

Este acuerdo, que fuera firmado en diciembre pasado, es de vital importancia para la administración kirchnerista, ya que le permite cancelar en moneda local el equivalente a u$s1.000 millones anuales en concepto de compra de petróleo, un punto no menor, en momentos de escasez de divisas en la plaza doméstica.

Claramente el resultado electoral benefició al Gobierno K, dado que Capriles había advertido durante la campaña que iba a revisar todos los contratos de venta de combustible.

La continuidad de Chávez y su impacto a nivel empresarialPara los expertos consultados por iProfesional.com, la permanencia de Chávez en el poder sin dudas implica sostener el "status quo" que tanto ayudó a impulsar las ventas de bienes con valor agregado. 

Según Ochoa, "desde el punto de vista económico y comercial, la continuidad de Chávez le convenía a las empresas que ya proveen a ese mercado".

El punto central, según los expertos, es que mientras que normalmente cualquier mercado internacional mira con lupa la variable "precios", en el caso de Venezuela la "afinidad" política y la alta intervención estatal permitó y permitirá, en gran medida, "tapar" la progresiva pérdida de competitividad de los productos argentinos.

En otras palabras, muchos de los bienes que vende el país bajo acuerdos de complementariedad, hubiesen corrido riesgo de no poder colocarse más en ese mercado, de haber mediado un cambio de gobierno.

Al respecto, Mariano Lamothe, economista de Abeceb, coincidió en que "si Capriles hubiese llegado al poder se habría reducido la intervención estatal y los importadores venezolanos podrían haber optado por buscar otros proveedores por los problemas de competitividad asociados a los productos argentinos".

Sin embargo, la continuidad de Chávez en el poder tampoco permite vislumbrar un nuevo salto de las exportaciones como el que tuvo lugar entre 2003 y 2011.

Al respecto, Santisteban consideró que, en este punto de la relación comercial, el efecto "afinidad" entre ambos gobiernos, si bien sigue siendo importante para generar negocios, ya no tiene la misma gravitación que hace diez años, cuando había que tender puentes entre exportadores e importadores y avanzar en la firma de acuerdos de complementación.

En definitiva, para los analistas hay una suerte de "inercia" comercial por la fuerte dependencia de este país caribeño por un amplísimo abanico de productos importados.

Ochoa coincidió en que "Venezuela, en los últimos años se hizo cada vez más dependiente de la renta petrolera. Y más allá de algunos esfuerzos puntuales por aumentar la producción de algunos alimentos, en los que la Argentina aportó know how y tecnología, lo cierto es que poco han cambiado las cosas".

"Venezuela va a seguir necesitando de todo: alimentos, insumos, productos finales. Hay una cultura importadora y dependiente de los ingresos del petróleo muy arraigada", recalcó Ochoa.

El "efecto Mercosur"Para los expertos, otro factor clave a la hora de proyectar la evolución de la relación entre ambos países, pasa por un hecho no menor: Venezuela ya está dentro del Mercosur.

Esto tiene una fuerte implicancia desde el punto de vista comercial: existe un acuerdo a nivel bloque que será superador en relación a gran parte de los pactos firmados previamente de manera bilateral.

Es decir, la entrada en vigencia del arancel del 0% y toda la serie de armonizaciones en las que obligatoriamente se deberá avanzar generará que, parte de ese impulso del que se beneficiaban las empresas argentinas por el "efecto Chávez", ahora se encauce bajo la propia dinámica del Mercosur.

En este sentido, para los expertos, de no mediar mayores problemas, en poco menos de un año Venezuela podría estar, en la práctica, operando como un socio más del bloque.

"Es de esperar que, en esta nueva etapa del Mercosur, las relaciones comerciales para las empresas argentinas pasen a depender más de cuestiones institucionales que de las relaciones personales a nivel gubernamental", concluyó Elizondo.

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