Brasil teme nuevas represalias comerciales por parte del Gobierno argentino
El deterioro adicional que han sufrido las cuentas externas en el arranque del año puede llevar al Gobierno de Cristina Kirchner a intensificar nuevamente los controles sobre las importaciones de origen brasileño. Ésta es la advertencia que comenzó a circular días atrás entre los principales analistas de los bancos de Brasil.
Tras realizar ajustes en sus proyecciones para 2014, se vislumbra una nueva desmejora de la cuenta corriente de aproximadamente un punto del PBI, que implica aproximadamente u$s4.000 millones. Justifican esta tendencia principalmente debido a un menor crecimiento de las exportaciones agrícolas y a una profundización del déficit energético.
En ese marco, consideran que es muy probable que el Gobierno argentino intensifique los controles sobre las importaciones totales, como lo hizo en 2012. De hecho, estimaciones preliminares muestran que el impacto de una intervención oficial similar a la de dos años atrás sobre las exportaciones brasileñas podría significar pérdidas por unos u$s4.000 millones. En consecuencia, el superávit con la Argentina se reduciría a u$s 2.600 millones. El año pasado la balanza comercial bilateral arrojó un déficit con Brasil de u$s3.153 millones, según consignó Ámbito.
Los cálculos realizados en los búnkeres paulistas estiman que las industrias argentinas reducirán las importaciones en más de un 27% anual, y consideran una contracción de la misma intensidad en los embarques de autos brasileños al mercado criollo, lo que implicaría una disminución del saldo comercial en u$s1.500 millones.
Pero en el caso de que las exportaciones brasileñas de productos industriales (excluyendo autos) repitieran el comportamiento de 2012 (una caída del 20%), habría un impacto adicional de u$s2.500 millones sobre el saldo de la balanza bilateral.
De modo que entre ambos conceptos, las ventas externas brasileñas al mercado argentino bajarían unos u$s 4.000 millones (en 2013 totalizaron u$s 19.615 millones, o sea que sería una pérdida del 20%).
Es así que los analistas brasileños contemplan como un riesgo nada despreciable que el deterioro de la balanza de pagos de la Argentina este año pueda nuevamente afectar el desempeño de la economía brasileña, principalmente por medio de los obstáculos que el Gobierno kirchnerista pueda imponer a las ventas externas de Brasil al mercado criollo.
A su vez, bajo la mirada de estos expertos la caída de las reservas del BCRA (que destacan que en 2013 fue del 30%), a pesar de la aceleración de la depreciación del tipo de cambio, es uno de los datos que más los inquieta. Además consideran que el aumento insoslayable del déficit energético y la falta de acceso a los mercados de capitales ya han motivado al Gobierno criollo a controlar importaciones y a restringir la salida de divisas, como ocurrió en 2013.
Las últimas proyecciones en manos de Dilma Rousseff apuntan a que la economía brasileña apenas crecería el 2%, lo cual tendría algún impacto negativo sobre las exportaciones argentinas estimadas para 2014.