Una parrilla argentina se prepara para conquistar los paladares rusos

El tradicional restaurante porteño Hereford está ultimando detalles para desembarcar a través de un grupo económico europeo, que vino a la Argentina para contra
Por iProfesional
COMEX - 05 de Septiembre, 2005

Margarita Robres Clausell es española, más precisamente, de Barcelona y hace catorce años que vive en la Argentina. Junto a su marido levantó en 1991 uno de los nuevos clásicos de la gastronomí­a argentina: Hereford. Y si bien en un comienzo despuntaron como una cadena de restaurantes en expansión, luego de la crisis debieron juntar sus cartas y dar de nuevo cuando vieron cómo se contraí­a el nivel de consumo general. En este plan, conservaron el local de costanera, pero debieron cerrar sus sucursales de Puerto Madero y Recoleta. Sin embargo, con la reactivación que experimentó el rubro de los servicios, inauguraron recientemente una sucursal en Pilar, confiando en el afianzamiento de esa zona. De Buenos Aires a los Urales"No salimos a hacer publicidad ni a vender el producto afuera, y la verdad es que tenemos una ventaja comparativa con respecto a otros rubros porque la carne y, sobre todo, la parrilla argentina, así­ como el tango, son de esas cosas indiscutibles a nivel mundial", asegura Clausell. Según la empresaria, desde el fin de la convertibilidad estaban pensando en embarcarse en un proyecto de exportación de franquicias, pero asegura que finalmente todo fue producto de las casualidades. En este plan, hace dos meses entraron en contacto con un intermediario ruso, radicado en la Argentina, que les acercó la propuesta de un grupo empresario de los Urales. De este modo, según Clausell, luego de dos meses de negociaciones, están ultimando detalles para que el servicio de Hereford desembarque en Europa. "Lo de Rusia comenzó con un mail que llegó a través de la Asociación Argentina de Franquicias. Sin embargo, en este caso, no vinieron a buscar una franquicia propiamente dicha, sino que vinieron a comprar el know how. La idea es que en un par de meses estemos viajando a Rusia para desarrollar í­ntegramente el proyecto, desde cero", explica Clausell.De este modo, la empresaria conformará un equipo que se encargue tanto del diseño del local y la ambientación, como de la capacitación del personal. "En total vamos a estar asesorándolos durante tres o cuatro meses", confirma la empresaria. Por lo tanto, la idea es bindar conocimiento pero también dejar el canal abierto para generar un negocio paralelo, en un esquema a través del cual los provean, en este caso como intermediarios, de otros productos nacionales con buena fama internacional, como dulce de leche y vinos.Una compleja forma de trabajoEn cuanto al personal, la intención es enviar a Rusia un grupo de empleados destacados en distintas disciplinas y un parrillero para que se encargue del coaching  del cocinero local con el fin de enseñarles los secretos de la parrilla argentina. Sin embargo, sobre este aspecto, Clausell aún no está muy convencida: "estamos hablando de un parrillero argentino, un traductor y un cocinero ruso, los tres durante tres meses en un proceso de aprendizaje. En un momento pensé que era inviable pero creo que es la mejor opción. Ante este sistema engorroso, "se planteó entonces la idea de contratar a un parrillero ruso que viva en la Argentina y que haya adquirido el conocimiento pero nos aseguraron que, el que se fue de Rusia, lo hizo para no volver nunca más", se resignó la empresaria. Una experiencia distintaPara Clausell, la experiencia va a ser complicada, "ya que un restaurante no es un negocio textil, donde fabricás un producto, lo enviás terminado y lo ponés en un estante. Esto es un servicio, que se modifica constantemente y que tiene que tener un control estricto todos los dí­as". Señala como ejemplo el caso de Sólo Empanadas, que logró ingresar al mercado ecuatoriano, pero señalan, como principal diferencia, que en el caso de Europa, se estima una inversión muy superior. Al respecto, Clausell aseguró que "estamos hablando de un restaurante de 400 metros y 160 cubiertos, con una inversión de alrededor de 400 mil euros y apuntando a obtener un ingreso bruto superior a los 30 euros por cliente".El problema de la marca"Se supone que a una gran parte de los argentinos le decí­s Hereford y lo relacionan con la carne y otro porcentaje lo relaciona con el restaurante, ignorando que es una raza de ganado. Pero si vas a algunas partes de Europa, decí­s Hereford y te preguntan si es una marca de autos", sotiene Clausell. Por eso, según la empresaria, está en etapa de evaluación el nombre que le pondrán al restaurante. Porque Hereford, en el mundo, no sólo no está relacionado con la Argentino, y mucho menos con una parrilla criolla, sino que tiene connotaciones europeas. "Es más, en la Comunidad Europea, hasta tuvimos problemas para patentar la marca, porque Hereford es un condado de Inglaterra, entonces argumentaban que era una denominación de origen y que no podí­amos utilizarla. Por eso decidimos apelar a un agente de marcas, que hizo una investigación y se detectó una gran cantidad de restaurantes que tení­an denominación de origen. Ahí­ fue cuando, finalmente que nos permitieron utilizar el nombre para el restaurante, pero no para ingresar carnes bajo esa denominación".

 

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