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Nueva era en Brasil: con Bolsonaro, se redefine el escenario político y económico para Argentina

Nueva era en Brasil: con Bolsonaro en el poder, se redefine el escenario político y económico para Argentina
El principal socio comercial iniciará un plan de reformas. Qué riesgo corre el rol de líder de la región que ostenta Macri. El futuro del Mercosur
Por Juan Diego Wasilevsky
29.10.2018 05.44hs Comex

Arranca una nueva era en Brasil. Tras el interinato de Michel Temer, quien se ganó el mote de ser “el presidente menos popular del mundo”, Jair Bolsonaro tomará las riendas de la mayor economía de Sudamérica y del principal socio comercial de la Argentina.

Con Lula da Silva preso y un Partido de los Trabajadores duramente golpeado, el líder de derecha del Partido Social Liberal llegó al poder con muchos slogans de campaña y algunas propuestas, pero dejando todavía muchas incógnitas por resolver, especialmente en el plano comercial.

Sin embargo, para los analistas, los cambios serán inevitables y, como una onda expansiva, se terminarán haciendo sentir en la Argentina.

Una de las primeras consecuencias del empoderamiento de Bolsonaro se sentirá en el terreno de la política y las relaciones internacionales. 

Concretamente, los expertos anticipan que Mauricio Macri verá cómo se irá desdibujando su rol de único vocero de la región ante las potencias mundiales.

¿Qué podría implicar esto? Que se evaporaría parte del peso estratégico que supo tener la Argentina, que jugó un papel clave como interlocutor con EE.UU. y Europa.

Desde que asumió Donald Trump, Estados Unidos siempre mostró un fuerte interés en evitar que la crisis política y económica se profundice en la Argentina, en momentos de fuerte inestabilidad en el vecindario.

El apoyo expreso y firme de Donald Trump hacia el Gobierno de Macri cuando estaba gestionando el megacrédito ante el FMI, lució como una estrategia para evitar que entre en zona de riesgo un mandatario amigable con el mercado. 

Es decir que Macri supo capitalizar el papel que le tocó jugar. Y esto se debió a que, tal como lo plnateó el analista Sergio Berensztein, había un costo elevado para Washington si no se evitaba que entrara en zona de turbulencia un gobierno que había demostrado su esfuerzo por ir hacia políticas más previsibles, justo en momentos en que Brasil estaba en plena carrera electoral.

Y este rol clave que jugó la Argentina, tuvo más impacto concreto que el imaginado: el espaldarazo de Trump en un tema sensible como el acuerdo con el FMI fue decisivo.

Sin embargo, para los analistas está claro que la gravitación de Macri como referente regional entró en una zona de grises tras el cambio de era en Brasil.

Ahora que Bolsonaro fue ratificado presidente, para Elizondo, ese liderazgo de la Argentina podría quedar fuertemente opacado.

“Macri se encontró con ese rol porque había un espacio vacante. Pero ahora que Brasil pasa a tener un presidente con una agenda de centroderecha y con una fuerte vocación internacional, dejará de ser el único ‘vocero’”, planteó.

“Vamos a ver un Brasil que va a actuar como una gran economía a nivel mundial, algo que no se vio durante la gestión de Temer”, agregó.

Marcelo Bermolén, profesor de la Escuela de Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral, coincidió al señalar que “el contraste de época llevará a que Mauricio Macri quede opacado ante la aparición de la nueva estrella regional, encarnada por Bolsonaro”.

Esto, agravado por el hecho de que el jefe de Estado argentino “atraviesa en su gestión una fuerte crisis económica, no cuenta con mayorías legislativas y no tiene asegurada su reelección. Esto contrasta con el contundente apoyo interno con el que Bolsonaro inicia su mandato, además de variables económicas más ordenadas en su país”.

“La relación de Brasil con Argentina es estratégica, pero es de esperar que sea un negociador duro y que vea en la Argentina un acompañante necesario pero que no ensombrezca su rol de líder regional”, agregó.

De hecho, mientras era candidato, Bolsonaro comenzó a probarse el traje de interlocutor de la región. Por un lado, arrojó flores a Trump, de quien destacó que ayudó a mejorar el nivel de empleo en EE.UU.

Por otro, propuso liderar un “bloque liberal” en Sudamérica, que estaría conformado, además de Brasil, por la Argentina, Chile y Paraguay.

Más allá de que una eventual coalición de este tipo no tendría prácticamente implicancias en el terreno práctico, sí deja en claro cómo Brasil vuelve a irrumpir en la escena regional para reclamar un lugar que había abandonado hacía tiempo.

Una agenda con grandes cambios

Para anticipar parte de los cambios que se vienen en Brasil hay que observar la hoja de ruta que planteó junto a Paulo Guedes, el economista ultraliberal que será ungido como "súper ministro".

Sus principales objetivos serán:

-Achicar la estructura del Estado, desactivando la mitad de los ministerios. 

-Alcanzar un déficit fiscal cero en 2019 y llegar al superávit en 2020.

-Aplicar un plan de privatizaciones pero exceptuando el Banco de Brasil y buena parte de Petrobras.

-Reformar profundamente el sistema de pensiones.

-Modificar el sistema impositivo, con una baja de algunos tributos similar a la que aplicó Donald Trump en EE.UU.

-Lanzar una nueva ventanilla única para crear empresas

-Captar inversiones para mejorar la infraestructura 

¿Podrá avanzar con toda esta agenda de cambios?

En diálogo con iProfesional, Welber Barral, consultor y ex secretario de Comercio Exterior de Brasil entre 2007 y 2011, destacó que en la cámara de diputados, por ejemplo, “el partido de Bolsonaro apenas tiene el 10% de bancas. Por eso va a estar obligado a negociar con partidos más chicos y con otras fuerzas para poder gobernar”.

El dato positivo es que Bolsonaro se encontrará con una economía que en 2017 logró salir de la recesión, tras años de profunda crisis.

En concreto, el año pasado el PBI concluyó con una suba del 1% y para este 2018 se encamina a expandirse 1,35%.

Barral destaca que “la perspectiva para 2019 es la de un crecimiento de al menos 2%. Y, si prosperan las reformas, entonces se puede aspirar a una mejora de la actividad más importante”.

El experto también considera que será importante la mejora del clima financiero: “Que forme parte del gabinete un hombre como Guedes fue muy bien recibido por el mercado en general y también por la industria”.

Estas son noticias de por sí positivas: el “manual” indica que, por cada punto que crece el PBI del país vecino, la economía argentina se incrementa un cuarto de punto.

“A la Argentina le conviene que Brasil tenga un gobierno institucional con legitimidad, que refuerce la confianza del mercado y que ayude a superar tres años de crisis profunda y que provoque un cambio desde la política para que la corrupción deje de ser el principal componente de la agenda”, planteó Elizondo.

Por lo pronto, la recuperación tenue que está dejando 2017 está generando los primeros cambios en la matriz exportadora argentina.

En septiembre, la Argentina logró revertir el rojo comercial con Brasil por primera vez desde el año 2014.

Esto se explicó por el desplome de las importaciones –como consecuencia de la crisis doméstica- y la expansión de las exportaciones, principalmente por los mayores despachos de trigo y vehículos, “a raíz de la mayor competitividad cambiaria ganada por la Argentina”, indicó Ecolatina en un reporte.

Para los meses restantes de 2018, desde la consultora estimaron que esta dinámica profundizará, con ventas hacia Brasil que podrían mostrar un estímulo adicional ya superada la contienda electoral.

Como consecuencia, el abultado déficit bilateral pasaría de los u$s8.200 millones a unos u$s4.500 millones, una mejora nada menos que del 45%.

Incluso, desde Ecolatina postulan que en 2019 la Argentina volverá a tener superávit comercial a nivel general, luego de dos años consecutivos en rojo. Y atribuyen este cambio de tendencia, en gran parte, a una "economía brasileña más pujante" y a un real fortalecido. ¿Por qué? Porque se prevé un importante influjo de capitales una vez superado el proceso electoral que tenderá a debilitar al billete verde. 

¿Proteccionista o aperturista?

Donde sí se abrió un fuerte debate es respecto de la política que aplicará el nuevo presidente en materia comercial. La razón es que Bolsonaro se expresó de manera ambigua respecto de su plan para el comercio exterior y la industria nacional.

Guedes es un referente del liberalismo y dejó entrever que impulsará una reducción de alícuotas de importación y de barreras paraarancelarias, en paralelo con la firma de nuevos tratados bilaterales por fuera del Mercosur. 

Esto preocupa a los industriales argentinos dado que el bloque todavía funciona como una suerte de “coraza” frente a la competencia de países extra bloque.

Sin embargo, no está tan claro que vaya a haber una apertura indiscriminada de la economía. 

Emanuel Ornelas, economista brasileño especializado en comercio internacional, destacó que “Bolsonaro ha mostrado fuertes tendencias nacionalistas y proteccionistas a lo largo de su tiempo en el Congreso y también en esta campaña”.

El experto agregó que los industriales paulistas, dueños de un fuerte poder de lobby, “están acostumbrados a la protección y quieren mantenerlo así. Hay numerosas señales que nos indican eso, y es altamente probable que trabajen para que esa realidad no se modifique”.

Bermolén, de Universidad Austral también se inclina por la hipótesis de un nuevo gobierno más proclive a “fortalecer la industria nacional y aliarse al fuerte lobby del empresariado paulista”.

El analista indicó sin embargo que habrá matices: con un sesgo muy pragmático, abrirá la economía selectivamente en aquellos sectores menos competitivos y mantendrá en poder y supervisión propia a sectores estratégicos como las comunicaciones y la energía.

Donde sí crecen los temores es entre los industriales argentinos, principalmente entre los directivos de terminales automotrices.

Hace treinta años que los vehículos y las autopartes se exportan hacia el mercado vecino con atractivos beneficios aduaneros de los que no gozan proveedores extra bloque. En este caso, la industria brasileña viene presionando a los gobiernos de turno para que avance hacia el libre comercio porque el acuerdo con la Argentina -que vence a mediados de 2020-, establece un tope a sus exportaciones. 

Sucede que, por cada dólar en vehículos y autopartes que Brasil importa desde este lado de la frontera, las automotrices de ese país sólo pueden exportar por 1,5 dólares. El objetivo que tienen es eliminar en menos de dos años ese sistema, que se conoce como "flex". Y, según se rumoreó en la prensa brasileña, la idea va en línea con los intereses del presidente electo.

Otro punto que preocupa es que Bolsonaro anticipó que irá por “menos Mercosur y más acuerdos bilaterales”.

“Necesitamos liberarnos de las amarras del Mercosur y avanzar hacia el bilateralismo. Brasil tiene autonomía para hacer comercio con todo el mundo”, agregó durante la campaña.

Esto llevó a que la ex canciller Susana Malcorra manifestara su “preocupación” respecto de las declaraciones sore el futuro del Mercosur.

La realidad es que el macrismo, en algún punto venía anticipando que también apuntaba a algún tipo de flexibilización del bloque. Pero la irrupción de Bolsonaro, que amenaza con patear el tablero, inquieta a la diplomacia argentina.

Para Bermolén, el cambio de era impactará inevitablemente en la propia naturaleza del bloque.

“Bolsonaro, mantendrá al Mercosur como un acuerdo aduanero pero evitará su fortalecimiento, puesto que pondrá el énfasis en los tratados bilaterales. Desde esa perspectiva negociará con una Argentina en crisis, con la cancha inclinada a su favor”, afirmó.

En paralelo, Elizondo coincidió al señalar que “el Mercosur dejará de ser la única prioridad de la política exterior brasileña. No lo va a romper, pero deberemos convivir con un Brasil que sin dudas buscará una posición más individual en el mundo”.

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