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El negocio de los celulares, TV y portátiles vale $24.000 millones menos: las marcas perdedoras

El negocio de los celulares, TV y portátiles vale $24.000 millones menos: las marcas perdedoras
La devaluación elevó los precios de estos dispositivos. Esto, en combinación con la escasez de cuotas y las elevadas tasas de interés, afectaron la demanda
Por Juan Diego Wasilevsky
07.01.2019 11.00hs Comex

Las principales marcas de tecnología que operan en el país arrancan 2019 con un pesado lastre.

Sus operaciones vienen de sufrir un importante derrumbe, como consecuencia de una fuerte volatilidad que terminó afectando las ventas de bienes de consumo en general.

La disparada del dólar –que hizo más caros los productos electrónicos en relación a los salarios-, la incertidumbre en el mercado laboral y las altísimas tasas de interés que achicaron los planes de financiación fueron los principales ingredientes de un cóctel que le pegó de lleno a toda esta industria.

El 2018 fue un año difícil para todos los sectores de la economía, particularmente los que dependemos del mercado interno", plantea Federico Hellemeyer, presidente de AFARTE, la cámara que nuclea a los fabricantes de electrónica emplazados en el polo de Tierra del Fuego.

Desde la entidad ratifican que el contexto económico actual, con caída en el poder adquisitivo de los consumidores y pocas opciones de financiamiento, "claramente aporta una cuota de pesimismo, más aun tratándose de bienes durables de consumo cuyo precio, más allá de los esfuerzos de competitividad del sector, tiene un importante peso relativo en el presupuesto doméstico".

Según datos de Aduana a los que accedió iProfesional, el negocio de la electrónica de consumo en la Argentina, conformado principalmente por categorías como celulares, televisores LED, notebooks, tablets y equipos de aire acondicionado, movió a lo largo de 2018 unos u$s3.370 millones.

Esta cifra incluye los movimientos de marcas importadas, que traen todos sus equipos del exterior, así como también los que son fabricados en Tierra del Fuego, dado que por formar parte de un régimen especial, los productos al entrar al continente también quedan registrados en la Aduana.

Considerando que en 2017 habían ingresado artículos correspondientes a estas mismas categorías por cerca de u$s4.000 millones, esto implica que el negocio, a lo largo de los últimos doce meses, se achicó en más de u$s630 millones, lo que equivale a unos $24.000 millones al tipo de cambio actual.

La contracción del mercado generó, según alerta el directivo, que se haya acumulado un alto nivel de stock. "Esto hace que, a nivel industrial, la eventual futura reactivación sea lenta", plantea.

Una de las categorías más castigadas, sin dudas, es la de celulares: según los datos que registran los movimientos aduaneros, entre enero y noviembre último, ingresaron apenas 7,7 millones de teléfonos.

Para ponerlo en perspectiva, en el mismo período de 2017, las compañías que operan en el sector habían ingresado 10,1 millones de unidades. 

Es decir que las marcas entraron al país para su posterior distribución unos 2,4 millones de equipos menos.

Y esto, lógicamente, tuvo impacto en el monto global: la importación de celulares, de mover más de u$s1.730 millones, pasó a manejar una cifra menor a los u$s1.380 millones, lo que implicó una contracción del 20%.

Desde la consultora Carrier y Asociados, de hecho, consideran que se trata del peor año para esta categoría desde el año 2004.

Entre las marcas más castigadas por la actual coyuntura figuran tres de las grandes: Samsung, LG y Huawei.

En el caso de Samsung, en el período mencionado despachó 4,2 millones de unidades, sufriendo una preocupante caída del 27%, por encima del promedio. Puesto en cifras, su operación se achicó nada menos que en 1,6 millones de equipos.

En tanto que, en términos de divisas, el negocio de los celulares para Samsung registró una caída nada menos que de u$s140 millones.

Peor le fue a LG, que experimentó en el mercado argentino un inédito derrumbe del 62%: durante el período tomado en consideración, apenas logró ingresar al circuito de consumo 576.000 teléfonos. Se trata de un nivel bajo, considerando que en igual lapso de 2017 la cifra superaba los 1,5 millones.

Huawei, en tanto, es otra de las marcas que está teniendo muchas dificultades para adaptarse a los tiempos de crisis: con apenas 227.000 unidades ingresadas entre enero y noviembre último, reportó un verdadero desplome del 67%.

El siguiente cuadro muestra cómo evolucionaron las importaciones de los principales jugadores:

 

Como contrapartida, el escenario de menor poder adquisitivo pudo ser capitalizado por otras compañías no tan conocidas por los consumidores. Un caso es el de Datsun: de no registrar importaciones en 2017, pasó a ingresar unos 50.000 equipos. En general se trata de smartphones "low cost", que no superan los $4.000 de venta al público. 

Otra marca con buena performance fue BLU, que ya cuenta con una tienda oficial en Mercado Libre. Se trata de una compañía joven –tiene menos de una década de vida-, que diseña sus productos desde Miami pero los ensambla en China y que creció un 200%. 

Un factor que jugó en contra del sector fue la devaluación, que disparó los precios de los dispositivos.

Según la consultora DatosClaros, entre octubre de 2017 y el mismo mes del año pasado, período en el que el billete verde avanzó con fuerza, los valores de los celulares de gama baja se dispararon un 50%, unos puntos por encima de la inflación. En tanto, los de gama media -que son los que más volumen mueven en el mercado- se encarecieron más del 70%. En tanto que los tope de gama aumentaron por debajo del índice de precios, un 30%, pero por su costo no mueven tanto el amperímetro del sector. 

Portátiles: fuerte derrumbe

Sin dudas, la categoría que más está sintiendo la compleja coyuntura que afecta a los bienes de consumo son las portátiles.

El Gobierno, a comienzos de 2017, había decidido eliminar los impuestos y aranceles para favorecer el acceso a esta tecnología, aunque ello significara tener que sacrificar la producción en Tierra del Fuego.

A casi dos años de esa medida, sin embargo, se está lejos de un boom de portátiles en el país.

La falta de financiación y el salto que pegaron los precios en los comercios tras la devaluación llevó a que el negocio se achicara sustancialmente.

En el caso de las notebooks, se importaron -en el período bajo análisis- unas 604.000 unidades, un 50% menos que en igual lapso de 2017.

Las tablets no corrieron mejor suerte: la entrada de estos dispositivos también se desplomó un 50%.

La peor performance en tanto, se la llevaron las netbooks, un formato que parece estar condenado al ocaso definitivo: las importaciones se pulverizaron y prácticamente no se registraron operaciones el último año, frente a las más de 200.000 unidades que entraron en 2017.

Al considerar el top 10 de las marcas más representativas de este negocio, ninguna se salvó: Lenovo quedó como líder pero con una caída del 8%. Luego le siguieron HP (derrumbe del 54%), Admiral (-28%) y Next (-34%).

 

¿Habrá recuperación para esta categoría? En el sector consideran que una estabilización del tipo de cambio y una leve mejora del poder adquisitivo podrían propiciar una recuperación.

Pero no hay mucho espacio para ser optimistas dado que, en línea con el plan para fomentar el acceso a la tecnología por parte de los consumidores, en septiembre se reglamentó la medida que permite a los argentinos que viajen al exterior ingresar con una tablet o una notebook sin pagar tributos.

TV, salvando los papeles

El último año, de la mano del Mundial, hubo un récord de venta de televisores. Sin embargo, tras el fiasco deportivo en Rusia y la devaluación, que elevó los precios, las ventas comenzaron a amesetarse. Y los números terminaron solo en terreno positivo debido al efecto arrastre que dejó el campeonato de fútbol.

De hecho, según datos oficiales:

-Entre enero y julio de 2018 habían ingresado al circuito comercial 2,9 millones de unidades, casi 70% más que en el mismo período de 2017. Puesto en cifras, el crecimiento fue de 1,2 millones de equipos.

-En cambio, para el período enero-noviembre, con 3,4 millones de televisores registrados, el crecimiento interanual se achicó sustancialmente: la tasa acumulada fue de apenas 11%, casi 60 puntos menos que la registrada durante la primera parte del año pasado.

Esto implicó que, una vez que quedó atrás el efecto mundial y empezó a pesar la devaluación, las marcas no pudieron escapar del cambio de contexto.

Samsung, por ejemplo, si bien se mantuvo arriba en el ranking, redujo considerablemente el ingreso de televisores durante la última parte del año:

Entre agosto y noviembre últimos, por ejemplo, importó poco más de 105.400 equipos, mientras que, en el mismo lapso de 2017, había ingresado más del doble: 218.300.

Esto deja en evidencia la debilidad de la demanda minorista, que termina afectando a las empresas tecnológicas.

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