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Ahora que los argentinos no van, afuera se preocupan: cae fuerte la salida de turistas y los gastos con tarjeta en el exterior

Ahora que los argentinos no van, afuera se preocupan: cae fuerte la salida de turistas y los gastos con tarjeta en el exterior
En Uruguay, Chile y Brasil, empresarios del rubro gastronómico y hotelero extrañan la tonada argentina. Cuánto se desplomó el saldo por uso de plásticos
Por Juan Diego Wasilevsky
21.01.2019 06.00hs Comex

En épocas de dólar barato, los argentinos se caracterizaron por copar playas, shoppings y restaurantes ya sea en Chile, Brasil o Uruguay.

Sin embargo, ahora que el precio del billete verde hizo prohibitivo para buena parte de la clase media veranear en el exterior, cambió abruptamente la tendencia. 

Y esos mismos argentinos que antes eran mirados de reojo por los habitantes locales, ahora son extrañados.

Así, buena parte de aquellos viajeros que el año pasado habían optado por vacacionar en Miami; o que habían elegido disfrutar del calorcito de Brasil; del mar de Viña, en Chile, o de la costa uruguaya, este año eligieron pisar la arena de Pinamar, Cariló, Villa Gesell o de algunas de las playas que se extienden a lo largo del Atlántico.

Es indudable que en esta temporada 2019 los principales balnearios, así como algunas ciudades del interior, estás transitando un buen verano.

Como contrapartida, las cámaras empresarias vinculadas con el turismo en los países limítrofes están viviendo, con mucho pesar, la ausencia de viajeros con DNI argentino.

Afuera extrañan el acento

Uno de los países que más afectado se está viendo por la crisis y devaluación doméstica es Chile, algo que se refleja en las coberturas de los medios de comunicación de la nación trasandina. 

Según datos de la Federación de Empresas de Turismo, entre enero y septiembre de 2018 habían arribado a ese destino unas 4,3 millones de personas provenientes del exterior. Esto implicó una caída del 9%, motorizada principalmente por el menor flujo de argentinos, cuyo ingreso cayó casi 22% en dicho período.

Además, los que sí decidieron viajar lo hicieron de manera más “gasolera”: las compras con tarjeta en ese mercado durante el tercer trimestre del año se desplomaron un 77,5%. 

En lo que respecta a la temporada veraniega, esta tendencia se está profundizando y los empresarios chilenos claramente extrañan el acento de mendocinos, porteños y de visitantes de otras provincias.

Sucede que durante la primera semana del año, las estimaciones sobre el paso de turistas que cruzan la cordillera por los puestos fronterizos está exhibiendo una caída interanual del orden del 40%.

En paralelo, según un sondeo realizado por el Departamento de Estudios de la Cámara Regional del Comercio de Valparaíso, ciudad lindante a Viña del Mar, la ocupación promedio para la primera quincena de enero apenas superó el 60%, un nivel que se ubicó muy por debajo de las expectativas que habían trazado desde el rubro hotelero.

Y las perspectivas para esta segunda mitad que ya comenzó son incluso más negativas: las reservas ni siquiera llegan al 50%.

Marcela Pastenes, gerenta general de la Cámara, confirmó que “la disminución de la ocupación hotelera se enmarca en un contexto de un menor número de turistas argentinos”.

Uruguay es otro de los destinos que se vio afectado por el menor flujo de visitantes, un hecho que había sido anticipado por la ministra de Turismo de ese país, Liliam Kechichian, quien advirtió que la “devaluación en Argentina fue importante” y que su gobierno debía prepararse “para ver cómo contenemos las dificultades”.

Según los primeros datos de la Dirección de Migraciones, hasta el 6 de enero habían ingresado en barco, avión o por rutas terrestres, unos 166.500 viajeros con DNI albiceleste. Esto implicó una fuerte caída de más del 30% respecto al inicio de la temporada pasada.

Punta del Este, de la mano de precios casi prohibitivos para muchos turistas clase media, experimentó una baja que algunos operadores turísticos cifran en un 40%.

En Brasil también se está sintiendo la menor afluencia. La Policía Federal de ese país informó que, en el inicio de 2019, se desplomó un 70% el número de argentinos que cruzaron por la frontera Irigoyen-Dionísio Cerqueira, que limita con Misiones, uno de los pasos más utilizados por aquellos que veranean en las playas de Santa Catarina.

En destinos como Buzios, en tanto, el descenso no fue tan brusco, pero el "feeling" entre comerciantes y agencias de turismo igual es de preocupación, de la mano de una reducción estimada en un 20%.

Se achican los gastos

Esta dinámica que contrasta con lo que ocurría el año pasado se está viendo reflejada en uno de los termómetros más precisos a la hora de medir cuánto están viajando los argentinos fuera del país: los saldos por gastos con tarjeta de crédito.

Lo interesante es que los datos del Banco Central permiten conocer los registros correspondientes a la primera quincena de enero. Y los resultados confirman, efectivamente, que el turismo emisivo está transitando uno de los peores veranos en muchos años.

De acuerdo con las cifras del BCRA, el promedio de gastos por compras con plásticos en moneda extranjera alcanzó los u$s280 millones hasta el 15 de enero.

Para tener una referencia, a esta misma altura del año pasado, cuando el billete verde cotizaba a $19, dicho saldo había superado los u$s530.

Es decir que, tras el salto abrupto de la divisa, a lo que sumó el esquema de apretón monetario, tendiente a achicar el volumen de pesos en manos de ahorristas, el nivel de gastos de turistas fuera del país se desplomó un 47%.

Para encontrar un promedio más bajo, hay que retroceder unos seis años: durante la primera quincena de enero de 2013, cuando estaba operando a pleno el cepo cambiario y los argentinos convivían con el mercado “blue”, el nivel era de u$s253 millones.

 

¿En qué gastan sus dólares los argentinos?

Al analizar a fondo cómo se articula esta salida de divisas, datos oficiales revelan que:

-El 17% del total son dólares que adquieren en el país las empresas de transportes de pasajeros, para luego girarlos a sus casas matrices. En su mayoría, son compañías aéreas, pero también se incluyen desde cruceros hasta micros de larga distancia.

-Un 12% del total lo "aspiran" los operadores turísticos, es decir, las agencias de viajes que comercializan paquetes en el exterior. Bajo esta categorí¬ se incluyen servicios como hospedajes, excursiones, entradas a parques y hasta el alquiler de autos.

-El 71% restante, son billetes verdes girados al exterior por las compañías internacionales emisoras de tarjetas de crédito para "bancar" los gastos con plásticos realizados por argentinos fuera del país.

De ese total, 6 de cada 10 dólares se destinan a “shopping” y compra de bienes, mientras que el 40% restante corresponde al pago de servicios, como hotelería, restaurantes y excursiones.

Martín Romano, country manager de la agencia online Atrapalo afirmó que ya en noviembre y diciembre el sector estaba “vendiendo un 50% menos, en divisas, que frente al mismo período del año pasado”.

“La baja fue muy significativa”, planteó.

Desde otras empresas referentes, como Despegar, también coincidieron en señalar que el mercado se terminó adaptando a la nueva lógica que impone el tipo de cambio, con destinos domésticos que empezaron a ganar más y más terreno frente a los del exterior.

Como contrapartida, todo el sector vinculado al turismo en la Argentina está disfrutando de los beneficios del billete verde alto. De hecho, según un relevamiento de la Cámara Argentina de Turismo (CAT), la Costa Atlántica y algunas zonas de Córdoba registraron un nivel de ocupación de hasta el 85%.

Se achica el déficit

Esta tendencia, lógicamente está teniendo impacto en una balanza turística menos deficitaria.

Según datos del Banco Central, entre enero y noviembre de 2018 (último dato disponible) el saldo por este concepto arrojó un rojo del orden de los u$s7.700 millones.

Considerando que en igual período de 2017 se había acumulado un resultado desfavorable de más de u$s9.830 millones, esto implicó un descenso del 21%.

Sin embargo, un dato a destacar es que la reducción no fue mayor porque enero y febrero había marcado un récord desde la salida de la convertibilidad, generando un efecto arrastre para todo 2018.

El punto es que si se considera el período julio-noviembre, es decir, cuando más se sintió el impacto de la devaluación, entonces sí se percibe una contracción del déficit mucho más acelerada, con un desplome de casi 50%.

En este contexto, el presidente Macri aprovechó una de sus últimas apariciones para celebrar los números que muestra el turismo versión 2019: "Es un éxito esta temporada, como nunca antes la cantidad de extranjeros que estamos recibiendo".

¿Alcanzará este envión del dólar para nivelar la balanza? Las visiones al respecto son variadas. Pero desde una agencia de primera línea marcan un aspecto no menor: con la actualización de los salarios y con un dólar que se mantenga calmo durante un par de meses, como se prevé por las elecciones, no habría que extrañarse si para Semana Santa, muchos de los que hoy están en la Costa, comiencen a "relojear" algún paquete para hacerse una escapada fuera del país. 

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