COMERCIO INTERNACIONAL

El rechazo de los países a los nuevos aranceles para las importaciones impuestos por Donald Trump

La decisión estadounidense afecta envíos globales y desata una fuerte reacción internacional que cuestiona la legitimidad de la medida
Por iProfesional
COMEX - 24 de Julio, 2026

Este viernes entraron en vigor las nuevas tarifas de entre 10% y 12,5% para importaciones que puso en marcha el Gobierno de los Estados Unidos. La administración de Donald Trump argumentó que los países que deberán pagar este arancel es porque no tienen mecanismos suficientes para impedir el ingreso de bienes producidos con trabajo forzoso.

Las nuevas tarifas reemplazaron el arancel global temporal del 10% que había expirado el jueves anterior. Para este cambio, Trump utilizó la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, un instrumento que permite responder a prácticas comerciales consideradas injustificadas o discriminatorias.

Washington recurrió a esta herramienta legal después de que los tribunales limitaran parte de las tarifas globales que había aplicado anteriormente bajo la Sección 122. La maniobra legal le permitió a la Casa Blanca mantener presión arancelaria sin quedar trabada en disputas judiciales.

La reacción de muchos de los países involucrados fue inmediata ya que rechazaron los argumentos de Washington. A continuación, compartimos algunos de los países que están en desacuerdo con estas tarifas.

Brasil acusó a Trump de manipular el tema del trabajo forzoso

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva fue especialmente duro en su rechazo. Brasil venía de días conflictivos con Estados Unidos: además de estos aranceles globales, Trump había puesto el foco en el país sudamericano por supuestas "prácticas comerciales desleales".

El miércoles anterior, Washington le había impuesto a Brasil un arancel adicional del 25%. Con la nueva tarifa del 12,5%, la carga acumulada llegó al 37,5% según cálculos de la Cámara Americana de Comercio para Brasil.

Brasilia no se guardó nada en su comunicado oficial. Sostuvo que "ante la falta de un fundamento legal interno que respalde su política comercial proteccionista", Estados Unidos "optó por manipular un tema tan importante" como el trabajo forzoso para justificar los nuevos aranceles.

La acusación fue directa: Brasil considera que Trump está usando una preocupación legítima sobre derechos laborales como excusa para reforzar barreras comerciales. El argumento brasileño apunta a deslegitimar toda la estrategia estadounidense.

México esquivó el golpe gracias al T-MEC

La presidenta Claudia Sheinbaum comunicó que México evitó el impacto de las nuevas tarifas. El país se amparó en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para mantener condiciones preferenciales.

La Secretaría de Economía mexicana detalló que cerca del 85% de las exportaciones seguirá ingresando con arancel cero al mercado estadounidense. El resto de los productos continuará pagando un arancel del 10%, sin cambios respecto del régimen anterior.

Para México, el T-MEC funciona como escudo: las nuevas tarifas de Trump no modifican las condiciones pactadas en el tratado trilateral. La estrategia mexicana contrasta con la de Brasil. Mientras Brasilia confronta directamente, Ciudad de México se refugia en acuerdos comerciales vigentes para neutralizar las medidas estadounidenses.

Chile rechazó la medida y anunció gestiones urgentes

Santiago también salió al cruce de la decisión de Trump. La Cancillería chilena señaló que el país "cuenta con una sólida institucionalidad laboral" y que la aplicación de esta medida "no se condice con estos estándares".

Chile argumentó que los antecedentes técnicos, políticos y jurídicos que presentó durante todo el proceso de investigación respaldan su posición. El gobierno anunció gestiones para quedar fuera de la lista de países sancionados.

El sector agrícola chileno teme que los nuevos aranceles erosionen márgenes en un mercado altamente competitivo. Las frutas y vinos chilenos enfrentan ahora una barrera adicional para ingresar a Estados Unidos.

Asia-Pacífico: rechazo generalizado desde Tokio hasta Manila

Japón calificó la medida como "lamentable". Minoru Kihara, portavoz del gobierno japonés, señaló que "la industria y el comercio de nuestro país operan de conformidad con las normas internacionales".

Tokio recordó que mantiene vigente el acuerdo comercial bilateral alcanzado en 2025. Ese entendimiento fijó un arancel del 15% para la mayoría de las importaciones japonesas a cambio de inversiones por u$s550.000 millones en Estados Unidos.

Corea del Sur pidió preservar su propio acuerdo comercial con Washington. El gobierno surcoreano informó que planea mantener consultas estrechas para garantizar que se respete el arancel del 15% acordado mutuamente.

El Ministerio de Comercio surcoreano aseguró que las autoridades estadounidenses reafirmaron su postura de cumplir el acuerdo vigente. Las conversaciones bilaterales previas al anuncio buscaron blindar el entendimiento alcanzado.

Australia fue contundente en su reclamo. Don Farrell, ministro de Comercio, afirmó que "estos aranceles son injustificados" e incompatibles con el acuerdo de libre comercio bilateral. "Deben eliminarse", exigió.

Farrell destacó que Australia cuenta con "algunas de las medidas más sólidas del mundo" para combatir el trabajo forzoso y la esclavitud moderna. El argumento australiano apunta a demostrar que la investigación estadounidense carece de sustento técnico y responde más a objetivos proteccionistas que a preocupaciones genuinas por derechos laborales.

Nueva Zelanda se sumó al rechazo. El primer ministro Christopher Luxon escribió en X que "la investigación de Estados Unidos no proporcionó pruebas significativas para respaldar las acusaciones relacionadas con el trabajo forzoso".

En Filipinas, la Cámara de Comercio e Industria manifestó preocupación por el nuevo arancel del 12,5%. George Barcelon, su presidente, dijo estar "muy preocupado y sorprendido" por una imposición que considera "muy alta".

Canadá negocia contra reloj para evitar un arancel del 50%

El primer ministro Mark Carney confirmó que Ottawa intensificó las negociaciones con Washington. El objetivo es alcanzar un acuerdo comercial integral antes del 19 de agosto, fecha en que podría entrar en vigor un arancel estadounidense del 50% sobre diversos productos canadienses.

"Si estos aranceles, u otras medidas, entran en vigor, hay toda una gama de cosas que podemos hacer al respecto", afirmó Carney. El primer ministro canadiense sostuvo que "todo está sobre la mesa", aunque aclaró que no es necesario responder por adelantado.

Canadá juega una partida delicada. Como socio del T-MEC, busca mantener el acceso preferencial al mercado estadounidense. Pero la amenaza de un arancel del 50% muestra que ni siquiera los tratados vigentes garantizan estabilidad ante las decisiones de Trump.

Europa también cuestiona aranceles de Trump 

La jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Kaja Kallas, cuestionó la justificación de Washington para imponer nuevos aranceles a los productos procedentes del Viejo Continente, según el informe de un medio internacional.

La funcionaria estonia aseguró este viernes que las acusaciones de deficiencias en los controles de trabajo forzoso del bloque carecían de fundamento, en línea con lo que planteó el gobierno de Australia.

"No se puede decir eso de la Unión Europea", declaró Kallas a la agencia de noticias internacional Reuters, al margen de las reuniones de la ASEAN en Manila.

La estonia continuó diciendo: "Si comparamos nuestras leyes laborales con las de Estados Unidos, tenemos vacaciones pagadas y muy buenas condiciones laborales para nuestros empleados, así que no tiene mucho fundamento".

Por qué Argentina consiguió el arancel más bajo

Los países que cuentan con leyes para combatir el trabajo forzoso recibieron un arancel del 10%. La Argentina entró en ese grupo gracias al tratado recíproco de comercio e inversión que rubricó con Estados Unidos en febrero pasado.

Ese acuerdo había quedado afectado por un fallo de la Corte Suprema que anuló la mayoría de los aranceles globales de Trump. Ahora, con este nuevo paquete, recupera vigencia bajo otra figura legal.

Fuentes al tanto de las negociaciones entre las administraciones de Trump y Javier Milei confirmaron que el Gobierno esperaba el anuncio formal del USTR para tener claridad sobre los alcances de la medida. Hay productos que quedarán exceptuados del nuevo arancel.

Las mismas fuentes destacaron que la Argentina haya quedado con el valor más bajo. Sin embargo, aún se debe evaluar cómo quedará la tasa para los 1.675 productos argentinos a los que Estados Unidos les había eliminado aranceles en virtud del acuerdo firmado por Greer y el canciller Pablo Quirno.

Aquellos países que carecen de normativas para combatir el trabajo forzoso recibieron un arancel del 12,5%. La diferencia puede parecer marginal, pero en volúmenes comerciales de miles de millones de dólares representa un impacto significativo.

La medida se produjo tras investigaciones del USTR que incluyeron dos rondas de audiencias públicas. El organismo recibió más de 2.100 comentarios públicos y realizó consultas con los socios comerciales para abordar estas preocupaciones.

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