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La multinacional de agro Bunge cerró repentinamente su planta de fertilizantes en Campana

La compañía notificó el cese definitivo de actividades en su establecimiento de la ruta 9. El sindicato químico estima que hay 250 puestos en juego

27/10/2026
Actualizado 11:16hs

Bunge comunicó el cierre de su planta de Campana, en el norte bonaerense, y con esa decisión puso fin al empleo de 137 trabajadores directos. La notificación llegó ayer lunes, alrededor de las 17, de manera simultánea para los operarios y para la conducción del sindicato, sin que hubiera señales previas de un desenlace así.

Según relataron desde el Sindicato del Personal Químico y Petroquímico de Zárate-Campana, la empresa cerró además los portones para impedir el ingreso del turno noche, lo que terminó de confirmar que la medida era definitiva.

Bunge es una compañía de alcance internacional con actividades en el sector agroindustrial, la producción de alimentos y la comercialización de ingredientes. Su planta de Campana, en cambio, tenía un perfil más específico, ligado a la industria química.

El impacto laboral supera a la nómina propia. Los 137 empleados incluyen personal dentro y fuera de convenio, y a ellos se suman los trabajadores de empresas contratistas que prestaban servicios de vigilancia, comedor, limpieza y mantenimiento en el predio. Con todo eso, el sindicato calcula que están comprometidos alrededor de 250 puestos, un golpe que repercute directamente en las familias de los trabajadores y en la actividad económica de una ciudad con fuerte perfil industrial.

Oscar Casco, secretario general del gremio, describió ante medios locales el desconcierto que generó la noticia. "Ellos no le avisaron a nadie. El que entró a trabajar hoy no sabía que a la tarde lo iban a despedir. Nosotros tampoco. Nadie sabía nada", afirmó.

El dirigente agregó que nada hacía prever el cierre, ya que en mayo se había firmado el acuerdo paritario sin inconvenientes y la empresa acababa de hacer una parada de planta para renovar instalaciones. "Esto nadie lo hubiese esperado de Bunge", sostuvo.

Qué fabricaba la planta que cerró en el norte bonaerense

El establecimiento está ubicado sobre la ruta 9, a la altura del kilómetro 79, en el corazón del polo industrial del norte de la provincia. Allí se elaboraban fertilizantes líquidos, principalmente tiosulfato de amonio y tiosulfato de potasio, productos que se utilizan para aportar nutrientes a los cultivos.

Una parte de la capacidad instalada se destinaba además al procesamiento de amoníaco, un insumo que funciona como materia prima para la urea. La fabricación de urea en ese sitio se había interrumpido hace casi una década.

La compañía no emitió hasta el momento una confirmación oficial sobre los motivos de la decisión. Quien sí puso una explicación sobre la mesa fue el sindicato, que vincula el cierre con la apertura de importaciones de fertilizantes.

Según planteó la conducción gremial, la desregulación y el ingreso de producto extranjero volvieron inviable sostener la elaboración local frente a los menores costos del material importado, ya que "no conviene producir, conviene traerlo de afuera", resumió Casco.

Se trata de una interpretación de la parte sindical y, por ahora, no hay una versión de Bunge que la confirme o la contradiga. Lo concreto es que la decisión llegó poco después de una renovación de instalaciones y de un acuerdo salarial cerrado, dos datos que el propio gremio menciona para explicar por qué el golpe resultó inesperado.

Campana acumula cinco cierres industriales en menos de dos años

El anuncio de Bunge es el segundo de este tenor que atraviesa la producción industrial de Campana en pocos meses, luego del cese de actividades en mayo de la planta de Cabot, dedicada a la elaboración de negro de humo, un insumo esencial para la fabricación de neumáticos, caucho, pinturas, plásticos y tóner.

Además, desde 2023 cerraron en la zona las siguientes plantas:

  • Archroma
  • Clariant
  • Barcan
  • Cabot (mayo de este año)

De modo que el caso de Bunge se suma a una secuencia que ya se extiende por varios años. La pérdida de empleos también tendría efecto sobre el comercio y los servicios de una ciudad con fuerte perfil industrial, donde cada fábrica que baja la persiana repercute en las familias de los trabajadores y en la actividad que se genera a su alrededor.

El sindicato anticipó que presentará una denuncia ante el Ministerio de Trabajo y pedirá la intervención formal de las autoridades, con el objetivo de conseguir una audiencia urgente y abrir una instancia de negociación por la situación de los empleados.

Para visibilizar el reclamo, convocó a una concentración frente a las instalaciones de la compañía. Desde el gremio prevén, además, que en las próximas horas se envíen los telegramas de despido a los trabajadores directos, mientras esperan la respuesta de la cartera laboral y una comunicación oficial de Bunge sobre el cierre.

Hasta el momento no trascendieron precisiones sobre las condiciones de desvinculación, sobre posibles reubicaciones ni sobre eventuales negociaciones con los representantes de los trabajadores. Con la planta sin actividad y la empresa sin pronunciarse, la atención está puesta ahora en la respuesta de la cartera laboral y en lo que Bunge decida comunicar sobre el cierre.