Cuáles son los efectos de la "cuchillada por la espalda" en la Ronda de Doha

Especialistas analizan las consecuencias a nivel Mercosur tras el inédito giro de Brasil en la OMC, que decidió alinearse con los paí­ses desarrollados
Por iProfesional
COMEX - 31 de Julio, 2008

Si bien muchos analistas habí­an anticipado el giro de la cancillerí­a brasileña, que se despegó del bloque de paí­ses emergentes al aceptar la propuesta de los paí­ses más desarrollados sobre liberalización del comercio, para algunos altos diplomáticos argentinos fue un baldazo de agua frí­a. El secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradí­a, por ejemplo, llegó a calificar esa actitud como una verdadera "traición". En el marco de la Organización Mundial del Comercio, hay 153 paí­ses miembros que intentan organizar el comercio agrí­cola, industrial y de servicios. Iniciadas hace siete años en Doha (Qatar), interrumpidas en 2006 y reanudadas en 2007, estas negociaciones tienen por objetivo reducir los derechos de aduana a fin de incrementar el intercambio comercial.Cuchillazo por la espaldaEn un artí­culo publicado recientemente por el diario Folha de Sao Paulo, el comentarista Clóvis Rossi apuntó que la decisión representa un giro drástico en la polí­tica adoptada por el gobierno de Lula da Silva de otorgar prioridad a las relaciones con los paí­ses en desarrollo. "Al aceptar la propuesta de acuerdo presentada por la dirección de la OMC, el gobierno brasileño tiró a la basura, en una noche, la polí­tica pro-sur que adoptó con vigor en los cinco años y medio del gobierno Lula", sostuvo el analista. La oferta aceptada por los negociadores brasileños contempla, entre otras cosas, un recorte promedio del 54% en las tarifas aduaneras en la mitad de los productos industriales que importan los paí­ses emergentes. Hasta hace poco, Brasil rechazaba esa propuesta y defendí­a un recorte arancelario menor, para proteger a las industrias de sus socios en el Mercosur, el bloque de integración conformado además por la Argentina, Paraguay y Uruguay. Según Rossi, la consecuencia más grave del cambio de posición de Brasil "es el cuchillazo por la espalda de Argentina"."De pronto, en una sola noche, Itamaraty (cancillerí­a brasileña) dio la espalda a su aliado más importante en la región prioritaria para la diplomacia brasileña (el Mercosur y Sudamérica), sin que haya existido cualquier contrapartida significativa de los (paí­ses) ricos", expresó. Al respecto, Mauricio Claverí­, economista de la consultora Abeceb.com, explicó a infobaeprofesional.com que "a la Argentina no le convení­an los textos que se plantearon en la negociación. Por otro lado, Brasil, con una responsabilidad frente a los paí­ses desarrollados, hizo todos los esfuerzos posibles para lograr el éxito de la Ronda porque le convení­a"."La Argentina tení­a una posición muy rí­gida en la Ronda de Doha en el sentido de facilitar el acceso de bienes industriales a los mercados emergentes, por lo tanto no se iba a acercar a Brasil", agregó. EfectosLuego de conocerse la decisión brasileña y tras el consenso general de que la Ronda habí­a fracasado –sobre todo por la negativa de EE.UU. de reducir sus subsidios agrí­colas- "las relaciones en algún punto fueron tocadas", señaló Claverí­.Para el especialista, esto es así­ porque "la Argentina siente que Brasil se separó de un frente común que vinieron manteniendo durante muchos años hacia dentro y fuera del Mercosur, sobre todo en la OMC".Al respecto, el propio Alfredo Chiaradí­a sostuvo que "creó tensiones en el seno del Mercosur", que también integran Uruguay y Paraguay.El daño que el fiasco de la Ronda de Doha ha hecho o puede hacer al Mercosur en el futuro inmediato fue admitido también por muchos y reconocidos analistas brasileños, como el ex ministro de Hacienda Rubens Ricupero."La mayor derrota para Brasil en Ginebra ha sido con la Argentina, su principal socio en el Mercosur", dijo Ricupero, quien consideró que "al acercarse a Estados Unidos y la UE" en los tramos finales de las negociaciones, la diplomacia brasileña "acabó desgastada con otros paí­ses emergentes". En declaraciones al diario O Globo, el ex ministro afirmó que "la relación con Argentina ha empeorado" y previó que el fracaso en la OMC "dejará cicatrices" tanto en el Mercosur como el Grupo de los 20 (G20), formado por naciones en desarrollo que presionaron por el fin de los subsidios agrí­colas en los paí­ses más ricos.¿Dos estrategias opuestas?En este contexto, el canciller argentino, Jorge Taiana reafirmó el compromiso argentino con el sistema multilateral de comercio: "La Argentina sigue comprometida con el sistema multilateral de comercio, porque cree que son convenientes el establecimiento de reglas equilibradas para que las cumplan los poderosos y que permitan posibilidades de desarrollo".Como contrapartida, el fracaso de la negociación en la OMC deja a Brasil "prácticamente aislado", advirtió el director de la Asociación de Comercio Exterior (AEB), José Augusto de Castro.Brasil, una potencia exportadora agropecuaria mundial, necesita de ese acuerdo auspiciado por la Organización Mundial del Comercio porque "no tiene acuerdos bilaterales firmados con sus principales socios comerciales internacionales", explicó de Castro.De este modo, señaló que ahora el único camino para que los paí­ses en desarrollo amplí­en su comercio agrí­cola será la búsqueda de acuerdos bilaterales con Estados Unidos y la UE.En el caso de Brasil, apuntó que "está preso al Mercosur", cuyas normas imponen que los acuerdos bilaterales deben ser negociados en conjunto por los cuatro miembros, que en el tramo final de la Ronda de Doha asomaron posiciones discordantes.En este contexto, Brasil continuará trabajando por cerrar acuerdos bilaterales de comercio tras el fracaso de la ronda global de negociaciones de la llamada Ronda de Doha, dijo el miércoles el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.El mandatario agregó, sin embargo, que pese al colapso de las negociaciones comerciales en Ginebra el martes aún es posible cerrar la ronda, lanzada en el 2001, una vez que pasen las elecciones en Estados Unidos e India.Una reunión de alto interés polí­ticoEn el gobierno brasileño se confí­a en que, si existen problemas con la Argentina, serán solucionados directamente por Lula, quien el próximo lunes se reunirá en Buenos Aires con su par Cristina Fernández de Kirchner."La semana que viene se va a producir la visita del presidente Lula junto con importantes empresarios. Esa podrí­a ser una señal para comenzar a mejorar las relaciones", señaló Claverí­.Sin embargo, "la incertidumbre en la relación va a pasar por la postura que tome la Argentina en las futuras negociaciones multilaterales. Porque Brasil tiene una posición muy clara. Al haber asumido la responsabilidad de ser el lí­der regional, ya tiene sus lineamientos muy claros", concluyó.

Juan Diego WasilevskyNicolás Giani(c) infobaeprofesional

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