Con Lula en el poder, el "made in Argentina" no paró de perder terreno en Brasil

Hoy, cada u$s100 que un empresario brasileño utiliza para la compra de bienes en el resto del mundo, destina apenas u$s7 para adquirir productos argentinos
Por iProfesional
COMEX - 05 de Febrero, 2010

Durante el último año, en plena crisis internacional, si algo quedó en evidencia fue la creciente "brasildependencia" del sector productivo argentino. En efecto: mientras la demanda internacional se desplomaba y mercados estratégicos eran barridos por efecto del crac mundial, el paí­s vecino se convirtió en el receptor fundamental de la producción de rubros industriales clave, como el automotor. Así­ fue como durante 2009, 9 de cada 10 autos con sello nacional que cruzaron la frontera se dirigieron hacia Brasil. Y esto tuvo un efecto derrame en otros sectores, como el autopartista. En este contexto, con la administración del presidente Luis Inácio Lula da Silva anunciando que habí­an logrado capear el temporal y que su economí­a crecerí­a por encima del 5%, el mercado brasileño se perfiló como la gran locomotora regional. De este modo, en diversos sectores industriales nacionales comenzaron a sacar cuentas y calcular una recuperación luego del crac con la mente puesta únicamente en la dinámica del paí­s vecino. Sin embargo, hay un dato clave y es que la Argentina no pudo sacarle todo el jugo al boom brasileño. Por el contrario, los productos con sello nacional no pararon de perder terreno en la última década, situación que se agravó tras la llegada de Lula al poder. La poca relevancia que tiene hoy la Argentina como proveedor del paí­s vecino queda en evidencia al analizar que, mientras que en 1998 la participación en el total importado por Brasil alcanzaba el 14%, esa proporción se desplomó sistemáticamente hasta alcanzar un 7,5% el último año.

En otras palabras, por cada u$s100 dólares que los empresarios brasileños compran en el exterior, demandan en este paí­s poco más de u$s7. Para Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional, "es evidente que cada vez tenemos menos peso en el mercado brasileño. Las importaciones de ellos crecieron sostenidamente en los últimos años, pero lo cierto es que nosotros caí­mos en términos relativos y absolutos. Es un tema que preocupa y mucho". Gustavo Segré, CEO de la consultora internacional Center Group, dialogó desde sus oficinas en San Pablo y alertó que "detectamos un fuerte desví­o de comercio. Esto significa que alguien le está vendiendo a Brasil lo que antes le proveí­a la Argentina. En muchos rubros nos reemplazaron". De acuerdo a datos del Centro de Economí­a Internacional, dependiente de la Cancillerí­a, desde que asumió Lula, los empresarios locales aumentaron fuertemente las exportaciones al paí­s vecino, al pasar de u$s4.650 millones a más de u$s11.500 millones durante 2009, lo que implicó un alza de casi 150%. Sin embargo, según destaca un análisis del diario brasileño Valor, este crecimiento fue mucho menor que el de otros competidores. Los paí­ses de Así­a, por ejemplo, incrementaron sus enví­os a Brasil en un 300% promedio, mientras que los del resto de América latina y el Caribe experimentaron un alza del 170%. De manera global, ífrica y Europa Oriental también le sacaron jugo, al registrar un alza de los enví­os del 157% y 156%, respectivamente.En este contexto, según Mauricio Claverí­, economista de Abeceb.com, el gran ganador del boom brasileño fue el gigante asiático. "Durante años y hasta 2007, la Argentina fue el segundo mayor proveedor, detrás de Estados Unidos. Pero el crecimiento de los productos chinos fue imparable y fuimos desplazados. De hecho, hoy ellos les venden un 40% más de lo que les exportamos nosotros", explicó. Al realizar un análisis detallado a nivel sectorial, el relevamiento destaca que, de los diez sectores en los que Brasil experimentó un mayor aumento de las importaciones durante el gobierno de Lula, en ocho la Argentina exhibió una preocupante caí­da. Entre ellos se destacan aparatos mecánicos, combustibles, máquinas eléctricas, productos quí­micos orgánicos, instrumentos ópticos y de fotografí­a, productos farmacéuticos y plásticos y manufacturas. Como contrapartida, los empresarios nacionales ganaron terreno en apenas dos de los rubros más dinámicos: vehí­culos y sus partes y fertilizantes.

Razones del ocaso del "made in Argentina"A la hora de analizar las causas por las cuales la Argentina no logró sacar mayor provecho del boom económico y productivo brasileño, los expertos consultados destacan cuatro principales causas. 1-Problemas internosComo suele suceder con la Argentina, experta en generar "autocrisis", gran parte de la pérdida de terreno se explica por problemas estructurales internos que provocaron un efecto directo en sectores que explicaban el grueso de las ventas a Brasil. Al respecto, Claverí­ destacó que "nuestro paí­s en los últimos años se enfrentó a una serie de restricciones en su oferta que impactaron en las exportaciones, principalmente las dirigidas al paí­s vecino". A modo de ejemplo, explicó que "el caso más relevante fue el del trigo, dado que éramos su proveedor más importante pero en 2009 le vendimos muy poco porque tuvimos problemas con la caí­da de la producción y con el cierre continuo de las exportaciones. Esto obligó al gobierno de Lula a buscar otros proveedores, como Rusia". Sin embargo, esto no se limita al plano agropecuario. Por el contrario, Claverí­ hizo hincapié en la mala performance en algunos productos del rubro combustibles y energí­a: "La Argentina, durante años, abasteció parte de la demanda brasileña de carburantes, principalmente naftas. Pero por las falencias en la producción nacional y una caí­da de la oferta, también se vieron obligados, en parte, a sustituir a la Argentina". 2-Autoabastecimiento para bajar la dependencia externaSegún Claverí­, estos problemas propios de la Argentina llevaron a que, en rubros estratégicos -como sucedió tras la crisis por el gas con Chile- Brasil comenzara a profundizar su estrategia de autosuficiencia, factor que los analistas consideran el segundo factor que explica la menor participación en el total importado. Un caso paradigmático es lo que sucedió con el maí­z, en el que la Argentina pasó de ser un productor influyente a quedar marginado de los mercados. Gustavo López, director de la consultora Agritrend, destacó que en ese cereal "llegamos a tener el 20% del comercio mundial y estuvimos cómodos durante décadas como el segundo jugador, sólo detrás de EE.UU.". López explicó que "les vendí­amos millones de toneladas a Brasil para el Nordeste, donde lo transformaban en carne aviar para consumo interno". Sin embargo, en medio de la baja en la producción de los últimos años, el paí­s vecino logró convertirse en un jugador fuerte y no sólo comenzó a autoabastecerse, sino que logró duplicar el saldo exportable de la Argentina y transformarse en el segundo paí­s comercializador del mundo. Así­ fue como, según datos de Abeceb.com, la Argentina hace apenas 10 años le vendí­a maí­z a Brasil por u$s146 millones, mientras que el año pasado las ventas fueron de apenas u$s20 millones.Al respecto, Ochoa destacó que "Brasil ya no es el paí­s de hace unos años. Fue transformando y diversificando su canasta productiva, sobre todo en el sector agropecuario, donde la Argentina era un proveedor histórico y hoy ya no tiene el mismo peso. Esto está vinculado con la fuerte expansión de su frontera agrí­cola y los problemas que tenemos nosotros para aumentar el valor agregado de los productos que exportamos". 3-Un boom del consumo difí­cil de acompañarPor otra parte, gracias al fuerte crecimiento de la economí­a y a la marcada apreciación de su moneda, los consumidores brasileños hoy tienen más posibilidades de acceder a bienes que antes estaban vedados. En otras palabras, sus "góndolas" son el mundo. Según Segré, "en los últimos años vimos un boom de consumo sin precedentes y esto fue cubierto con productos principalmente asiáticos, donde la Argentina no tiene demasiadas chances de competir". En la misma lí­nea, Ochoa sostuvo que "el crecimiento de China fue espectacular gracias al enorme salto del consumo brasileño. La gran mayorí­a de las nuevas importaciones de bienes de consumo durables y no durables, salvo excepciones, se perdieron en manos del gigante asiático y algo de Europa". El especialista, que también es miembro del comité académico de la Fundación Standard Bank, se lamentó de que "la Argentina tení­a buenas posibilidades en muchos rubros, como material eléctrico, productos quí­micos y farmacéuticos y equipamiento para el hogar, pero nunca pudimos avanzar lo suficiente y fuimos reemplazados por paí­ses de más alta tecnologí­a. Nos faltó poder de fuego". Claverí­ agregó que, a partir de sus altas tasas de crecimiento, el paí­s vecino comenzó a demandar un amplio abanico de materias primas y bienes de capital, donde la Argentina no tiene posibilidades de competir, "dado que nuestra gran oferta básicamente está conformada por trigo, vehí­culos y autopartes". En diálogo con Valor, el secretario de Comercio Exterior de Brasil, Welter Barral, brindó su mirada y destacó que, uno de los factores del ocaso de los bienes argentinos, es el real fuerte y el crecimiento de la clase media, que "sofisticaron" el poder de compras. "La Argentina tiene excelentes productos de consumo, como el aceite de oliva, pero el tipo de cambio facilitó el acceso de la nueva clase media a productos de otras partes del mundo", explicó el funcionario. 4-El fin del sueño llamado MercosurDesde San Pablo, Segré sostuvo que el hecho de que en 1998 se alcanzara la mayor participación de bienes argentinos en las importaciones del paí­s vecino coincide con el hecho de que aquél fue el "año de oro" del Mercosur. "En 1995 comenzó a operar el bloque sin impuestos de importación y esto benefició enormemente a la Argentina. Este nuevo escenario alcanzó su punto de auge en 1998 cuando, como nunca antes a lo largo de la historia, hubo un verdadero boom de negocios", destacó el consultor. Claverí­ coincidió y agregó que "en el bloque, durante los 90, la Argentina tuvo un mercado cerrado y a mano. Pero las cosas cambiaron, hoy Brasil es un jugador mucho más integrado al mundo, y las asimetrí­as de competitividad son altas. Por eso se hace difí­cil aprovechar las oportunidades". El tema de la escala y la competitividad, no es menor. Al respecto, Segré fue contundente: "el brasileño es un mercado que consume, y mucho. Y cuando un mercado crece a estos niveles y un paí­s pierde participación, la culpa no es del comprador, es del vendedor. Esto quiere decir que si ellos demandan más del resto del mundo y el producto argentino no llega a las góndolas, es que no hay competitividad, es decir, precio; no hay cantidad, o directamente no hay producto".Con el objeto de sustentar esta afirmación, el consultor aseguró que "estamos asesorando a una empresa que provee insumos para la industria de la alimentación y otra para el sector cosmético y vemos que, con la escala que poseen en la Argentina, no dan abasto para cumplir con la demanda". "Hay un grave problema de escala y, a medida que la economí­a brasileña crezca a una tasa mayor que la argentina, como sucederá este año, la diferencia será aún mayor", alertó. ¿Bajo impacto del tipo de cambio? Más allá del "subibaja" en el que se vio envuelto el real en estas últimas jornadas, lo cierto es que la Argentina en 2009 ganó un colchón ví­a tipo de cambio que mantiene tranquilos a los industriales locales, luego de una apreciación de la moneda brasileña del 34 por ciento. Sin embargo, Claverí­ destacó que, lo que sucedió con la pérdida de participación desde hace diez años, es la mejor muestra de que esta variable es muy relativa: "El comercio bilateral crece cuando crecen las economí­as. El tipo de cambio es un factor menor, no es determinante". En la misma lí­nea, Ochoa sostuvo que "teóricamente, la Argentina tendrí­a que haber logrado una mayor penetración en el mercado brasileño por el tipo de cambio, pero esto no ocurrió. El tema estructural influye más que las monedas". De cara al futuro, desde Abeceb.com alertaron que "cada vez va a ser más difí­cil aprovechar las oportunidades comerciales y evitar que otros paí­ses emergentes sigan creciendo en ese mercado. La Argentina tiene que ganar en escala y productividad si pretende no ser desplazada". Para Ochoa, "la promoción del Gobierno en ese mercado existió, pero los resultados son desalentadores. La clave ahora está en apostar a las oportunidades que se abren con el Mundial de Fútbol y las Olimpiadas. No podemos perder ese tren. El problema es que hay que empezar a trabajar ya y no veo que se haga mucho al respecto". Juan Diego Wasilevsky(c) iProfesional.com

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