Satoshi Nakamoto, ¿por fin descubierto? El New York Times apunta a un informático británico
Desde que el 31 de octubre de 2008 apareció el white paper de Bitcoin, el mundo financiero convive con una incógnita sin respuesta: quién está detrás de Satoshi Nakamoto. Ese documento fundacional planteó un sistema de dinero digital capaz de operar sin intermediarios, una idea que terminó dando origen a toda una industria global.
Una nueva pista desde Estados Unidos
Una reciente investigación del diario The New York Times volvió a sacudir el debate. Según el trabajo, una serie de indicios dispersos dentro del universo cripto apuntan hacia Adam Back como posible autor del proyecto.
Se trata de un informático británico de 55 años, con doctorado en Ciencias de la Computación, conocido por ser cofundador y CEO de Blockstream, además de creador de Hashcash, un sistema clave que luego sería utilizado como base conceptual para la minería de bitcoin.
Coincidencias técnicas, históricas y de estilo
El informe —firmado por los periodistas John Carreyrou y Dylan Freedman— no ofrece pruebas concluyentes, pero sí reúne múltiples paralelismos. Entre ellos, similitudes en textos previos, coincidencias en errores de escritura, afinidad ideológica y antecedentes técnicos que ubican a Back trabajando en ideas cercanas a bitcoin incluso antes de su lanzamiento.
También se analizan intercambios en foros, correos electrónicos y archivos vinculados al movimiento cypherpunk, una corriente que promueve el uso de la criptografía como herramienta de transformación social.
La respuesta del señalado
Ante la repercusión, Back negó cualquier vínculo con la identidad de Nakamoto. A través de redes sociales, explicó que su trabajo siempre estuvo enfocado en explorar el potencial de la criptografía, pero rechazó ser el creador.
"No soy yo", resumió. Y agregó que las coincidencias señaladas responden a trayectorias similares: "Combinación de coincidencia y frases similares de personas con experiencias e intereses parecidos".
Asimismo, insistió en que no conoce quién está detrás del seudónimo: "Tampoco sé quién es Satoshi y creo que es bueno para bitcoin que sea así, ya que ayuda a que bitcoin sea visto como una nueva clase de activo, la mercancía digital matemáticamente escasa".
Un misterio que alimenta la leyenda
A lo largo de los años, distintas personas afirmaron ser Nakamoto, aunque ninguna logró demostrarlo de forma convincente. La incógnita persiste, alimentada por el impacto económico y tecnológico del invento.
No es un dato menor: se estima que el creador —o grupo creador— conserva alrededor de 1,1 millones de bitcoins, una fortuna valuada hoy en decenas de miles de millones de dólares. Esos fondos permanecen intactos desde 2009, lo que refuerza el misterio en torno a una de las figuras más enigmáticas de la era digital.
¿Quién es Satoshi Nakamoto, el supuesto creador del bitcoin?
El supuesto responsable de este activo es Satoshi Nakamoto, pero ese siempre ha sido un seudónimo de alguien cuya identidad no se ha revelado e incluso de quien se conoce muy poco. A pesar de ello, la identidad ha generado importantes polémicas legales.
Para muchos especialistas en el área de la tecnología blockchain, el origen de Bitcoin se dio gracias al libro balnco del bitcoin, un artículo escrito bajo el nombre de Nakamoto y publicado en el 2008, donde habló del protocolo de código abierto y red entre iguales. Meses después, comenzó a minar monedas.
Si bien muchos años antes, en 1983, el criptógrafo David Chaum desarrolló un primer sistema criptográfico y este fue concebido como una especie de dinero, la realidad es que sus avances no cobraron tanta relevancia entre la comunidad y, por lo tanto, no se le considera el padre de las criptomonedas, aunque sí uno de sus principales precursores.
Hasta el momento, se conocen muy pocos datos de Nakamoto y la información que se tiene al respecto son, más bien, estimaciones. Por ejemplo, bitcoin.com, el sitio de análisis de criptomonedas, mencionó años atrás que "puede tener más de un millón de bitcoins". No obstante, Nakamoto no entra en las listas de las personas más ricas, pues no es posible confirmar su fortuna.