La ilusión de ser el dueño de la propia empresa, cada vez más lejos
La actividad emprendedora en el país mostró un leve retroceso en 2010, producto de un contexto poco alentador para los negocios, que mezcla inflación, presión salarial, tipo de cambio estable, escasez de financiamiento y barreras aduaneras para salir al mundo.
Según consigna el diario La Nación, en 2010, un 14,2% de la población adulta argentina dijo estar involucrada en una actividad emprendedora, frente al 14,7 por ciento que lo había hecho durante el año anterior.
Estos datos surgen a partir del informe Global Entrereneurship Monitor (GEM), que se realiza a nivel mundial y en la Argentina, desde fines de 1999, a cargo del IAE.
En este contexto, Silvia de Torres Carbonell, directora del Centro de Entrepreneurship del IAE Business School, destacó: "Vemos que hay un problema con la sustentabilidad de los emprendimientos porque muchos nacen, pero no se pueden mantener en el tiempo. Tiene que ver con los problemas de inflación, conflictos gremiales y tipo de cambio estable".
Un informe del gobierno de la ciudad de Buenos Aires sobre el flujo de apertura y cierre de empresas consigna que luego de un pico de altas en 2004 de más de 17.000 empresas nuevas en la ciudad, las aperturas se estabilizaron en 13.000 por año hasta 2007, año en que empezaron a disminuir.
El subsecretario de Desarrollo Económico porteño, Gustavo Svarzman, explica que la cantidad de empresas que pueden convivir en una economía no es infinita.
Actualmente, la ciudad de Buenos Aires tiene 150.000 empresas. Financiamiento, estrategia comercial, redes de contacto, marketing, ventas y gerenciamiento aparecen como las principales necesidades de estas empresas, según un relevamiento del gobierno porteño.
En lo que respecta a todo el país, en 2010, la tasa de nuevos proyectos de emprendedores se ubicó por encima del promedio mundial (11,8%), pero por debajo del de América latina (18,9 por ciento).
A nivel global, se calcula que siete de cada 10 emprendimientos fracasan en los primeros tres años de vida. El informe del GEM advierte una caída respecto a 2009 en las aspiraciones de crecimiento de los emprendedores. "Con la tasa de crecimiento de la economía argentina, tendría que haber más expectativas de generar empleo, exportar e incorporar tecnología. Se ve cierta incertidumbre en el largo plazo", explica la académica.
La participación de las Pyme en el comercio exterior ronda el 7,7% (en dólares) según un estudio de Claves Información Competitiva.
Esto demuestra que las principales debilidades de los pequeños empresarios y emprendedores es que las exportaciones no son parte de la estrategia primordial de desarrollo.
Miguel Vicente, director del Centro de Competitividad Empresaria de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, participó de este estudio, que relevó en 2009 la existencia de 550.000 pequeñas y medianas empresas. "La Secretaría Pyme tiene excelentes productos, pero hay una subutilización de los fondos porque constantemente cambia la dependencia del organismo entre los ministerios y, por consiguiente, el equipo de conducción ", opina.
De este modo, el año pasado sólo se ejecutó el 30% de los programas de fomento a la pequeña y mediana empresa sobre el crédito original.
Según el matutino, el 73% de las Pyme se endeudó para financiar capital de trabajo y el 27%, para financiar activos fijos, según un análisis de Claves. Proveedores o adelantos de clientes figuran como principal fuente de financiamiento, seguido por fondos internos o ganancias retenidas y en tercer lugar aparecen los préstamos bancarios.
En la Argentina, sólo el 52% de estas empresas tienen un servicio de sobregiro y el 34%, una línea de crédito o préstamo de una institución financiera.