Empresarios estiman que la economía de la Argentina crecerá 2,8 por ciento este año
Según estimaron en un informe los ejecutivos de finanzas de las principales compañías del país, la economía de la Argentina se expandirá un 2,8% este año, impulsada por la recuperación agrícola y por el crecimiento en los sectores de servicios
La producción industrial, en tanto, aumentaría en forma moderada, tal como lo señala la evolución durante el primer cuatrimestre del año, apuntaron en el informe mensual de mayo del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).
Este escenario "es consistente con una situación de muy leve superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos en 2013, afectada en parte por el desbalance energético, que absorbería parte del producido de las mayores exportaciones agrícolas", agregó el texto.
El escenario de 2014, según los empresarios consultados por el IAEF, puede estar condicionado por las perspectivas "poco favorables" en términos de precios de materias primas, que no crecerían según lo esperado.
El Instituto alertó que en el primer cuatrimestre del año la Base Monetaria creció sólo 9,6 por ciento anual en el primer cuatrimestre, si bien la comparación entre abril de 2013 y el mismo mes de 2012 arrojó una variación del 34,9 por ciento.
La desaceleración en el ritmo de expansión de la base monetaria se debió a la neutralidad del sector externo, que limitó un factor de creación monetaria: en el cuatrimestre, el Banco Central compró 340 millones de dólares, contra 5.230 millones adquiridos en igual período de 2012.
"Ello tuvo su contrapartida también en la caída de las Reservas, que pasaron de u$s43.300 M a u$s39.500 M entre fin de 2012 y el cierre del primer cuatrimestre del 2013", señaló el informe consignado por NA.
En cuanto al plano internacional, el IAEF expresó que el rebalanceo de la economía mundial provocó una gradual reducción de los superávit en cuenta corriente de las economías emergentes en conjunto y un deterioro de su situación fiscal.
"Esto -agrega- es la contrapartida de la corrección de los desequilibrios externos que exhibían los Estados Unidos y los países integrantes de la Unión Europea (con la excepción de Alemania) al comienzo de la crisis de 2008. La consecuencia es una mayor vulnerabilidad en el mundo emergente".