Las empresas ya no le temen a Moreno y se animan a subir precios sin pedirle permiso
Mientras el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, se encuentra en medio del ojo de la tormenta y crecen los rumores de posibles cambios en el Gabinete de Cristina Kirchner, los empresarios empezaron a perderle el miedo y comenzaron a aumentar precios sin esperar la autorización del Gobierno.
"Venime a ver después de las elecciones", les había dicho el funcionario kirchnerista hace unas semanas, pero la sumatoria de fracasos que tiene en las políticas económicas, envalentonaron a los hombres de negocio que ya de manera unilateral decidieron pasar las nuevas listas de precios a los almacenes, pequeños negocios y autoservicios chinos, que tienen un poder de negociación frente a los grandes proveedores mucho menor que el de las principales cadenas de supermercados.
"Nosotros no tenemos muchas opciones porque los proveedores nos dicen que aceptemos la nueva lista o te amenazan con dejarte sin producto", explicó al diario La Nación, Yolanda Durán, presidenta de Cedeapsa, la cámara que reúne a los autoservicios chinos.
La "rebeldía" es comandada por las marcas líderes, como Coca-Cola, Villa del Sur o Fargo, que empezaron a colar pequeñas subas en el comercio tradicional, aunque los grandes supermercados también reconocen la existencia de los aumentos.
"Las grandes cadenas tenemos más espalda para rechazar de entrada los aumentos, y por eso los primeros en caer son los comercios más chicos, porque tienen un poder de negociación mucho menor, pero nosotros también estamos sufriendo la presión para aceptar las nuevas listas de precios", explicaron en una cadena líder al matutino.
En otro supermercado destacan que los controles oficiales están enfocados casi exclusivamente en las grandes cadenas, lo que a su vez deja el terreno liberado en el resto de los canales comerciales. El peso que tienen los pequeños comercios no es precisamente menor, ya que en la actualidad las grandes cadenas de híper y supermercados controlan menos del 40% de las ventas de productos de la canasta básica, mientras que el otro 60% queda en manos de autoservicios (chinos y nacionales), almacenes, tiendas de descuento y negocios tradicionales.
"Todos los días nos controlan para ver si los aumentos oficiales coinciden con los que otorga la Secretaría de Comercio Interior, con lo cual prácticamente no tenemos margen de acción para tocar ningún precio, y menos aún en el caso de los 500 productos congelados", explicó el director de la cadena.
El cambio en la tendencia de la inflación también es ratificado por algunas mediciones privadas que después un par de meses más tranquilos empezaron a detectar aumentos de precios en los últimos días.
"Durante la última semana la inflación registró una reaceleración respecto de las semanas previas, quebrando la tendencia decreciente", explican en la consultora Elypsis, que viene relevando desde febrero de este año en forma semanal los precios de más de 140.000 productos.
Según la medición de Elypsis, la inflación acumulada en las últimas cuatro semanas en alimentos, bebidas, artículos de tocador, limpieza y electrodomésticos alcanzó a 1,4%, y lo más preocupante es que un cuarto de los 141.000 artículos relevados registraron una suba en los últimos siete días.
"Durante esta semana aumentó fuertemente la proporción de subas en relación con las semanas anteriores, mientras que el número de bajas se mantuvo relativamente estable, reflejando la aceleración inflacionaria", señalaron en Elypsis.
En una medición mucho más acotada, el ex diputado socialista Héctor Polino también dio cuenta de una aceleración en el ritmo de los aumentos de precios, con una suba en septiembre de 2,29% y un incremento acumulado en los primeros nueve meses del año de 13,1 por ciento.