En la "Era K", se crearon 60 gremios por año y ahora temen una mayor conflictividad para 2016
El sindicalismo argentino trabaja en estos días para lograr una unificación después de las elecciones y fortalecerse frente al próximo Presidente. Sea quien sea.
Es que la dispersión del movimiento obrero es el gran triunfo que tuvo el kirchnerismo en sus 12 años de gobierno.
Desde que asumieron el poder en 2003 hasta 2014, se crearon 60 organizaciones por año. En la Argentina hay 1.636 gremios con personería y 1.623 con simple inscripción, según registros del Ministerio de Trabajo.
Los números ubican al país entre los de mayor tasa de sindicalización, con 37%, aproximadamente según el diario La Nación.
Este aumento de sindicalización está estrechamente vinculado con tres razones. Se debe a la creación de 6 millones de puestos de trabajo declarados en el sistema de seguridad social durante los últimos 12 años, pero también se debe a la revitalización de las negociaciones colectivas, que requieren de cierta fortaleza y unidad para reclamar mejoras salariales frente a los empresarios. El tercer factor está vinculado a los interrogantes que pesan sobre el modelo sindical tradicional, lo que derivó en una mayor atomización y en el surgimiento de gremios con simple inscripción.
Pero hay vientos de cambio. En octubre -o en noviembre si hay balotaje- un nuevo gobierno estará en la Casa Rosada y en los sindicalistas, que son especialistas en reposicionarse y advertir tiempos complicados, ya buscan una nueva estrategia: la unificación de las tres CGT hoy divididas en la oficialista que lidera Antonio Caló y las opositoras de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo.
A los tres sectores no los une el amor, sino el espanto a las proyecciones que tienen en el corto plazo: un escenario de ajustes, devaluación, suba de tarifas y caída del empleo.