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Mercado cambiario: quién es Guido Sandleris, el terapeuta del dólar

Mercado cambiario: quién es Guido Sandleris, el terapeuta del dólar
El economista logró tranquilizar el dólar en los casi dos meses que está al frente del Banco Central, pero a costa de una alta tasa que trae más recesión.
20.11.2018 16.50hs Economía

A un mes y tres semanas de mantener el dólar por debajo del precio en que estaba cuando llegó al Banco Central, Guido Sandleris aún no descarta eventuales turbulencias externas. Como no lo hace nadie en general. Es más, incluso sus críticos advierten sobre las consecuencias de su política como presidente del Banco Central.

Con 47 años, hizo la primaria en el colegio New Model en Palermo, cursó la secundaria en el Carlos Pellegrini y después estudió en la Universidad de Buenos Aires, donde militó en los 90 junto con Axel Kicillof en la agrupación TNT, la sigla de Tontos pero No Tanto.

Con una ideología liberal en lo económico, tras graduarse, hizo un máster en la London School of Economics, con una beca que consiguió a través del banco que ahora preside.

Con el tiempo, Sandleris se fue acercando al radicalismo. Trabajó en Econométrica, la consultora de Mario Brodersohn, ex secretario de Hacienda de Raúl Alfonsín. En 2000 fue asesor del entonces ministro de Economía, José Luis Machinea. Al año siguiente se fue a hacer el doctorado a la Universidad de Columbia, en Nueva York, y cuando volvió, en 2007, la Torcuato Di Tella lo contrató como profesor e investigador. 

En 2015 fue subsecretario de Finanzas bonaerense, pero a los ocho meses renunció. Se le complicaba viajar a La Plata y ocuparse de sus hijos. Regresó a la Di Tella. 

En 2017 se intengró al equipo del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Primero, como jefe de asesores. Después, viceministro. Como tal, negoció los dos acuerdos de este año con el FMI. Mientras pactaba el segundo, surgió como reemplazante de Luis Caputo en el Central. 

El actual jefe de la autoridad monetaria había apoyado el régimen de metas de inflación que había implementado Federico Sturzenegger en el Banco Central entre 2015 y junio pasado. Pero a diferencia de aquel otro exponente de la Di Tella, Sandleris se caracteriza por su pragmatismo. Ante la evidencia del fracaso de esas metas en un país de alta inflación como la Argentina, aceptó la propuesta del FMI de guiarse por objetivos de agregados monetarios.

El Fondo le impuso un tipo de cambio libre, pero Dujovne y él consiguieron limitarlo a unas bandas de entre 34 y 42 pesos, actualizables al 3% mensual. Ellos querían una franja de entre 39 y 41 pesos, pero no convencieron a los de Washington.

Sandleris tranquilizó el dólar, pero a costa de una alta tasa que trae más recesión, que podría haber sido aún mayor si la divisa seguía descontrolada, y sobre la base de crear una nueva “bola”, ya no de Lebac (Letras del Banco Central), sino de Leliq (Letras de Liquidez), como la catalogó Ramiro Castiñeira, economista de la consultora de Brodersohn. “Actualmente entre Leliq y Lebac suman un stock de $ 800.000 millones, que a una tasa nominal del 70% anual, pero efectiva del 100%, capitalización mediante, implica duplicar su stock en un año. Es decir, pagar intereses implica emitir ese monto, incompatible con lograr bajar la inflación a un dígito a mediano plazo”, escribió Castiñeira en su informe del 13 de noviembre. En el Central se tienen confianza: “En abril, los pasivos no monetarios del Banco Central, que incluyen Lebac, Leliq y pases, eran el 11% del PBI. Hoy, devaluación mediante, son el 5%. Hicimos un stress test y subirían al 8% en diciembre de 2019 si mantuviéramos la tasa de Leliq en el 72%, que ahora bajó al 65%”.

“Sandleris no tenía otra opción”, lo defiende Daniel Artana, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), en Noticias. “Me hubiera gustado un piso más alto para el dólar, pero hizo una terapia de shock para salir de terapia intensiva. La tasa al 72% no es una política de largo plazo, pero había que sobreactuar porque no había credibilidad. La bola de Leliq sólo me preocuparía si se mantuviese la tasa muy alta por mucho tiempo. Pero tampoco vas a poder bajarla a 30%, si la inflación de 2019 está presupuestada en 23%”, completa el ex secretario de Hacienda de De la Rúa.

Alerta. Guillermo Nielsen, que fue secretario de Finanzas de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, se muestra crítico: “Bajar el dólar de 41 a 36 en un mes es una macana porque ya pagaste el costo de la suba de la inflación, pero necesitás dinamizar la economía bajando la tasa y con un tipo de cambio que aliente la exportación”. 

Por su parte, en la calificadora de riesgo crediticio Moody’s no se alarman por los bancos. Su analista Valeria Azconegui opina en Noticias: “Las Leliq no son el negocio core (central) de los bancos, que es la intermediación financiera, pero la tasa tan alta no les compensa el riesgo de prestar y las Leliq les suman rentabilidad. Y los plazos fijos a 30 días son volátiles, pero los bancos saben hacer manejo de su tesorería sin grandes descalabros”.

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