VACACIONES

Los argentinos que dejaron Punta del Este por la devaluación

Luego de dos años en que el atraso cambiario estimuló a argentinos, la fuerte devaluación modificó las expectativas para la temporada de verano
ECONOMÍA - 31 de Diciembre, 2018

Luego de dos años en que el atraso cambiario estimuló a argentinos con alto poder adquisitivo a pasar sus vacaciones en el exterior, la fuerte devaluación de este año modificó las expectativas para la temporada de verano.

“Las reservas de alojamiento en Pinamar para la primera quincena se acercan al 90%, el doble que las registradas para esta época el año pasado. Volvieron clientes que en años anteriores se habían ido a Uruguay y a otros destinos del exterior”, señaló a El País de Uruguay, Nicolás Morales, de la inmobiliaria Mones Ruiz, en Pinamar.

El alza de 102% que registró el dólar en Argentina durante 2018 levantó una barrera alta para quienes desean tomar sus vacaciones en el exterior y eso ya se refleja en el drástico cambio de signo de la balanza turística.

Entre enero y abril pasados -antes del inicio de la corrida cambiaria-, el déficit por turismo y consumos en el exterior había alcanzado los u$s4.094 millones.

Pero, con la depreciación del peso argentino, el rojo comenzó a ceder con fuerza. Según un estudio elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), en octubre el déficit de la cuenta “Viajes y otros pagos con tarjetas” cayó 64% con respecto al mismo mes de 2017.

Esa tendencia promete profundizarse en la temporada estival, y la expectativa es que las mayores beneficiadas sean las ciudades costeras que comparten un perfil de turistas similar al de Punta del Este, como Pinamar y Cariló.

“El valor de los alquileres subió entre un 25% y un 30% en pesos argentinos con respecto al verano pasado, por debajo del alza del 45% de la inflación y muy por debajo de la devaluación”, señaló Morales.

En Pinamar, el alquiler de una casa con tres dormitorios y dos baños para todo enero varía entre 80.000 pesos y 200.000 pesos.

Dado el actual nivel de reservas, las inmobiliarias esperan que la capacidad de alojamiento se complete en enero. Para febrero, en cambio, las reservas apenas rondan el 50%. “Son públicos distintos: el de enero es el que en años anteriores había podido veranear en el exterior, y ahora está regresando; el de febrero, en general, siempre veraneó en el país”, dijo Morales.

Según los datos relevados por El Gallito Inmuebles, el precio promedio de alquiler de un apartamento de dos dormitorios en la primera quincena de enero en Punta del Este es de u$s5.470, mientras que en el mismo período del año pasado costaba u$s5.193.

El precio promedio para alquilar en la primera quincena de enero en Punta del Este, apartamentos de tres, cuatro, cinco o más cuartos, ronda los u$s10.608, u$s14.864 y u$s14.631, respectivamente.

Tanto los monoambientes como los apartamentos de un solo dormitorio, para la misma quincena, rondan entre u$s1.791 y u$s2.938, respectivamente. En febrero, como es usual, los precios bajan y el valor promedio de un alquiler de un apartamento de dos dormitorios en la quincena es de u$s3.632.

En Cariló, el balneario más exclusivo de la costa argentina, el escenario es similar. “Las reservas para la primera quincena de enero ya alcanzan al 95% de la capacidad, cuando el año pasado a esta misma altura rondaban el 80%. Una pequeña parte de ese 15% de diferencia puede provenir de clientes que veranearon en Punta del Este en años pasados, pero la mayoría de los que regresaron tras la devaluación iba al Caribe o a Europa”, señaló Stella Vignau, de la inmobiliario Soriano Vignau, en Cariló.

Al igual que en Pinamar, los alquileres en Cariló aumentaron entre 25% y 30% con respecto a la anterior temporada. Con eso, el promedio de una quincena en enero ronda los 80.000 pesos argentinos.

“Los propietarios se dieron cuenta de que deben acompañar la realidad del país. Si los alquileres hubieran seguido el ritmo de la devaluación, hoy no seríamos competitivos con otros destinos del exterior”, dijo Vignau.

En el sector inmobiliario de la costa argentina creen que hay dos factores que, además del salto del dólar, contribuyeron para incrementar los niveles de reservas.

Por un lado, representantes del sector público y privado se comprometieron a que el aumento de los alquileres no supere el 30% con respecto a la temporada pasada.

A eso se sumó el compromiso del sector turístico para que los alquileres puedan pagarse en cuotas mensuales y sin interés mediante transferencias bancarias o a través de plataformas como Mercado Pago.

El otro factor que jugó a favor fue el temor a una nueva corrida cambiaria. En octubre, cuando muchos argentinos suelen hacer sus reservas para veranear, el valor del dólar había superado los 40 pesos argentinos.

Ante el riesgo de una aceleración de la corrida cambiaria, muchos se apuraron a reservar alojamiento para congelar el precio en la costa argentina. Con las reservas concretadas, la caída en torno al 10% del valor del dólar en los últimos tres meses prácticamente no tuvo efectos sobre la decisión de muchos argentinos del lugar en que tomarán sus vacaciones de verano.

En medio de los ya clásicos altibajos cambiarios de Argentina, la costa bonaerense se prepara para tomarse revancha de los últimos dos veranos. “Será una temporada muy buena; la mejor, por lejos, de los últimos años”, concluyó Morales, de la inmobiliaria Mones Ruiz, en Pinamar.

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