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¿Qué parte falló en la fórmula de los hipotecarios UVA?

¿Qué parte falló en la fórmula de los hipotecarios UVA?
Quienes tomaron el crédito antes de la suba del dólar y de las tasas de interés, pueden decir que sigue siendo una buena inversión
27.01.2019 08.17hs Economía

A pesar de lo duro que fue el 2018 por el aumento de la cuota, las personas que tienen un crédito hipotecarios en Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) no dejan de pagar y la morosidad es mínima.

A pesar que la cuota tuvo un aumento importante, quienes tomaron el crédito antes de la suba del dólar y de las tasas de interés, pueden decir que sigue siendo una buena inversión.

No ha bajado el precio de las viviendas y la cotización en moneda estadounidense subió respecto al que tenía al obtener el crédito. Igualmente, un aumento de casi el 50% en la cuota igualmente se siente fuerte, señala Mendoza On Line.

Si comenzamos a analizar qué parte de la fórmula de los créditos UVA falló no es tan difícil entender que fue el índice de inflación que se prometía, pero también hubo otro factor que afecta a las familias. La pérdida del poder adquisitivo la sintieron todos los argentinos, pero los que tienen un crédito lo viven de una manera diferente.

Como siempre, nos vamos a basar en un caso real para un pequeño análisis. Una familia mendocina que obtuvo su crédito a fines de 2017 y arrancó con una cuota cercana a los $7.400 y que hoy ya supera los $11.000.

La familia X en enero de 2019 pagó una cuota de $7.614 con un valor de la UVA de $21,15 y terminó el año pagando una cuota de $11.129 con un valor de la UVA de $31,22. O sea, la cuota aumentó $3.515 en 12 meses, una suma considerable de dinero que afecta a cualquier presupuesto de clase media.

Entre el monto de enero y de diciembre hubo una diferencia de 46,2% por debajo del 47,5% anual de inflación del Indec, pero porque el total del aumento de la UVA se reflejará en la cuota de enero de este año.

La clave al momento de tomar el crédito -para no sentirlo en el presupuesto familiar- era que la inflación fuera de la mano de los aumentos salariales o, por lo menos, que estuviera cerca. Sin embargo, en el caso que mencionamos -el de la familia X- el aumento salarial real fue sólo del 24%.

Esa diferencia del 23,5% con respecto a la inflación es clave para que falle la fórmula y las familias tengan que "apretarse el cinturón" y cambiar muchos planes para no dejar de pagar un crédito que para la mayoría sigue siendo una buena inversión y la solución habitacional que esperaban.

Para dar un ejemplo de cómo funciona el sistema en lugares donde se aplica y la inflación no es un problema con la magnitud que tenemos en Argentina, cruzamos la cordillera y encontramos la Unidad de Fomento (UF), una unidad que se usa hace décadas en el vecino país y en la que se basaron a la hora de aplicar la UVA en el país. En Chile la UF es de uso común porque las viviendas se cotizan directamente en esas unidad y también se usa en otro tipo de transacciones y en multas.

Al otro lado de la cordillera la inflación anual fue del 2,6% y en enero de 2018 el valor de la UF era de $26.799,01 chilenos ($1.483 argentinos) y terminó el año en $27.565,79 chilenos ($1.532 argentinos). Es decir que en un año el equivalente chileno de la UVA subió $766 chilenos, un poco más de lo que vale un dólar en el vecino país y unos $43 argentinos.

Entonces, una persona que tiene un crédito en UF puede proyectar con tranquilidad y el efecto del aumento de la cuota -con una inflación controlada- es casi nulo en su presupuesto, porque el aumento anual equivale a lo que cuesta un pasaje de subte o de colectivo. Acá, en cambio, con la combinación alta inflación y pérdida de poder adquisitivo, el impacto es mucho mayor y se siente duro, señala el portal mendocino.

Entonces, es imperante que se controle la inflación porque la pérdida del poder adquisitivo es una constante que se da año tras año en el sector privado, por lo que para que una familia pueda proyectar es fundamental que ese índice deje de ser una condicionante. Para este año parece difícil, pero es de esperar que venga quien venga, no subestime y pueda controlar un número complicado para todos.

Por ahora, cada mes se hace más duro para las familias el pago de la cuota, pero no se llega a niveles de morosidad altos. Igualmente, con una inflación del 30% en 2019 es difícil también pensar en ampliar al plazo que tienen algunos tomadores de créditos, porque una cuota más baja igualmente se vería fuertemente aumentada en los próximos 12 meses.

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