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En el arranque de las paritarias, las expectativas sobre inflación alcanzan su peor registro

En el arranque de las paritarias, las expectativas sobre inflación alcanzan su peor registro
Mientras el Gobierno promete que este año los salarios recuperarán poder adquisitivo, el alza de los precios no se detiene y complicaría las discusiones
19.03.2019 15.15hs Economía

La recomposición salarial parece ser uno de los objetivos del Gobierno para reanimar la economía durante el año electoral.

Al menos, así lo manifestó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, cuando el viernes pasado afirmó que "los salarios van a recuperar poder adquisitivo" y "le van a ganar a la inflación" este año.

Sin embargo, las expectativas inflacionarias de la población están en alza, luego del muy alto dato de la inflación de febrero, que fue del 3,8%, y de las fuertes subas en alimentos que se vienen sucediendo en las últimas semanas.

Según un relevamiento realizado por la Universidad Di Tella entre la población general de centros urbanos en todo el país, la inflación esperada para 2019 por el ciudadano de a pie se elevó y ya llega al 40,8%.

Este dato representa un incremento del 3,9% con respecto de las expectativas inflacionarias que la gente tenía en febrero, antes de la última disparada del dólar.

Según el informe la Di Tella, las previsiones inflacionarias se incrementan tanto en los sectores de ingresos altos como los de ingresos bajos.

Además, la inflación esperada está en alza en todo el país y tiende a emparejarse. Es decir, en marzo la expectativa subió más fuerte en los sitios donde había sido más baja.

En la Capital Federal marcó 39,3% (+4,8 puntos porcentuales), en el Gran Buenos Aires alcanzó 41,4% (+2,5 p.p.) y en el Interior del país registró 40,6% (+6,0 p.p.).

En tanto, en los pronósticos de las consultoras también vienen en alza. Antes de conocerse la inflación del 3,8% de febrero, la encuesta REM del Banco Central daba un pronóstico del 29% para todo 219. Actualmente, LCG plantea un piso de 35%, mientras que SBS apunta a un 36%; ambas estimaciones, siempre con un dólar en calma.

Paritarias calientes

El inicio de las paritarias de este año se da en un marco de alta tensión.

Hay dos datos que económicos duros que impactarán en todas las negociaciones sectoriales. En primer lugar, el índice de precios al consumidor (IPC) medido por el Indec acumuló un incremento de 6,8% en el primer bimestre del año y de nada menos que 51,3% en los últimos doce meses.

Los gremios apuntarán a recuperar inmediatamente ese bajón en el poder adquisitivo producido en el todavía joven 2019.

Por otra parte, y como ya quedó demostrado en la conflictiva -y todavía sin resolverse- paritaria de los docentes bonaerenses, los trabajadores buscarán una compensación por la importante pérdida salarial de 2018.

Según el dato oficial del INDEC, los sueldos registrados crecieron solamente un 29,7% en promedio durante el año pasado. Esto, en términos de poder de compra, representa un retroceso real del 12,1% contra la inflación.

Este último dato será el ariete con el que varios sindicatos ingresarán a las salas de negociación.

Por caso, este jueves comenzará una paritaria clave, la de los obreros metalúrgicos, con unos 220.000 trabajadores en actividad. El titular del gremio, Antonio Caló, anticipó que "la UOM reclamará una compensación ante lo que perdieron los trabajadores de la actividad -alrededor de un 8 por ciento-, con la firma del último acuerdo salarial en 2018".

Entre las agrupaciones sindicales existe cierto consenso acerca de una posible solución para, por lo menos, no repetir en 2019 el retroceso que se vivió durante el año pasado. La idea es reflotar la "cláusula gatillo", que permite actualizaciones automáticas y prefijadas que acompañan el ritmo inflacionario.

Otros proponen aumentar la frecuencia de las negociaciones. La propuesta de la UOM, por ejemplo, es renovar la paritaria cada tres meses.

No obstante, desde el Gobierno no ven con tan buenos ojos la aplicación de esos mecanismos.

La propuesta de Sica

El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, reveló esta semana que se está discutiendo con los distintos sindicatos que en vez de la cláusula gatillo en las negociaciones paritarias "se apliquen revisiones que pueden ser cada seis meses", a la vez que estimó que el desempleo del cuarto trimestre de 2018, que se difundirá en los próximos días, "va a estar en un nivel similar o un poquito más alto que en el tercer trimestre".

"No vemos este año movimientos tan bruscos desde el punto de vista inflacionario como para poder tener revisiones (salariales) más cortas", dijo Sica durante una charla en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires.

"Pensamos -agregó- que una revisión semestral antes de fin de año le da una garantía al trabajador de que no va a tener una pérdida de salario real y le permite al empresario planificar mejor".

El ministro recordó que "no hay pauta de inflación y por lo tanto no hay techo ni piso para las paritarias" y afirmó que las tratativas serán determinadas por "la capacidad de negociación de cada sector, la expectativa de inflación y la prioridad que pone el sector sindical a la hora de discutir, en el empleo o en la negociación salarial".

Advirtió luego que los empresarios que no trasladen las subas salariales a precios "van a tener un problema y tendrán que ajustar por cantidad o perder rentabilidad".

Nuevo impulso a la reforma laboral

En cuanto al desempleo, Sica explicó la variación esperada "por el impacto de la caída del nivel de actividad" y recordó que "en octubre el seguimiento mensual arrojó un crecimiento bajo, seguido por descensos en noviembre y diciembre", en especial en la construcción y el comercio, por las menores ventas de autos y moto.

El ministro destacó la necesidad de una "modernización de las normas laborales, para adaptarlas a procesos que se aceleran, como la automatización y la mejora tecnológica de los procesos industriales, que impacta sobre las tasas de empleo".

Sica aclaró que "no hay algo así como una reforma laboral hacia la cual hay que llegar, sino un cambio en las relaciones sociales que requieren un consenso entre los sectores laboral, empresarial, ejecutivo y legislativo para avanzar todos los días con pequeñas modificaciones que nos permitan ir adecuando nuestros marcos, con el foco en la protección del trabajador".

Eso, agregó, incluye también a los empresarios, pensemos que "con distintos regímenes laborales y distintos modelos económicos, en 50 años no hemos podido perforar el 30% de empleo informal, más de 4 millones de trabajadores no tienen los derechos básicos que su puesto de trabajo requiere, y la contracara es la pobreza".

El ministro consideró, de todos modos, que los marcos laborales actuales tienen mucho para dar, pero "una economía cerrada, corporativa y prebendaria hizo que los empresarios tampoco sacaran el jugo a todo lo que pueden hacer; total, para no tener problemas y no pelearse con los trabajadores, aceptaban cualquier tipo de requerimiento y después le pedían subsidios al Estado".

Sica defendió, por otra parte, el programa actual, que "tiende a cambiar las bases en las cuales la economía argentina ha venido desarrollándose en las últimas décadas, que nos impide crecer y generar trabajo genuino", y apuesta a "una macroeconomía estable", como la que lograron los países de la región.

Justificó en ese marco la "política monetaria más rígida", y puso de relieve la corrección de los precios relativos hacia "un set más real, sin atraso cambiario y con tarifas que reflejan los costos de generar energía".

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