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El disparo de Grabois contra Mercado Libre, ¿la punta del iceberg del debate sobre la renta de los "unicornios"?

El disparo de Grabois contra Mercado Libre, ¿la punta del iceberg del debate sobre la renta de los "unicornios"?

El disparo de Grabois contra Mercado Libre, ¿la punta del iceberg del debate sobre la renta de los "unicornios"?
La acusación del dirigente de Patria Grande contra el creador de Mercado Libre obligó a recordar que la ley del software creada en 2005 se refrendó en 2011
Por Andrea Catalano
07.05.2019 06.41hs Economía

El dirigente del Frente Patria Grande, Juan Grabois, encendió la mecha luego de que acusara a Mercado Libre, uno de los cuatro "unicornios" de la Argentina, de ejercer contrabando, evasión, especulación financiera, abuso al consumidor y competencia desleal.

La compañía se defendió y más allá de la respuesta de su CEO, Marcos Galperín, recordó que de las 7.535 personas que trabajan en la compañía de manera directa 3.542 lo hacen en la Argentina, además de brindar otros datos que hablan de la creación de trabajo a nivel local y regional.

Pero la sensación que quedó flotando en el ambiente es que el incidente no puede ser minimizado como un mero intercambio de chicanas por las redes sociales: más bien al contrario, lo que está ocurriendo es que se está visibilizando un debate que hasta ahora se daba de manera soterrada.

Y en ese contexto, la pregunta que quedó planteada en el sector tecnológico es si la postura de Grabois es apenas la punta del iceberg de una opinión más extendida sobre la inconveniencia de extender los beneficios que Mercado Libre recibió a través de la ley de promoción de la industria del software que se sancionó en 2005.

Esta norma, que regirá hasta finales de 2019 y, luego, se supone, será remplazada por la ley de economía del conocimiento que ya obtuvo media sanción de parte de Diputados, con 182 votos a favor, también beneficiará a aquellas empresas que exporten el 70% de su producción y que, para ello, destinen al 70% del personal a esa tarea. Este es uno de los puntos principales de la futura nueva ley.

Hay quienes consideran que las grandes empresas tecnológicas no deberían recibir esos beneficios cuando su valuación está por encima de compañías tradicionales, además de cotizar en bolsa. Este medio escuchó esos argumentos en los pasillos del Congreso luego de que el nuevo texto obtuviera la media sanción.

La defensa de quienes se encuentran del lado de las firmas millonarias pasa, justamente, por la creación de valor que aportan a partir del trabajo que generan, siempre de la mano del desarrollo del software o, a futuro, de los servicios basados en el conocimiento.

Mercado Libre es, junto con OLX, Despegar y Globant, uno de los cuatro unicornios del país. El próximo 2 de agosto cumplirá 20 años con todas las condiciones para brindar a lo grande. El jueves de la semana pasada la compañía dio a conocer los resultados del primer trimestre de 2019 con resultados más que alentadores: sus ventas netas totalizaron u$s473,8 millones, un 47,6% más interanual. La ganancia neta fue de u$s11,9 millones en este período.

En tanto, Mercado Pago, la unidad con la que la compañía ingresó en el negocio financiero y opera, también como una virtual fintech, mostró un aumento de 93,7% en la cantidad de transacciones al comparar el primer trimestre de 2019 contra el de 2018. Totalizó u$s5.639 millones, un 35,1% interanual.

Pero lo más significativo es que, por fuera de Mercado Libre, el crecimiento que experimentó el negocio de pagos fue de 118,8%, siempre comparando el mismo período, hasta alcanzar los u$s2.500 millones. Se trata del servicio que permite que los comercios tradicionales, como quioscos, librerías, veterinarias, carnicerías y demás, aceptan pagos con su sistema, vía QR o con tarjeta de débito en el celular del negocio.

Estos números fueron lo que hicieron que su acción se disparara un 18% en el Nasdaq. Tres días después explotó la declaración de Grabois en la red social Twitter. Hasta el lunes por la tarde, economistas de distintos sectores se mostraron a favor de Marcos Galperín, el fundador de la plataforma de comercio electrónico.

Siempre en la foto

Mercado Libre supo tener buenas relaciones con todos los gobiernos existentes en el país desde su nacimiento. Fue beneficiada por la ley de promoción 25.922 para toda la industria en 2005, cuando gobernaba Néstor Kirchner, y luego refrendada por el Gobierno de Cristina en 2011 cuando se aprobó su ampliación mediante la norma 26.692. Este 2019, Mauricio Macri continuó con esa política que ya lleva 15 años y le dio nuevo un espaldarazo al sector cuando impulsó la ley de economía del conocimiento.

Aunque la actual gestión siempre se mostró a favor del sector de las llamadas nuevas tecnologías, también los "traicionó" cuando, en agosto del año pasado, les anticipó que les aplicaría retenciones a las exportaciones, con excepción de aquellas pymes cuya facturación no superara los u$s650.000 al año.

Las grandes, como los unicornios, y otras que no llegaron a esa categoría pero que crecieron al amparo de la ley 26.692, acusan desde el 1° de enero pasado la imposición de ese tributo, producto de la necesidad del Gobierno de llegar al déficit cero exigida por el FMI. Es aspiración de esta industria que este gravamen, en principio temporal, no se extienda más allá del 31 de diciembre del 2020.

Con la ley de economía del conocimiento, que el pasado jueves 2 de mayo ya ingresó al Senado para su análisis en las comisiones de Presupuesto y Hacienda, y de Economía Nacional e Inversión, se prevé un beneficio fiscal para el período 2020/2030. No se trata sólo de favorecer a las empresas de software y servicios informáticos sino también para todas aquellas consideradas como conexas al mundo digital y la industria 4.0: nanotecnología, biotecnología, industria satelital y aeroespacial, inteligencia artificial, producción audiovisual, industria nuclear, servicios geológicos, robótica, internet de las cosas y realidad aumentada y virtual, entre otras.

Si la nueva norma se aprueba con el espíritu de que se continúe generando empleo, de calidad, y con el foco puesto en la exportación, ¿es posible pensar que a futuro se haga diferencia entre las grandes compañías y las pequeñas en cuanto a las obligaciones impositivas?

Trabajo, de eso se trata

En la industria rechazan la idea de encarar una diferenciación de este tipo por el valor que, justamente, aportan estas empresas en la generación de empleo. Desde que se promovió la industria del software la creación de trabajo no cesó, y se impuso más allá de las coyunturas, incluso la actual.

Exiten más de 4.700 empresas que desarrollan software y servicios informáticos, de las cuales el 73% son micropymes (menos de 9 trabajadores), el 21% son pequeñas (10 a 49 empleados), el 4% son medianas (50 a 199 personas) y sólo un 2% son las grandes compañías, con más de 200 trabajadores, según datos del Observatorio del Software y los Servicios Informáticos (OPSSI) correspondientes a 2017.

"La ley debe ser extensiva a todas las compañías, sean del tamaño que sean, porque más allá del costo fiscal genera un beneficio fiscal. El incremento de gente te paga el costo de lo que vos dejás de tributar. Es lo que pasó con la ley de software, que tampoco limitó al tamaño de las empresas, y los resultados están a la vista", dijo a iProfesional, Carlos Pallotti, ex presidente de la Cámara del Software, allá por 2005, y ex subsecretario de Servicios Tecnológicos de esta administración.

La postura que surge del sector privado es compartida por los economistas que siguen de cerca al sector. Tal el caso de Romina Gayá, investigadora del Instituto de Ciencias Económicas de la Universidad del Salvador, para quien "el sector de software y servicios de informática es uno de los que más ha crecido durante los últimos 15 años. Actualmente emplea a 103 mil personas de manera directa y a pesar de la crisis, siguen creando nuevos puestos de trabajo, más de 5.600 en 2018 respecto del año anterior. Es un sector que genera divisas y tiene un superávit estructural".

Tanto para Pallotti como para Gayá que se esté mirando a los unicornios para quitarles los beneficios que, por ley, hoy reciben, sería "muy poco inteligente".

Esta mirada que viene desde un punto de vista más técnicoaunque sin dudas amparada en una ley, lo cual define una política- también genera sus observaciones desde quienes analizan estos comportamientos en plena efervescencia coyuntural y pre-electoral.

"No sé si es un sector sobre el cual se podría extraer renta porque no lo hicieron y podrían haberlo hecho durante los años de Cristina, porque la empresa no nació ayer. Pero sí es un tema simbólico, en el sentido de los ricos que explotan las