COMERCIO EN CRISIS

Estanterías vacías y locales que sólo venden por encargo: nueva recesión del "comercio sin stock"

Se trata de un fenómeno iniciado hace un año con la devaluación y que se ve en varios rubros; los productos en venta "por encargo" suelen ser los más caros
ECONOMÍA - 24 de Mayo, 2019

"No me quedó"; "Ya no trabajo más ese producto"; "Lo que ves es lo que hay"; "Te lo traigo". La falta de mercadería en los comercios puede observarse en la mayoría de los rubros, según evidenció un recorrido realizado por iProfesional en distintos barrios de la Capital y Gran Buenos Aires.

Ante la caída en las ventas y la baja del consumo, los comerciantes comenzaron a trabajar con menos stock durante el último año y se manejan "por encargo". Con una seña, la transacción a pedido les permite asegurarse la venta y no tener, en cambio, productos inmovilizados en el depósito.

Detrás del vacío en las góndolas y del "no tengo, pero te lo traigo en unos días" lo que ocurre es que los comercios trabajan con menor cantidad de mercadería que en los últimos años. "Cuando hay una recesión, todos bajan los stocks, desde los productores hasta el comercio final", explica Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL. "Esto se empezó a ver en mayo del año pasado de forma más clara", agrega.

Entre las causas de los faltantes en los minoristas no sólo está la caída del consumo. Los comerciantes revelaron que deben "rematar" la mercadería para tener efectivo y pagar gastos corrientes como la luz.

Algunos, incluso, desembarcaron en el comercio electrónico, donde pueden publicitar productos con los que no cuentan físicamente.

También hay casos en los que el comerciante se encuentra con que la empresa fabricante de un producto cierra su línea de manufactura para trasladar el dinero al mercado financiero, donde la rentabilidad es mayor y la inversión menos riesgosa.

De las marcas premium a las "medium"

Desde su perfumería en Bernal, Osvaldo Guerrero, de 66 años, cuenta cómo debió variar la lógica de reposición de mercadería por la crisis. "Perfumes, cosmética y cremas importadas ya no traigo porque se me vencen o vendo solo una en un año", cuenta.

Esos son los productos que comenzó a trabajar "por encargo". "Si el cliente es desconocido le pido una seña, pero si es del barrio les digo que me den su palabra de que lo van a venir a buscar", explica.

"Dejé de trabajar lo premium y estoy con lo medium", dice con humor. Las marcas internacionales las reemplazó por nacionales. "Antes me gustaba innovar, traer cosas nuevas para los vecinos. Pero ahora me remito a trabajar lo que se vende. La gente está empezando a comprar productos sueltos, esa es la crisis", explica Guerrero.

Aunque señala que esta baja en el consumo comenzó hace cinco años, el comerciante subraya que en los últimos dos se acentuó.

Las ventas "por encargo" en productos costosos se ven también en otros rubros. Desde su librería en Maschwitz, Federico Castronovo comenta que desde hace un año comenzaron a variar el contenido del depósito.

"Tenemos stock, pero de menos variedad de productos. Siempre vas a encontrar lo de consumo masivo", cuenta. "Dejamos de trabajar momentáneamente las líneas premium, como puede ser una pluma Parker. Antes teníamos dos en el local, pero hoy le decimos al cliente que se lo traemos por encargo".

Rubén Ipolitti tiene un taller mecánico en la Avenida Constituyentes, en el barrio de Villa Urquiza. Todos los días recorre los locales de repuestos que necesita para reparar los vehículos. Lo que observó es que ahora los comercios tienen más partes importadas de China que marcas originales, como Fiat o Renault.

En este sentido, Ipolitti asegura: "Repuestos encuentro, pero solo los de marcas chinas. Los originales los tengo que encargar y buscarlos durante los siguientes días". Desde las casas del rubro explican que trabajan menos con las marcas porque tienen precios altos que están dolarizados. Y porque el cliente, a la hora de elegir, prefiere lo de menor costo.

La respuesta "no lo tengo, pero te lo traigo por encargo" se repite en cualquier rubro. En una carnicería de Villa Urquiza, una zapatería en Recoleta y hasta en un Pet Shop en Castelar, en el partido de Morón.

En los últimos meses, Oscar Cabrera, dueño del Pet Shop, optó por reponer sólo los alimentos para mascotas que se venden todos los días. En cambio, dejó de tener stock de productos de medicación, como pipetas, que salen casi $1.000 y vencen al mes. O accesorios para perros, que pueden costar más de 5.000 pesos. "No tener las cosas me frustra. Les digo a los clientes que me aguarden a que cobre y se las traigo", cuenta.

"El ‘te lo traigo’ es un fenómeno reciente", revela Germán Borrego, quien preside una agrupación de comerciantes de la Avenida Nazca. Según explica, una de las estrategias de los locales para vender sin stock es volcarse hacia Internet, donde pueden exhibir una foto del artículo sin tenerlo.

El problema no parece que se vaya a revertir en el corto plazo. El consultor económico Damián Di Pace, autor de "Economía Pyme", asegura que el menor nivel de reposición se debe a la "incertidumbre" y a una "caída de expectativas" por parte de los comerciantes: ellos saben cuándo arrancó la crisis, pero no cuándo va a revertirse el nivel de actividad.

"Estamos quemando mercadería para pagar gastos fijos"

Llegar a un local y no encontrar el producto buscado es la cara visible de un problema complejo. La punta de un iceberg. En tiempos recesivos como el actual, las ventas caen y "todo el mundo baja los stocks", según explica el economista Juan Luis Bour.

Para entender por qué un comercio no tiene mercancía hay que mirar qué pasa con las empresas que producen y las que los distribuyen a los minoristas. "El comercio no se puede hacer de stock porque no hay suficiente producción, los importadores frenaron la importación y hay distribuidores que prefieren no entregar para proteger el único activo que tienen", asegura Bour.

Y agrega que a esto se le suman dos factores: la "incertidumbre" de no saber cuándo va a restablecerse la demanda y las altas tasas de interés para financiar la compra de mercadería.

Desde su dietética en Morón, José Mendes cuenta que tiene faltantes. "Las empresas de cereales te dicen que tienen problemas de producción, pero no mucho más", explica. También, hay ciertas marcas que dejó de tener porque el proveedor le pedía pagar en el momento.

"Tuve que dejar de comprar", admite. Esto le representa un problema porque "cuando te piden un producto, si no lo tenés el cliente se va. Si lo tenés, le vendés otras cosas".

"No estoy perdiendo una venta, sino varias", enfatiza.

Lo mismo le ocurrió a Carla Barnes desde su zapatería en Belgrano. La temporada de invierno, que en los primeros días de febrero exhibe un adelanto, llegó en abril. "Me decían que tenían problemas con las materias primas, el cuero, el taco o la plantilla", recuerda.

"Al principio los clientes se enojaban, pero ahora están informados, saben que es una cuestión del país y entienden", agrega. Desde este año, Barnes tuvo que cambiar la estrategia de venta: "Antes, armaba un plan de compra comparando meses o años pasados; ahora, repongo a medida que vendo. Voy a lo seguro".

Incluso, hay comercios donde la falta de mercadería se da porque el dinero que se obtiene de una venta, en vez de reinvertirlo, los comerciantes deben usarlo para pagar gastos corrientes.

Desde su ferretería en Vicente López, Eduardo Trotta relata: "Te comés el capital del negocio para pagar gastos fijos, sueldos, impuestos. Quemás la mercadería y después no podés reponer".

Otro aspecto que le impide tener gran cantidad de stock es la devaluación. Es que las listas de las herramientas están dolarizadas. Las ventas son en pesos y la reposición, en dólares. "Nunca sabés si vas a reponer la misma cantidad", revela Trotta.

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