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Juan Luis Bour: "Evidentemente, el dólar actual todavía no alcanza y hoy debería valer alrededor de $54"

Juan Luis Bour: "Evidentemente, el dólar actual todavía no alcanza y hoy debería valer alrededor de $54"
El Economista Jefe y director de la prestigiosa consultora FIEL dialogó con iProfesional sobre los principales aspectos que debe abordar el país
Por Mariano Jaimovich
25.06.2019 06.35hs Economía

"Nuestra economía se mueve mucho pero siempre estamos en el mismo lugar". Así sintetiza Juan Luis Bour, Economista Jefe y director de la consultora FIEL, la clásica tendencia argentina a los cambios cíclicos que atentan contra la estabilidad y el crecimiento económico.

En una entrevista profunda con iProfesional, desarrolla su idea que se deben hacer "todas las reformas" y sostiene que, por el momento, ante la falta de consenso político, lo único que se puede corregir es el tipo de cambio como variable de ajuste.

-Hay señales poco claras respecto a la situación económica actual, ¿qué evaluación realiza?

-Se debe reconocer que la economía argentina tiene una suerte de estancamiento circular, hemos tenido una nueva década perdida -ya van varias-, medida en términos de la evolución del PBI por habitante. Y tuvimos otros diez años de estanflación. Si se tienen siete décadas de esta evolución de subas y bajas, que se repiten en el tiempo y seguimos en el mismo lugar, quiere decir que es una economía volátil. Si queremos salir de esto no es cuestión de encontrar un rebote circunstancial, sino que dure. Para eso se debe tener un buen diagnóstico para poder corregir.

-¿Se puede esperar un crecimiento en ese contexto?

-El crecimiento económico es acumulación de capital, trabajo y producción. Es lo básico. Argentina invierte poco, la tasa de inversión a precios corrientes está debajo del 14% del PBI, mientras se ubique en estos niveles estás "en el horno". Por eso, se debe invertir tasas más altas tanto en capital como en trabajo, porque se han tenido políticas que sacan a la gente del mercado laboral.

-Entonces, ¿por qué se ha acumulado poco capital?

-Porque no se ahorra. Se invierte en capital por medio del ahorro, pero acá se invierte poco porque no hay financiamiento, que es el ahorro, y se gasta más. El sector público desahorra (hay un tema fiscal) y el privado gasta de más, que se manifiesta en el déficit de cuenta externa. En resumen, hay bajo crecimiento, baja tasa de inversión, poco ahorro, mucho consumo/gasto, y hay que corregir desequilibrios allí.

-¿En qué gasta de más el sector privado?

-Se gasta mucho y hay desequilibrios en el sector servicios, como por ejemplo en viajes al exterior. Es lindo hacer turismo, pero cuando se gasta más de lo que ingresa hay un déficit que se debe financiar. El problema como país es que hay que solventar al fisco y al sector privado, ahí sonamos si hay que financiar tantas cosas en miles de millones de dólares, porque hay que generar recursos para hacerlo. El tema es que ésta es una economía muy cerrada que genera pocos dólares.

-¿Cómo calificaría el tipo de inversiones que se desarrollan en el país?

-Se debe destinar el capital eficientemente porque la inversión es poco productiva. Es el segundo "pecado" de la Argentina, no sólo se invierte poco, sino que mal. Entonces se deben tener mejoras de productividad que requieren toda una lista de cosas, como las reformas laborales. O bien, cuando se habla de abrir la economía es para que la asignación de capital sea a los sectores más eficientes. O cuando se quiere bajar el gasto público se refiere a que no vaya al sector ineficiente. La dificultad acá es que le sacamos al eficiente (el ejemplo típico es el agro) para financiar al tipo ineficiente. Mientras se siga haciendo eso en grandes dosis, vamos a tener un problema. Se puede hacer en pequeñas dosis, pero en gran escala fuiste. Argentina fue, se hacen muchas cosas mal.

-¿Qué considera que hizo bien este Gobierno más allá del contexto económico desfavorable?

-Si se parte de lo que se tenía en 2015, hubo correcciones de algunas cosas, pero Cambiemos se acordó tarde de hacerlo. La primera fue darse cuenta que tenemos un problema fiscal grave. Hoy, por las buenas o por las malas, una parte importante de la dirigencia política sabe que tiene que ir a algo parecido al equilibrio fiscal. Este Gobierno lo ha planteado y lo está tratando de lograr. De hecho, en los últimos dos años ha hecho un ajuste importante del desequilibrio fiscal primario de alrededor de 4% del PBI

-¿Y hacia adelante cómo se debe encarar el equilibrio del Estado?

-Se deben mantener los niveles bajos de déficit. Tampoco se puede vivir con precios alejados del mundo, como los de energía y transporte. Lo mismo vale para el desequilibrio básico en el precio del dólar, porque es muy tentador para los políticos tener un peso apreciado, pero eso te hunde desde el financiamiento y el mercado externo.

-Al respecto, ¿considera que el nivel actual de tipo de cambio es el adecuado?

-Es el nivel promedio de los últimos 23 años, lo cual no significa mucho. Es una corrección significativa respecto al 2015, por lo tanto en ese sentido se está mucho mejor posicionado. Pero el Presidente que llegue a fin de 2019 no va a tener el tipo de cambio que había en 2002. Después de la explosión de ese año, había un dólar muy alto que hoy no está, hoy es más bajo y no se va a tener ahora la facilidad que daba tener un tipo de cambio recontra depreciado, pero va a estar acorde a la región.

-¿Quiere decir que todavía no estamos tan baratos?

-Si estuviésemos muy baratos no tendríamos déficit de la cuenta corriente, que significa que siguen habiendo viajes al exterior y compras. Además, en una situación de recesión se debería tener un equilibrio de cuenta corriente.

-¿Y para estar en equilibrio qué dólar se necesita?

-Evidentemente el dólar actual todavía no alcanza, entonces si no se hacen muchas cosas para estar en equilibrio (porque el Congreso no va a votar nada, por ejemplo), la solución argentina consiste en una buena devaluación, que es lo que ocurrió históricamente. Pero la recomendación es no llegar a eso porque si no, siempre se necesita un tipo de cambio muy depreciado, que lleva a que tu economía sea más pequeña y tus salarios más bajos.

-Algunos analistas dicen que el dólar debería ser mucho más alto para que ocurra ese nivel extremo de competitividad, ¿qué opina?

-Si se ven los números históricos, si se aplica una depreciación de 20% adicional se llevaría a la divisa desde unos $45 hasta alrededor de $54. Igual, ojo con estos números, cualquiera debe ser real, no nominal, debe ir acompañando a la inflación. Pero eso no implica que tenga que ser la solución para Argentina porque para hacer una devaluación adicional real de casi 20% se debería tener, a lo mejor, 50% de inflación, porque habría un traspaso a precios.

-¿Por qué le huyen los inversores al país?

-Porque para poder apostar por Argentina se debe tener un puente entre el presente y el futuro, algo que está cortado y se debe a la incertidumbre política que lleva a no saber qué puede pasar el 11 de diciembre, cuando asuma el nuevo gobierno.

-¿Qué reformas prioritarias considera usted que se deben hacer para salir adelante?

-La primera cuestión es ver si no se hace ninguna reforma y si se sigue con la situación actual, qué se va a hacer con el Fondo Monetario. Pero para seguir con el FMI se debe plantear un programa de reformas, que debe ser aceptado por este acreedor privilegiado, que es el que pondrá la plata, y extender el horizonte de pago del país. Ahora bien, respecto a las reformas, hay que tener en cuenta que estamos en Argentina, entonces la respuesta es: tenés que hacer todas las reformas. Por lo tanto este programa debe ser ambicioso en serio y que le de caja al Estado, no puede ser algo puntual, ni ser realizada de la noche a la mañana. El problema es ver cuáles de todos los candidatos realmente está trabajando en eso. Pero se necesitan hacer muchas reformas: una tributaria porque los impuestos son muy altos. Pero para lograr eso se debe hacer una del gasto de todo el sector público, algo que requiere tocar pensiones, que está muy vinculado a lo laboral. Por eso, hay que tocar todo.

-¿Se puede lograr este consenso social y político en Argentina?

-Probablemente sí, probablemente no, no lo sé, son 70 años de mala praxis. El argentino pide líderes, un papá como gobernante que le resuelva los problemas. Hay muchas cosas que hacer. El tema es que si no hacés nada no es que te quedás en el mismo lugar, sino que significa que retrocedés porque en cualquiera de estos campos el mundo se mueve, por ejemplo, en reformas laborales. Los países que nos rodean ya hicieron esto, por caso Chile va por la cuarta generación de reformas, entonces estamos perdiendo competitividad así.

-Pero tiene un costo social hacer este tipo de cambios…

-Toda reforma va a significar tocar privilegios, pero el objetivo es hacer una economía competitiva, transparente y mucho más eficiente para permitirle a la gente tener mejores ingresos y empleos formales. Uno se preocupa de que los empleos en Argentina son de baja calidad, ¿y de qué van a ser si la inversión en productividad es bajísima? O bien, nos preocupamos que los salarios son bajos, algo que no puede cambiar si la productividad es baja y nadie invierte. No se trata de pedirle peras al olmo, hay que trabajar las cosas que hay que hacer, que son reformas importantes. No es para blandos, ni débiles, se debe avanzar en reformas profundas.

-Si gana en las presidenciales una visión más populista, ¿tiene margen para gobernar en este contexto?

-Los regímenes populistas que intentan gobernar sin fondos tienen un futuro complicado, los ejemplos mundiales están disponibles, porque intentan conseguir recursos de cualquier lado, poniendo impuestos sobre todo lo formal de la economía y por eso termina deprimiendo la actividad y la reduce. Es un escenario difícil para cualquiera que venga en 2020, porque no solamente va a tener que mantener algunas restricciones, sino que también deberá hacer reformas que no son simpáticas. Pelearse con Moyano no es una cuestión fácil.

-Muchos empresarios locales tienen temor a que la economía se abra y terminen perjudicando a sus empresas, ¿qué opina?

-Hay un miedo, pero basta con ver los números que son contundentes: esta es una economía que importa u$s50.000 millones, es prácticamente "nada" en términos del tamaño de toda la economía. Más allá de eso, el miedo está en que no puede ser competitivo porque los proveedores que tiene no son competitivos, porque tiene huelgas o piquetes a cada rato. Son poco productivos y encima tienen que pagar impuestos altos, entonces el empresario se considera desprotegido desde ese punto de vista. Por eso, abrir una economía cuando no les das instrumentos a ese señor para adaptarse a una más competitiva, genera que lo estés matando.

-¿Qué habría que hacer?

-Si se está pensando abrir la economía, se deben flexibilizar los mercados y que se puedan hacer cambios laborales importantes, que no existan restricciones para eso, que se permita acceder al mercado de crédito, que haya orden en la calle (no militares, pero que no haya cortes o huelgas a cada rato). Tampoco se debe pagar la energía más cara que los hogares. Por eso el empresario tiene cosas reales de qué quejarse, ahora, una economía funciona con los productos más baratos del mundo, no con los más caros. Cuando se tiene una economía cerrada lo que se está haciendo es condenarla a la pobreza.

-Sus colegas sostienen que se deben impulsar exportaciones en los tres o cuatro sectores más competitivos del país, ¿coincide?

-Eso ya está mostrando un cambio, el agro y la energía sobre todo. El haber revertido la caída de producción energética permitió que el precio de referencia no sea el de importación, sino de exportación, que es un valor más bajo al que teníamos. Eso no sólo hace a que estemos exportando sino a que seamos más competitivos y superavitarios. En cuanto al agro, puede crecer si no lo aplastás, de hecho paga derechos de exportación e impuestos muy altos y, sin embargo, genera recursos. Hay sectores que están creciendo, como la carne, que ya lleva tres años firmes, también sectores lácteos y cereales.

-¿Y después de las elecciones qué pasa?

-Pasado el hecho político, es muy probable que haya un rebote en la actividad. Ahí se vuelve a la pregunta de origen, si se va a tener un rebote o se va a lograr crecer varios años seguidos, pero no se sabe eso. Hemos tenido muchas reiteraciones de esperar siempre un rebote. Hay que estar preparado no sólo para los shocks positivos, sino también para los negativos, algo que puede ocurrir por la disputa comercial entre Estados Unidos y China. No se debe apostar siempre a la suerte, sino ser más sólidos para evitar eso, como tener un sector público más eficiente, más chico, menos consumo de no transables (servicios) que levanta el tipo de cambio de equilibrio de la economía, es todo virtuoso.-

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