ACTUALIZAN EN SEPTIEMBRE

Por la nueva devaluación, más autos tendrán que pagar impuestos internos

Debido a la devaluación posterior a las PASO, varios modelos quedaron próximos a la base imponible sobre la cual se comienza a pagar impuestos internos
ECONOMÍA - 24 de Agosto, 2019

Debido a la devaluación posterior a las PASO que disparó otra vez los precios de los autos, varios modelos quedaron próximos a la base imponible sobre la cual se comienza a pagar impuestos internos.

A partir del 1 de septiembre está prevista una actualización de ese valor, en base al ajuste trimestral de la inflación entre abril y junio. Eso da un aumento del 9,48%. De esta manera, la base pasará de $1.485.900 a $1.626.763, considerando este valor antes del IVA y margen de comercialización.

Al público, significa que los 0 km de más de $2.300.000 tengan que pagar esta carga fiscal, aunque con el atraso de las escalas afecta a vehículos de gama media.

Desde la asociación de fabricantes (ADEFA) habían pedido al Gobierno que subieran más la base imponible porque, según el valor que regirá desde septiembre, muchos modelos quedarán afectados por el tributo. Incluso, alguno de producción nacional como el Toyota SW4. 

Ahora se sumarán a ese reclamo las marcas de importados agrupadas en CIDOA. Durante una reunión realizada el miércoles, los directivos de estas automotrices decidieron presentar un pedido formal a los funcionarios del área para que, además del incremento previsto del 9,48%, se aplique un adicional del 25% en líneas con el salto que pegó el dólar de $47 a $57,2, señala Ámbito Financiero

Como las listas de precios de estos modelos están fijadas en moneda estadounidense, la devaluación lleva a que, automáticamente, más 0 km pasen a pagar el impuesto. La alícuota impositiva es del 20% pero, por la forma de calcular el tributo, implica un aumento en el precio del 25 por ciento.

Esto hace que los autos afectados queden descolocados en el mercado en cuanto a precio y no tenga compradores. 

Lo que plantean en la cámara de importadores es que la mayor presión fiscal no redunda en una mayor recaudación porque, en la práctica, esos autos no se venden y los ingresos fiscales son nulos.

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