Caamaño Gómez: "Precios Cuidados no es la forma de desactivar la inflación, es un complemento"

El economista de la consultora Ledesma analiza las medidas del Gobierno en una entrevista a iProfesional, donde habla de inflación, dólar y emisión
Por Mariano Jaimovich
09/01/2020 - 07,01hs
Caamaño Gómez: "Precios Cuidados no es la forma de desactivar la inflación, es un complemento"

A pocas horas de haberse relanzado el programa Precios Cuidados, iProfesional conversó con el economista Gabriel Caamaño Gómez, socio gerente de la consultora Ledesma, para analizar esta medida y otras anteriores de la gestión de Alberto Fernández.

Uno de los ejes centrales de la entrevista es el impacto de estas decisiones en la inflación. Además, habló sobre la emisión monetaria y aquellos factores que influyen en la confianza respecto al peso y la búsqueda de ahorro en el dólar de los argentinos.

-¿Qué opina del anuncio del renovado Precios Cuidados?

-Ahora se tenía que renegociar el listado y en ese marco el Gobierno cambió la lógica del programa: hoy supuestamente hay menos productos y volvían las primeras marcas, pero cuando se miran los ítems incorporados no se ven tantas primeras marcas, sino que sigue habiendo más segundas marcas en varias categorías. Con lo cual, la pérdida de cantidades de productos ya no se compensa con el ingreso de primeras marcas, ahora hay menos. Lo que puede ser cierto es que haya más control.

-¿Puede esta medida ser eficiente para controlar la inflación?

-Todos los controles de precios son un complemento, no es el fondo de la cuestión. De hecho, durante todo este período tuvimos alta inflación con Precios Cuidados, no es que este programa ayudó a bajarla. A lo sumo colaboró para amortiguar la suba de precios. Ojo, en otros momentos se aceleraron. De hecho, con Cristina tuvimos inflación arriba del 25% con tarifas atrasadas, dólar pisado y Precios Cuidados, entonces es un complemento, ayuda a amortiguar, no es la forma de desactivar la inflación.

-¿Cuál es su análisis sobre el resto de las medidas tomadas por este Gobierno?

-Estamos viendo, más allá de coincidir en la elección e implementación en particular de cada una de las medidas, mayores niveles de prudencia y razonabilidad económica, en general. Y una demostración mucho más concreta de voluntad de pago y criterios de responsabilidad fiscal, en particular, versus lo que había caracterizado el discurso político del Frente de Todos durante buena parte de la campaña electoral. Más aún, ante la falta de definiciones y coordinación de medidas que caracterizó la transición post resultado electoral.

Todo eso ayuda a explicar la reducción los diferenciales de riesgos de la deuda pública. Sin embargo, no todas son rosas y por algo los diferenciales siguen en niveles elevados. La reestructuración aún está pendiente, hubo demasiados cambios de nombres en esa cuestión y hay contradicciones manifiestas en el paquete de medidas. Ejemplo, congelamiento de tarifas y su costo fiscal.

-¿Se observa algún cambio en la política económica?

-Sigue observándose que se privilegia el enfoque cortoplacista y la corrección de los síntomas, más que las causas. Todo lo cual justifica los parches sobre las reformas estructurales y medidas que buscan resultados rápidos por sobre esquemas consistentes que prioricen la sustentabilidad de los procesos. Lo evidente es que las medidas y la discrecionalidad requerida en su implementación son el plan. Un plan que consiste en ir haciendo y viendo. O, "paso a paso", a decir por sus propios intérpretes y que tiene dos ideas rectoras: estabilización y consolidación fiscal, con el esfuerzo clave por el lado de los impuestos. Y un norte: restructuración exitosa de la deuda.

-¿Qué medidas eran necesarias tomar y cuáles no?

-Hay de todo en el paquete de medidas. Cuestiones lógicas, como la necesidad de cerrar lo más posible el déficit fiscal y una demostración concreta de la voluntad de pago con utilización de reservas mientras se renegocia. También cuestiones lógicas con implementación muy discutible, como ser la necesidad de desindexar el gasto social; o cuestiones que no resultan tan lógicas, como el congelamiento de las tarifas y su correlato en subsidios económicos. O bien, cuestiones que pueden resultar contradictorias o contraproducentes, como el impuesto PAIS.

Era necesario avanzar en una mayor consolidación fiscal y demostrar voluntad de pago concreta mientras se renegocia la deuda. Luego la discusión del cómo. Ambas son imprescindibles si querés lograr una renegociación relativamente rápida y exitosa de la deuda. Entendiendo por exitosa una que brinde como resultado un sendero de necesidades financieras consistente con el sendero fiscal y que implique que las condiciones de financiamiento en el mercado internacional se vayan recomponiendo de forma relativamente veloz.

-¿Cuáles serían las próximas medidas esperables que busquen revertir la situación actual?

-Es lógico, y de hecho ya se está haciendo, que se trabaje en lograr la renovación de la mayor parte posibles de los vencimientos de capital de la deuda en pesos mientras se va negociando la reestructuración de la deuda. De forma de acotar la emisión monetaria en el tramo inicial del esquema. Más cuando, al no haber bajado un plan integral y tampoco un presupuesto, con cuantificación de senderos fiscales, así no hay anclas concretas. Las pocas anclas concretas son los acuerdos de precios y salarios, y sabemos que los mismos son más complementarios.

Ergo, es difícil determinar cuál será la recuperación genuina de la demanda de pesos y a este pico estacional ya no le queda tanto tiempo. En breve empieza a revertirse y ya se viene emitiendo fuerte por déficit primario, vencimientos de intereses y compras de dólares. Así que veremos cuánto absorbe el Banco Central. Sería una muestra de prudencia monetaria que lo haga.

-Justamente, al recurrir a la emisión para darle más pesos a la gente, ¿cómo puede impactar en la inflación?

-La economía argentina esta desmonetizada. Pero no porque sí, sino porque los agentes se dolarizaron y no quisieron pesos. Ahora bien, está claro qué si se anclan expectativas la demanda de pesos se recupera progresivamente, en cuyo caso se necesita emitir porque te lo piden los propios agentes. Y todo resulta más fácil y hasta fluye naturalmente. Pero muy distinto es, y contraproducente desde el anclaje de expectativas, que lo primero sea emitir. Por eso, hasta que no haya un anclaje de expectativas desde lo fiscal, ya sea porque se baja un sendero fiscal consistente y creíble o porque la propia ejecución presupuestaria lo demuestra, lo más lógico sería ser prudente en lo monetario. Y no descontar recuperaciones de la demanda de pesos hasta verlas de forma concreta.

-¿Qué opina del aumento del 30% a compras al exterior y otras medidas restrictivas al acceso de dólares?

-El Impuesto PAIS busca generar un colchón entre los tipos de cambio nominal (TCN) y real (TCR), posiblemente para permitir que el TCN oficial juegue de ancla fuerte al principio del esquema. Y buscando aportar algo de recaudación extra al paquete. Sin embargo, profundiza el desdoblamiento y mete aún más ruido en el proceso de formación de precios. Sobre todo en los servicios. Además, su implementación no está resultando tan simple como se pretendió en un principio.

-En consecuencia, ¿qué puede ocurrir con el cepo cambiario y el dólar?

-Si hay recuperación de la demanda de pesos, para lo cual es necesario un sendero fiscal consistente con una reestructuración de la deuda exitosa, ambas cosas se cierran sobre sí mismas. El cepo va ir perdiendo sentido en su versión actual y con estos niveles de tipo de cambio real. En cuyo caso, lo más lógico es que se flexibilicen aspectos que resultan contraproducentes aún con la lógica de la administración actual. Caso contrario o escenarios intermedios, estaremos condenados a que perdure o que, incluso, se endurezca aun más. Sobre todo, por el lado de la cuenta corriente.

-¿Qué reformas se deberían hacer para tratar de revertir la situación actual?

-Argentina tiene reformas estructurales pendientes de larga data sobre las que se ha escrito mucho. Diría que la previsional, regulatoria, laboral y tributaria, entre otras. Nuestro sistema tributario es un "Frankenstein", muy distorsivo y poco progresivo. Su falta de eficiencia se suplió tirándole el costo de buena parte de la administración tributaria al contribuyente e implementando impuestos que resultan altamente distorsivos, pero que son fáciles de recaudar. Es decir, una visión de la eficiencia tributaria demasiado estrecha, concentrada sólo en la recaudación neta y que desconoce el resto de los costos económicos de los tributos.

En sí, el sistema previsional tiene graves problemas de sustentabilidad, equidad y generación de incentivos correctos, que derivan en que reiteradamente se tenga que incumplir los compromisos básicos del mismo para que el déficit previsional resultante no alimente nuestras crisis macro recurrentes. Lo cual resulta intertemporalmente inconsistente, reduciendo el compromiso de los aportantes actuales con el sistema y profundizando los problemas. Es un círculo vicioso.

En lo laboral tenemos convenios colectivos y legislaciones anacrónicas, que afectan a la productividad, la flexibilidad del mercado y los costos contingentes y que, consecuentemente, terminan siendo contraproducentes para la generación de empleo, y también para el nivel sustentable de salarios reales y las condiciones efectivas de trabajo.

-¿Cuáles de todas estas reformas tendría margen de hacer Fernández?

-Parece tener poco espacio y vocación en ese sentido, al menos en el principio de su administración. Veremos una vez que esté consolidado en la misma.

-El déficit fiscal es uno de los principales problemas, y no hay margen para aumentar el gasto, ¿se puede así revertir la recesión?

-La clave para estabilizar de forma sustentable en el contexto actual pasa por generar un sendero de necesidades fiscales y financieras que sean consistentes con los niveles de emisión monetaria y acceso al mercado de capitales sustentables. Es decir, que no se generen senderos que impliquen emisiones de pesos y/o de deuda que sólo resultan sostenibles con supuestos demasiado forzados e inconsistentes, respecto al desempeño de la economía local o que terminan siendo circulares.

Si se estabiliza, hay recuperación. Y montado sobre esa recuperación se puede construir capital político para encarar las reformas que necesitamos de cara al largo plazo e implementar políticas activas de promoción y desarrollo que sean consistentes y potencien esas reformas. E, incluso, las de contención de los costos que toda reforma siempre implica, por más gradual y progresiva que sea. Pero eso ya depende de las intenciones de la administración de turno. Lo primero es estabilizar, lo otro ya es futurología. Son desafíos por etapas, hay que superar cada una.