EPIDEMIA Y RECESIÓN

Efecto cuarentena: economistas calculan en 15% la caída de la recaudación impositiva de marzo

Los primeros meses ya fueron malos, con ingresos fiscales debajo de la inflación. El nuevo dato marcará la limitación para políticas de estímulo estatal
ECONOMÍA - 31 de Marzo, 2020

El Gobierno se prepara para dar una de las noticias económicas clave para entender la dinámica de las próximas semanas y meses. La recaudación impositiva de marzo, de acuerdo a las previsiones oficiales y de las consultoras privadas, tendrá un sensible declive. Economistas de la City estiman que el dato vendrá entre 13 y 15 puntos por debajo a lo registrado en los dos primeros meses del año.

El dato de la recaudación de este mes no es uno más: reflejará la severa contracción de la actividad económica por culpa de la pandemia.

La cuarentena obligatoria se inició el último viernes 20. Las clases se suspendieron el lunes previo. A esa altura, el Gobierno ya había recomendado a las familias la puesta en práctica de medidas defensivas, que sin dudas ya impactaban de manera negativa en el nivel de actividad.

Eso significa, ni más ni menos, que lo peor está por verse. Aún así, los números de este mes ya agravan la de por sí complicada situación que venía mostrando la economía.

Para tener una idea: la recaudación impositiva de febrero había dado nada menos que ocho puntos por debajo de la inflación. En enero había sido peor: estuvo nueve puntos atrás en términos reales.

¿Qué significa esto? Básicamente, que el Gobierno se dará cuenta rápidamente, a poco de estallar la crisis del coronavirus, que se queda sin combustible para hacer políticas activas con fondos genuinos.

Lo más probable es que se perciba que los ingresos corren bien por detrás de los gastos del Estado, que en medio de la pandemia seguramente se expandirán con fuerza.

El tema es preocupante: seguramente el Gobierno estará obligado a emitir los pesos que sean necesarios para cerrar la brecha entre los ingresos del Estado y el gasto público.

El ministro Martín Guzmán ya avisó que la repentina aparición de la pandemia y el consecuente parate de la actividad agrandaría el rojo de las cuentas públicas. Durante una videoconferencia dedicada a los acreedores de la Argentina, el titular de Hacienda señaló que el déficit se ubicaría entre 1,1% y 1,5% del PIB este año.

Una previsión que podría quedarse corta si -como todo hace prever- se extiende la crisis más allá de abril.

En las últimas dos semanas, el Gobierno ya comprometió unos $100.000 millones para hacer frente a la crisis. Hubo anuncios de sendos bonos a beneficiarios de la AUH y a jubilados de la mínima. Y también un próximo desembolso por $10.000 a monotributistas y trabajadores informales.

Por ahora, esos anuncios tienden a compensar una pequeña parte de la debacle económica. La mayoría de los analistas cree que el Gobierno tendrá que "encender la maquinita" si pretende morigerar el feroz paso del Covid-19.

Sin embargo, existen claras restricciones a esa emisión. A sabiendas de eso, algunos gobernadores e intendentes ya mandaron avisos a la Casa Rosada. Quieren tener las manos libres para hacerse cargo de los efectos de la crisis.

En concreto, varios de ellos amagan con encender su propia maquinita. Pusieron sobre la mesa la posibilidad de que -como en el ocaso de la Convertibilidad- ahora también podría emitir cuasimonedas, en caso de que el Tesoro nacional les niegue recursos.

Ya hubo varios avisos al respecto: desde Mendoza a Chubut y hasta algunas localidades de la provincia de Córdoba dijeron que existen ciertas chances de que vuelvan las cuasimonedas para darle liquidez a las golpeadas economías.

Hay algo muy cierto en la composición de gobernadores e intendentes: las actividades consideradas como "no esenciales" durante la cuarentena entraron en una zona de quiebra generalizada.

La cuestión, en este escenario, radica en qué tendrá finalmente más peso: ¿el descarrilamiento fiscal y la posterior emisión de dinero será determinante para un shock inflacionario? O, más bien, esa dinámica será absorbida por una economía seriamente dañada por la crisis, en la cual no puede darse un salto inflacionario.

De acuerdo a un informe de la consultora Abeceb, el bimestre marzo-abril sería el más afectado por la cuarentena, y mostraría una caída interanual que podría superar el 10 por ciento.

¿Cuáles serán los sectores más complicados? Según el relevamiento, de darse el escenario alternativa, es decir, que la cuarentena se prolongue una semana más, entonces habría tres grandes perjudicados: el transporte, que podría sufrir una caída del 10,5% en el año; hoteles y restaurantes, con una contracción del 8,5% y la construcción, con una baja estimada del 8,3%.

Frente a esta situación -creen algunos especialistas-, al Gobierno no le quedará optra alternativa que emitir dinero para paliar la situación. Por ejemplo, para subsidiar una parte de los salarios en esos sectores. Los "Repro", que Economía ya anunció que empezará a otorgar.

Con una teoría enfrentada, hay quienes advierten que una expansión de dinero derivaría en una catástrofe financiera.

Son quienes alegan que esa sobreabundancia de dinero terminará en el mercado del dólar paralelo, que terminará empujando su precio y, consecuentemente, se profundizará la pérdida de Reservas del Banco Central.

Desde el Palacio de Hacienda aseguran que no habrá ninguna medida que se tome de manera apresurada. Que se analizará el contexto ante cada situación.

A medida que pasan los días de la cuarentena, las presiones se apilan. Los sectores empresarios y comerciales irremediablemente ajustados por la pandemia y la cuarentena ven atónitos cómo se ahogan sus proyectos y se ennegrece la realidad.

El grupo Techint fue el primero que puso sobre la mesa la frágil situación laboral del país, al cesantear a 1.450 operarios.

Otros sectores le van en zaga: varias automotrices ya anticiparon parates en sus plantas y sólo abonarán una porción de los salarios.

La Asociación de Hoteles de Turismo (AHT) fue la última en reclamar la asistencia advirtiendo que, ante la gravedad de la crisis, peligran 15.000 puestos de trabajo. Por eso reclaman créditos subsidiados y que el Estado abone parte de los salarios de su personal.

Como se aprecia, el camino de la crisis será sinuoso. El dato de la magra recaudación sólo vendrá a confirmar que el escenario fiscal es muy grave. Y que el Estado (quebrado) tiene un margen limitado para acccionar.

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