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Constructores, desesperados por cuarentena inflexible: más de 400 obras paradas en excavación y denuncias por dengue

Constructores, desesperados por cuarentena inflexible: más de 400 obras paradas en excavación y denuncias por dengue
Cerca de 100.000 empleos peligran por la restricción que rige en Capital. Más de 9.000 arquitectos, con complicaciones económicas por la inactividad
Por Patricio Eleisegui
29.04.2020 11.00hs Economía

La construcción en la Ciudad de Buenos Aires, tal como viene ocurriendo con buena parte de los resortes económicos en estos tiempos de Covid-19, atraviesa su peor momento en décadas. Y entre los actores de la actividad predomina un pesimismo que deja entrever que la recuperación no llegará de forma rápida una vez que se levante la cuarentena.

Para colmo, el escenario porteño es uno de los territorios que quedó afuera de la flexibilización otorgada por el Gobierno nacional a principios de esta semana. La contracara corresponde a Misiones, San Juan, Neuquén, Santa Cruz, Salta, Entre Ríos, Mendoza, La Pampa y Jujuy, que con la aplicación de fuertes medidas sanitarias retomaron la labor en los obradores.

La decisión de dejar afuera a la Ciudad es observada por la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) como otro empujón al precipicio para los más de 100.000 puestos de trabajo que genera el rubro sólo en esta parte de la Argentina.

"Todas las obras están paralizadas en Buenos Aires", confirmó a iProfesional Iván Szczech, flamante titular de CAMARCO, quien además sostuvo que la restricción vigente en Buenos Aires incluso impide el mantenimiento de los proyectos a medio desarrollar.

"Es preocupante también en términos de seguridad. Hoy no existe permiso siquiera para controlar la situación de las construcciones. Entrar a una obra y hacer algún tipo de trabajo, incluso en el aspecto del mantenimiento, es directamente ilegal. Todo esto ocurre en un contexto en el que sabemos que habrán proyectos que no se continuarán por el contexto económico negativo de los mismos inversores", anticipó.

Desde la Sociedad Central de Arquitectos (SCA), su presidente, Darío López, se pronunció a tono con estos dichos. Y expuso ante iProfesional que la imposición del aislamiento total derivó en la parálisis de proyectos que recién se estaban iniciando y en una situación que encendió más de una alarma entre los vecinos.

"Como no se puede mover un ladrillo, solamente en lo que corresponde a la etapa de excavación quedaron más de 400 proyectos paralizados. Estamos hablando de una instancia de obras que es crítica en términos de seguridad. Ni bien se impuso la cuarentena se frenaron las excavaciones y también las demoliciones, con todo lo que eso implica en cuanto a seguridad", dijo el experto.

López expuso que en los últimos días el Gobierno de la Ciudad comenzó a promover que esas obras a medio excavar comiencen a completarse. Sin embargo, lo que domina es una inactividad generalizada que terminó generando otros problemas sanitarios en paralelo a la preocupación por el coronavirus.

Obra del dengue

"Además de la seguridad que empezó a preocupar por la inactividad en las obras, también comenzó a hacerse visible la preocupación en torno al dengue y las ratas. Los proyectos quedaron parados, se comenzó a juntar agua. En la mayoría de los casos ni siquiera se alcanzaron a retirar los volquetes", contó a iProfesional.

"La paralización se dio de un modo que todo quedó en situación de abandono. El freno en lo que se estaba haciendo sumado al derrumbe en la presentación de planos para nuevos proyectos complica el horizonte para cuando se habilite de alguna forma la actividad", sostuvo López. El presidente de SCA expuso, además, cómo el parate mantiene en situación dramática al grueso de los estudios de arquitectura y profesionales del ramo en la Ciudad.

"El 70 por ciento de los arquitectos de Buenos Aires está siendo perjudicado por esta inactividad que alcanza a la construcción", sostuvo López. El porcentaje equivale a algo más de 9.100 arquitectos que hoy enfrentan graves complicaciones laborales.

"Algunos trabajan en la elaboración de determinados proyectos. Después sólo tienen algún ingreso aquellos que desempeñan funciones en áreas públicas correspondientes a hábitat y vivienda. También están con trabajo quienes han sido contratados para el desarrollo de los módulos sanitarios", detalló.

En el ámbito de la construcción, la obra privada aparece como la principal afectada por las restricciones derivadas del estallido del Covid-19.

En ese sentido, iProfesional informó a principios de abril que según datos aportados por fuentes de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU) y la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV), las obras privadas en situación de parálisis suman, a nivel nacional, alrededor de 5 millones de metros cuadrados.

Puestos en valores económicos, desde ambas entidades aseguraron a este medio que los emprendimientos en "stand by" representan inversiones perdidas del orden de los 2.500 millones de dólares. Semejante volumen de metros frenados, indicaron desde CEDU y AEV, tiene una incidencia negativa directa en la demanda de mano de obra directa.

Más del 60 por ciento de los obreros de la construcción depende, ciertamente, de los desarrollos privados.

El resto corresponde a la obra pública, también paralizada en su enorme mayoría por falta de financiamiento oficial. En ese ámbito, vale aclararlo, la incidencia de la maquinaria es determinante, de ahí el peso de, justamente, los privados en la torta total de la construcción.

Respecto de este último nicho, en las últimas horas trascendió un trabajo de la cartera de Desarrollo Productivo que fija en 100 por ciento la caída de la facturación de las compañías cuyo negocio se basa en el desarrollo de obra pública. "Movimiento de suelos y preparación de terrenos" y "Servicios relacionados con la construcción", son dos de los ítems expuestos por la dependencia oficial como los más afectados.

Preocupa el mantenimiento

José Rozados, CEO de Reporte Inmobiliario, también se refirió a la parálisis de los proyectos iniciados y la imposibilidad de garantizar el buen estado de las obras a partir del veto a la actividad del ladrillo todavía vigente en Ciudad de Buenos Aires.

"No se puede entrar a ninguna obra y eso preocupa en términos de seguridad. En jornadas con lluvias como las actuales ¿qué ocurre si se tapa un desagüe? Existe ahí un riesgo de inundación. Después hay deterioro de losas, incluso de las chapas. Una obra requiere de un control de permanente que no se está pudiendo hacer", comentó a iProfesional.

"Una obra de por sí es insegura. Y hoy está la complicación incluso para dejar una persona haciendo las veces de sereno. La interrupción de la labor en los emprendimientos fue drástica, no es que se tomó una decisión y hubo un proceso gradual. En algunos proyectos se cerró la obra a las 5 de la tarde del 19 de marzo y no se pudo volver más", destacó.

Rozados sostuvo que el desmejoramiento en las condiciones climáticas que tiene lugar en estos días "socava taludes y tiene efectos sobre los apuntalamientos". El experto remarcó que las obras paralizadas demandan un control, una vigilancia de forma permanente.

"Si no se otorga un acceso a la obra, es imposible cumplir con un requisito fundamental para garantizar que todo esté bien", dijo.

A la par de estas complicaciones, el analista recalcó que las restricciones impuestas a partir de la pandemia "impiden iniciar cualquier obra nueva en Capital", y que la actividad por estas semanas sólo se reduce a la elaboración de proyectos a futuro aunque no existan precisiones de cuándo podrán comenzar a llevarse a cabo.

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