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Inflación 2020: por qué para los pobres se acercó al 50% y golpeó mucho menos a los más ricos

Inflación 2020: por qué para los pobres se acercó al 50% y golpeó mucho menos a los más ricos
Las constantes subas de precios que se produjeron durante 2020 golpearon con más fuerza a los sectores de menores recursos. Las razones
Por iProfesional
17.01.2021 11.47hs Economía

El año 2020 cerró con una inflación promedio del 36,1%. Sin embargo, se trata de un número que generaliza situaciones distintas y muy dispares en la Argentina.

De hecho, la inflación que debieron soportar los sectores más pobres podría haber trepado hasta el 48%. En tanto, para las familias de mayores ingresos, el avance de los precios habría estado en el orden del 30% o menos.

Por qué la inflación golpeó más a los pobres

Durante 2020, los alimentos tuvieron un avance superior al promedio de la inflación. Se encarecieron un 42,1% durante los últimos 12 meses y tienen una alta incidencia en las canastas básicas de productos. Para una familia tipo, matrimonio y 2 hijos menores, la canasta de pobreza habría alcanzado en diciembre los $55.000.

Hasta noviembre, la línea de indigencia en la Región Metropolitana aumentó el 38,4% y la de pobreza el 32,9%. Con el salto que pegaron los precios de los alimentos en diciembre, se estima que la canasta de pobreza podría haber cerrado el año en torno del 40% y la de indigencia- pobreza extrema en el 48% o más, señala Clarín.

En la canasta alimentaria básica predominan los productos alimenticios que más subieron de precios y que más ponderan en las canastas básicas. Por ejemplo, en diciembre, en Capital y GBA el precio de la papa tuvo un aumento del 6,7%, banana 10,8%, pollo 16,1%, asado 28,5%, carne picada común 10,9%, nalga 20%, manzana 7,4% y naranja 22,1%.

Además, mientras los alimentos y las bebidas no alcohólicas inciden en un 23% en el Índice de Precios al Consumidor de Capital y el conurbano, los productos alimenticios que integran la canasta básica total representan el 33%.

En consecuencia, esos incrementos de precios y la mayor incidencia de esos alimentos en la canasta alimenticia determinan un aumento bien mayor al del IPC Capital y GBA que, en alimentos, en diciembre fue del 4,4%.

Esto se manifestó de manera notoria en octubre pasado cuando los alimentos aumentaron el 4,8% en la Región Metropolitana y la canasta de indigencia trepó al 6,6% y la de pobreza al 5,7%.

Si la línea de indigencia que hasta noviembre aumentó el 38,4%, en diciembre hubiera subido el 6%, cerraría el año con el 46,7%. En tanto con una suba del 7%, llegaría al 48%.

Los precios de alimentos se dispararon por encima del nivel general de la inflación.
Los precios de alimentos se dispararon por encima del nivel general de la inflación.

La inflación, menor para los más ricos

Aunque INDEC no realiza una medición de la "inflación de los ricos", una aproximación surge de comparar la inflación promedio de la Ciudad de Buenos Aires-- donde residen en mayor proporción sectores de mejores recursos-- con la del NEA, una región que comprende a Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones, con mayores índices de indigencia y pobreza.

La Dirección de Estadística y Censos de CABA informó que la inflación promedio en 2020 fue del 30,5% frente al 42,4% que registró el INDEC en el NEA. Pero la canasta de indigencia en CABA ascendió al 43,9% lo que seguramente llevaría en el NEA a superar el 50%, señala Clarín.

Inflación: así suben los precios en enero

El índice de 4% de inflación del último mes de 2020 no sorprendió a los economistas de las principales consultoras ni al propio Gobierno. Era el número esperado, en el marco de una aceleración inflacionaria propia de la reapertura de actividades en plena pandemia, y en medio de la fuerte alza de los alimentos frescos: básicamente carne, frutas y verduras.

¿Cómo arrancó el año? ¿Qué sucedió en las primeras dos semanas de enero? ¿Qué puede suceder en las próximas semanas? ¿Es el escenario más probable una aceleración de la dinámica alcista de los precios?

La consultora LCG -fundada por Martín Lousteau- testea la evolución de los precios de los alimentos a diario. Una muestra de 8.000 productos.

La última medición, cerrada en simultáneo con la difusión de la inflación de diciembre, marcó que en la segunda semana del mes se registró un alza de los alimentos del 1%, que siguió al 1,2% de la semana inicial.

"Los datos de avance del Índice LCG para las dos primeras semanas de enero muestran una inflación de alimentos de 4,3% mensual. Así, esperamos otro registro alto de inflación mensual para el primer mes del año, en torno a 4% mensual".

El último relevamiento marcó alzas en carnes, frutas, verduras, pero también en productos lácteos.

La mención del 4% de LCG para enero es similar al que formulan en otras consultoras privadas, que coinciden en que en la Argentina se viene acelerando la inflación.

consultoras privadas, que coinciden en que en la Argentina se viene acelerando la inflación
Varias consultoras privadas coinciden en que en la Argentina se viene acelerando la inflación

Es lo que Martín Guzmán quiere impedir. El ministro, tal como ya publicó iProfesional, pretende que la inflación del primer trimestre del año sea menor al 10%.

La secretaria de Comercio Interior, Paula Español, reconoció en las últimas horas que en enero quedó un "arrastre" de la elevada inflación de diciembre. Pero se negó a dar un pronóstico sobre el número final para este mes.

Las consultoras suponen que la inflación 2021 rondará en torno al 50%, según la encuesta que mensualmente organiza el Banco Central. 

"Aun apelando a todas las anclas, salvo la cambiaria, la inflación navegó en torno a 3,7% mensual en los últimos tres meses, que equivale a una tasa anualizada del 54%. Se trata de una inercia que preocupa, da incertidumbre y no ayuda a la convergencia entre las expectativas de inflación con los objetivos del Gobierno", dice Guido Lorenzo, director de LCG, en el último reporte sobre inflación.

Guzmán tiene otros planes. Y otro pronóstico.

La estrategia inicial para desacelerar la dinámica inflacionaria es "de manual". Acuerdos de precios sectoriales y pulseadas con algunos nichos que tienen sus precios regulados, como sucede con los servicios de telefonía, internet y la medicina privada.

Párrafo aparte para las tarifas de luz y gas, que están congeladas desde principios de 2019 y arrancan el año como para atravesar una nueva campaña electoral sin (grandes) cambios.

La otra variable que habrá que monitorear de cerca es el tipo de cambio. El Gobierno viene pregonando que la economía necesita de una cotización del dólar que acompañe a la inflación, de manera de sostener la competitividad.

La estrategia de Guzmán incluye Acuerdos de precios sectoriales y pulseadas con algunos nichos que tienen sus precios regulados
La estrategia de Guzmán incluye acuerdos de precios sectoriales y pulseadas con nichos que tienen precios regulados

Con la aceleración inflacionaria fue más complicado mantener esa concepción. Por caso, en octubre -cuando la inflación fue de 3,8%, el dólar oficial subió 3,1%-. En noviembre quedó casi a la par: el índice de precios bajó al 3,2%, el dólar avanzó el 3%. En diciembre, con una inflación cercana al 4%, el billete verde escaló 3,4%.

Por eso: además de la estrategia de contención de precios, el Banco Central podría apelar -llegado el caso- a una sutil desaceleración en la evolución del tipo de cambio.  Está claro que no hay demasiado margen para hacerlo sin que esa movida sume tensiones en el mercado cambiario.

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