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Preocupante: ¿cuánto caerá el salario real según esta Importante consultora?

La política de ingresos será uno de los principales desafíos del gobierno durante este año electoral. En los tres últimos años acumula pérdidas del 20%.
Por iProfesional
07/02/2021 - 20,33hs
Preocupante: ¿cuánto caerá el salario real según esta Importante consultora?

La consultora Ecolatina señaló este domindo en un informe que el salario real cayó 3% en 2020 que sumado al 17,5% de los dos años previos da un total de 20,5% de pérdida de poder adquisitivo. En este contexto asegura que la política de ingresos será uno de los principales desafíos del Gobierno durante este año electoral pero que aún así la proyección es caerá 1% este año.

El documento destacó que si el Coronavirus y las restricciones operativas se van relajando a lo largo del 2021 y si el Gobierno pospone los ajustes tarifarios, "habría una recuperación del poder adquisitivo entre puntas, mayor al 3% en el caso de los empleados formales. Este avance, aunque no lograría compensar la pérdida del año pasado, y mucho menos la acumulada desde 2018, podría ayudar a apuntalar el alicaído humor social".

Sin embargo enfatizó que como en los últimos años, la clave estará en el frente cambiario. "Con un dólar oficial controlado, y un acceso relativamente fluido al mercado para la gran mayoría de las importaciones, la inflación también estará contenida y las posibilidades de que el poder adquisitivo mejore serán relevantes. En cambio, con tensiones cambiarias similares a las de la segunda mitad del 2020, las chances de recomposición se reducirán sensiblemente".

La consultora destacó la caída del salario en 2018 y 2019 producto de que las paritarias no anticiparon aceleraciones inflacionarias. "El poder adquisitivo de los empleados registrados sufrió en demasía la crisis de la segunda mitad de la gestión Cambiemos. En respuesta, el Frente de Todos enfocó su campaña de 2019 en apuntalar los ingresos de los asalariados, y los aumentos de suma fija decretados al comienzo de 2020 intentaron cumplir esta promesa".

Los salarios en 2020

El 2020 el impulso que tuvieron los salarios fue atravesado por la pandemia. "El salario formal trepó casi 14% durante el primer trimestre del año pasado, prácticamente duplicando a la inflación del período. Sin embargo, la llegada de la pandemia y la cuarentena dieron por tierra con cualquier intento de recuperación del salario real. Entre abril y agosto, en un contexto de caída inédita del nivel de actividad y disparada de la incertidumbre, muchos gremios postergaron sus paritarias, resignando cualquier mejora de poder adquisitivo, pero apostando a mantener los puestos de trabajo".

Así entre abril y agosto los salarios de los trabajadores registrados avanzaron 3,3% en estos meses, muy por debajo de una inflación que acumuló más de 8,5% en el período. "En consecuencia, el salario real retrocedió casi 6% entre abril y agosto, ubicándose 2,5% por debajo de los niveles de cambio de gobierno. En un contexto de crisis, priorizar el ajuste por precios -ingresos- en lugar de hacerlo por cantidades -puestos de trabajo- ayudó a repartir los costos entre más personas y atenuar los costos sociales del Coronavirus y la cuarentena; no obstante, lejos estuvo de evitar los problemas", aseguró Ecolatina.

El informe destaca que la situación de los trabajadores informales, fue mucho peor ya que al estar "en negro", perdieron directamente la totalidad de sus ingresos en muchos casos -o quedaron a merced de la "buena voluntad" de sus empleadores. "La falta de regulaciones sobre esta parte del mercado les impidió acceder, al menos de manera directa, a los ajustes de suma fija de enero y febrero pasados", indicó.

Los trabajadores en negro perdieron la totalidad de sus ingresos

"En el último cuatrimestre del 2020, la relajación de la cuarentena impulsó la recuperación del nivel de actividad, que habría cerrado el año poco más de 3% por debajo de nivel de fines de 2019 -cuando llegó a estar más de 10% por debajo en el segundo trimestre-. En respuesta, comenzaron a tener lugar muchas paritarias -prevaleciendo los aumentos de suma fija o la incorporación al básico del incremento de principio de año-, intentando recomponer parte de la pérdida de los meses anteriores", precisó.

Así aseguró que los salarios nominales de los trabajadores registrados habrían acumulado una suba de 13% entre septiembre y diciembre. Sin embargo, los precios también tuvieron su dinamismo y les ganaron a los ingresos: la inflación totalizó 14,4% en el período y el salario real de los trabajadores se redujo 1,2% en último cuatrimestre de 2020, acumulando una caída de 2,3% en el año.

Como resultado, el poder adquisitivo encadenó en 2020 su tercer año seguido en rojo, perdiendo casi 20% desde comienzos de 2018. En el promedio anual el deterioro del salario real registrado fue de 3,2% en 2020.

"Más allá de qué porcentaje se analice, se observa una clara tendencia general: los trabajadores perdieron poder de compra sistemática y constantemente en los últimos tres años, en un primer momento por la disparada del dólar y en una segunda instancia por la profundización de la crisis económica que generó la pandemia".

Respecto de la suerte que pueden correr en 2021 el trabajo enfatizó que la política de ingresos será uno de los principales desafíos del gobierno durante este año electoral. "El gobierno buscaría que los acuerdos se alineasen cerca de la suba de precios aprobada en el Presupuesto 2021 a fines de septiembre pasado (29%). De esta forma, se evitaría presionar sobre otras variables nominales y los riesgos de una aceleración inflacionaria se reducirían", sostuvo.

Sin embargo el trabajo destacó también las últimas previsiones del Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, que se conoció el viernes pasado en el que la inflación proyectada es del 50% este año, escribió Noticias Argentinas.

En esa línea Ecolatina indicó que "las posibilidades de recomponer las pérdidas de poder adquisitivo estarán atadas a los niveles de actividad a los que opere cada sector en gran medida. Aquellas ramas que siguen paralizadas y precisan que el Estado se haga cargo de parte de sus salarios -algunos servicios- podrán tener ajustes en línea con la pauta oficial, mientras que los que ya están operando con normalidad -incluso hay algunas ramas de actividad trabajando por encima de los niveles de 2019- podrían aspirar a aumentos más significativos, revirtiendo parte de la caída de los últimos años".

Qué aumentos prevé la CGT este año

En un año que comenzó con una preocupante aceleración de los precios, los sectores gremiales ya comienzan a plantear la necesidad de recomposiciones salariales para sostener el poder adquisitivo.

En este marco, el secretario general adjunto de la CGT, Andrés Rodríguez, remarcó este martes que los sueldos de los trabajadores deberán crecer por encima de lo que está pautado en el Presupuesto confeccionado por el ministro de Economía, Martín Guzmán.

Rodríguez destacó que desde el Gobierno nacional "hablan de la necesidad de que las paritarias cierren dos o tres puntos por encima de la inflación" y aseveró que "si lo logramos será un paso adelante".

"No vamos a poner ningún límite a ninguna paritaria", dijo Rodríguez en declaraciones a la agencia Télam, antes de una reunión de la mesa chica de la CGT, que se realizó en la sede de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (Fatsa)

Rodríguez informó que, en principio, el encuentro estaba pactado para "analizar la propuesta del ministro (de Desarrollo Territorial y Hábitat) Jorge Ferraresi, sobre el plan de viviendas a nivel nacional, donde una parte le van a corresponder al movimiento obrero, y estamos viendo entre los gremios cómo se hace esa distribución".

"También surgió el tema salarios, sobre el cual el Gobierno ya tuvo su reunión de Gabinete Económico Social y largó alguna punta de información, referido a la posibilidad de alcanzar un pacto sobre salarios y precios", indicó el dirigente gremial.

El titular de la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) adelantó que "hay una reunión prevista para estos días" con el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, para analizar el tema.

El Presupuesto de Guzmán quedó desdibujado por la suba real de los precios y se enciende la pulseada por los sueldos.
El Presupuesto de Guzmán quedó desdibujado ante la suba real de los precios y se enciende la pulseada por los sueldos.

La pelea contra la inflación

"Tenemos que escuchar y ver cuáles son las propuestas, porque no podemos congelar los salarios en un 30 por ciento, que es la pauta del presupuesto 2021 para la inflación. El Gobierno habla de un 29 por ciento y nosotros consideramos que será más alta", dijo y añadió: ""Hasta que no haya una posición oficial firme y detalles concretos, no podemos tomar ningún juicio de valor".

"Desde el Gobierno están hablando de la necesidad de que las paritarias cierren 2 o 3 puntos por encima de la inflación. Si lo logramos, es un paso adelante y nosotros vamos a poner el hombro para que esto suceda", remarcó Rodríguez.

La semana pasada, el gabinete económico y social encabezado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, avanzó en la definición de una metodología de articulación con los distintos sectores económicos para la coordinación de políticas de precios y salarios, que sean consistentes con los objetivos de política macroeconómica del Gobierno.

Sobre el objetivo de alinear precios y salarios, Guzmán sostuvo que "el Gobierno apunta a continuar con el sendero de reducción gradual y consistente de la inflación".

La Casa Rosada busca evitar los acuerdos con actualizaciones automáticas de remuneraciones.
La Casa Rosada busca evitar los acuerdos con actualizaciones automáticas de remuneraciones.

El Gobierno esquiva la "cláusula gatillo"

La nueva estrategia salarial del Gobierno, consistente en alivianar la importancia de las paritarias sectoriales y priorizar un acuerdo nacional de precios y salarios tiene, en el fondo, un objetivo fundamental: evitar que puedan proliferar las cláusulas de ajuste automático por inflación.

Es una obsesión que no sabe de signo ideológico: ese objetivo ha sido buscado por todos los gobiernos: ya desde los hiperinflacionarios ’80 hasta la época en que Néstor Kirchner había impuesto el "techo Moyano", que luego Cristina sustituyó por el "techo Caló" y que luego, a su modo, adaptó Mauricio Macri.

La retórica podrá cambiar según quién sea que esté en la Casa Rosada, pero el criterio es siempre el mismo: la creencia de que en un momento de inflación alta, una cláusula gatillo contribuye a una espiralización de la inflación por un efecto inercial. Y que los empresarios, con tal de evitar la conflictividad, estarán dispuestos a firmar estas cláusulas porque, en el fondo, saben que toda mejora que no puedan solventar con el ingreso de su negocio finalmente será trasladada a precios. Es, precisamente, uno de los mayores temores del Gobierno en este momento.

No ha cambiado el criterio de fondo y es por eso que la convocatoria al acuerdo tripartito con sindicatos y empresarios ha sido fijada por Cristina Kirchner como una prioridad en este 2021 electoral en el que la consigna es "alinear salarios, jubilaciones, precios y tarifas".

Claro que hay un cierto apuro por implementar ahora ese acuerdo: las primeras semanas del año están dando señales preocupantes en la inflación, y los gremios que arrancaron en punta para la negociación salarial ya están insinuando que buscarán formas de protección retroactivas para recuperar poder adquisitivo si es que, por acaso, la proyección oficial de 29% de inflación no saliera según los planes oficiales.

Un cambio de tendencia que inquieta al Gobierno

En realidad, lo que el Gobierno está percibiendo es un cambio de tendencia fundamental: luego de un 2020 que fue unánimamente aceptado por los sindicatos como el año en el que hubo que "freezar" los reclamos, dada la excepcionalidad de la pandemia, en la cual hubo que poner como prioridad absoluta la preservación de puestos de trabajo, ahora parece haber llegado el momento de poner al salario como prioridad.

El propio Gobierno, consciente de la situación y atento a que sus chances electorales irán de la mano de una recomposición de la capacidad de consumo, ya avisó que habrá un objetivo de recuperación del salario unos cuatro puntos porcentuales por encima de la inflación. Y avisó además que habrá una mejora de poder adquisitivo indirecta por la vía de la marcha "en cámara lenta" de las tarifas de servicios públicos.

De momento, el argumento oficial tiene dificultades para ser asimilado por la contraparte. Es un tema de matemática pura: la promesa oficial es que el salario promedio termine el año con un aumento nominal de 33% de punta a punta, mientras que el promedio del mercado cree que los precios subirán un 50%. Eso implica una pérdida real de 12 puntos.

Y en lo que respecta a las jubilaciones, también habría una pérdida surgida de la nueva fórmula. Según una estimación hecha por la Fundación Meditarránea, solamente si la inflación se mantuviera debajo del 35% habría chances de que los jubilados tuvieran una evolución en línea con los precios.

Pero si ocurriera un desvío respecto de las expectativas oficiales, el costo en las jubilaciones quedaría rápidamente en evidencia. Por ejemplo, con una inflación de 51,1% las jubilaciones correrían de atrás y sólo aumentarían nominalmente un 39,5% -una pérdida real de 8%- mientras que si el panorama fuera más complicado y la inflación llegara al 58,5%, las jubilaciones apenas se moverían 36% -una pérdida real de 14 puntos.

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