Cada vez lleva más tiempo conseguir un empleo y preocupa el "efecto desaliento" en el mercado de trabajo

Cada vez lleva más tiempo conseguir un empleo y preocupa el "efecto desaliento" en el mercado de trabajo
Los datos oficiales revelan que el tiempo de búsqueda se extendió. Cuánto puede demorar una persona en insertarse y quiénes son los más afectados.
Por Juan Manuel Barca
29.03.2021 16.14hs Economía

En un mercado de trabajo todavía golpeado por el impacto de la pandemia, la desocupación y la caída de la actividad económica, conseguir un empleo puede convertirse en un desafío de largo plazo. En rigor, las personas desocupadas cada vez dedican más tiempo a insertarse en el mundo laboral. Según los últimos datos oficiales, casi el 54% lleva entre 6 meses y más de un año en esa situación, un reflejo de las dificultades que presenta el panorama actual para 2,2 millones de desocupados.

Dentro de ese grupo, los desocupados con tiempo de búsqueda de 6 a 12 meses representaron el 27% del total, el valor máximo de la serie y el doble que en igual trimestre de 2019, mientras que aquellos con más de un año en busca de empleo alcanzaron un 26%. Sumadas las dos categorías, la población con ese plazo de búsqueda se extendió del 50% a casi el 54%. Por otra parte, el 24% lleva de 1 a 3 meses buscando activamente un empleo, el 14% de 3 a 6 meses y el 8% menos de 1 mes.

El nuevo escenario se hizo evidente la semana pasada con la imagen de seis cuadras de jóvenes formados en una fila para conseguir un puesto de trabajo en Mar del Plata. Más de 300 postulantes, de entre 18 y 25 años, se presentaron para cubrir seis posiciones en un parque de diversiones de la ciudad costera. Justamente, los jóvenes de 14 a 29 años son los más afectados por el desempleo, con tasas del 26% en el caso de las mujeres y del 19% en el de los varones.

Las complicaciones para acceder a un puesto refuerzan el denominado "efecto desaliento". Se trata de aquellas personas inactivas y disponibles para trabajar que abandonaron la búsqueda activa, excluyendo a jubilados y estudiantes, debido a la ausencia de oportunidades laborales y la extensión del período de desempleo. Según el INDEC, el empleo se redujo del 43 al 40% en el cuarto trimestre del año pasado (1,13 millones de puestos en un año) y el desempleo aumentó al 11% (348.000 personas más).

5 de cada 10 desocupados lleva entre 6 meses y más de 1 año en búsqueda de un empleo.

Efecto desaliento

Así, un 70% de aquellos que perdieron su fuente de trabajo, casi 800.000 personas, no salieron a buscar uno nuevo. El cálculo surge de proyectar a nivel nacional los datos de empleo y desempleo estimados por el organismo estatal sobre la base de los 31 aglomerados urbanos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y la población económicamente activa, aquella que está integrada por los ocupados y desocupados.

"Los millones de puestos que desaparecieron no se tradujeron en millones que buscan empleo sino que hubo un efecto desaliento; ese fenómeno, que fue el sacudón de pandemia y prohibición de salir de casa, explica primero el no regreso al mercado de trabajo y luego el regreso paulatino y diferenciado", aseguró Javier Lindemboim, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped) de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA).

Para el economista, los datos muestran un movimiento "lento" del universo de desocupados. Si aquellos que perdieron su empleo se hubieran incorporado al mercado laboral, la tasa de desempleo habría subido al 28% en el segundo trimestre y al 17% al cierre del 2020, según el investigador. En ese período, en rigor, se perdieron 4 millones de empleos, en su mayoría asalariados informales y cuentapropistas. Pero la tasa de desocupación llegó en ese momento al 13,1% debido a las restricciones que impedían la circulación.

Por la crisis, una parte de los asalariados informales se había convertido en cuentapropista, según especialistas.

6 millones con dificultades laborales

Desde entonces, la recuperación del empleo fue impulsada por los trabajadores informales, que durante el último trimestre del 2020 representaron al 32,7% de los asalariados (un aumento de 3,9 puntos interanuales), y los cuentapropistas llegaron al 26,4% (1,4 puntos más), mientras que los patrones se redujeron en casi un 40%. "Esto podría estar indicando que parte de trabajadores asalariados que perdieron su trabajo volvieron en condición de cuentapropistas", señaló Lindemboim, aunque advirtió que el saldo neto "todavía es negativo".

"El perjuicio queda en espaldas de asalariados precarios y autónomos, no de los asalariados protegidos, que por definición conservaron su empleo por los subsidios a las empresas y la prohibición de los despidos", dijo el economista. Por otra parte, también se registró un aumento de las personas subocupadas, aquellas que trabajan menos de 35 horas semanales y están dispuestas a trabajar más horas. Dicha tasa ascendió al 15,1%, totalizando 3 millones de trabajadores en esa situación.

Si se suma la cantidad de desocupados, inactivos y subocupados, cerca de 6 millones de personas enfrentaron dificultades al cierre del 2020. Según un estudio de Fernando Groisman y María Eugenia Sconfienza sobre el mercado laboral entre 2004 y 2014, el fenómeno de desaliento laboral indicaría la "creación insuficiente de puestos de trabajo", por lo que "la exclusión de base laboral se debería más bien a que la demanda de empleo no llega a despejar, cuantitativamente, la oferta laboral; más que a la falta de preparación de quienes aspiran a los empleos".

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