Ricardo Delgado y una posible salida de la crisis: "Un mega plan para la clase media que tiene dólares en el colchón"

Ricardo Delgado y una posible salida de la crisis: "Un mega plan para la clase media que tiene dólares en el colchón"
El economista que preside la consultora Analytica evalúa la economía que llega a las elecciones y lo que viene después. Su propuesta para conseguir dólares
Por Claudio Zlotnik
05.09.2021 07.45hs Economía

El experimentado economista y presidente de la consultora Analytica no le escapa a los desafíos que presenta la economía para salir de una profunda crisis, en la cual está trabada desde hace años. Propone "pensar una suerte de ambicioso mega plan de exteriorización o blanqueo para las clases medias, para los que tienen 20.000; 50.000 o 100.000 dólares arrumbados acumulando polvo".

En esta charla con iProfesional, Ricardo Delgado aborda en profundidad algunos de los grandes desequilibrios de la macro. La mayoría conocidos -con la elevada inflación en el centro- pero a los que hay que buscarles solución. 

-Usted acaba de presentar un informe mostrando la fuerte pérdida del poder adquisitivo de la población en los últimos años. ¿Cómo se hace para revertir la tendencia?

-Bajando la inflación. Es simple decirlo, pero suena imposible hacerlo. Tres gobiernos consecutivos, de distinto signo ideológico, que no lo lograron. Cuatro años seguidos con aumentos de precios del 40% anual, y en algún caso, del 50%. No hay manera de que los ingresos resistan; no es factible que el salario pueda siquiera empatarle a la inflación a estos niveles. Desde octubre de 2015 los trabajadores registrados privados perdieron 20 puntos de ingreso real. Los públicos, 30 puntos y los informales, no registrados, en negro, 40%.

Lo que el estudio de Analytica demuestra es lo obvio: el impacto devastador de la inflación sobre la capacidad de gasto de las familias, medida en alimentos, electrodomésticos, el pago de la cuenta de gas o de internet, la compra de un primer auto, el alquiler o la compra de un departamento pequeño. Y los resultados, si bien esperados, no dejan de ser shockeantes: hace cuatro años, un salario promedio en CABA de una persona de mediana edad compraba un 40% más de pan, un 23% más de leche o un 60% más de asado.  Un alquiler representaba menos de 60% de ese salario en 2017 y hoy se lleva más del 80%. Y si las comparaciones las hacemos con relación a 2013, digamos, las cosas son aún peores. 

-El partido contra la inflación parece perdido...

-Estos datos duros confirman que si la inflación no baja, la actividad no se recuperará de forma sostenida. Puede haber ciertos momentos, como éste, con algo más de poder de compra, por un mayor gasto fiscal en los vulnerables y paritarias nuevas que mejoran en el margen los salarios formales. Pero, en perspectiva, esta foto no cambia la película del deterioro. Entonces, no hay escapatoria: para 2022 debe estar funcionando un programa que reduzca la inflación y que puede hacerse sin ajustes regresivos pero requiere de una fuerte decisión política: acuerdos básicos entre distintos sectores políticos, empresarios, sindicales y de movimientos sociales y cierta perspectiva de apoyo externo que fortalezca la posición de reservas del Banco Central.

Ricardo Delgado, presidente de la consultora Analytica.
Ricardo Delgado, presidente de la consultora Analytica.

-¿Cómo seguirá la economía después de las elecciones? ¿Se sostendrá la recuperación?

-Depende de cómo se llegue a noviembre. Si el Banco Central logra sostener esta calma tensa en el dólar, con una brecha inviable para invertir pero administrable en lo inmediato, y si la expansión fiscal hasta las elecciones no provoca un fogonazo de emisión monetaria, las necesarias correcciones postelectorales podrían hacerse sin mayores traumas. En ese caso, las perspectivas para 2022 lucen mejores. Ahora, si en estos dos meses y medio previos al 14 de noviembre, la macro pierde buena parte de lo ganado en la primera mitad del año en lo fiscal y monetario, el mercado decidirá otras cosas y la inflación puede dispararse. La macro precisa correcciones, no hay dudas. Algunos precios relativos están fuera de equilibrio (tarifas, algo de las tasas y el dólar) y antes de encarar un proceso serio y consistente que baje gradual pero persistentemente la inflación tendría que haber una cierta recomposición de los ingresos de las familias. Hacer lo que hay que hacer por las buenas, con un gobierno convocante y decidido, es mejor a que lo hagan los mercados por las malas.

-¿Le cree a Guzmán cuando descarta una devaluación para después de las elecciones?

-El ministro dice lo que tiene que decir todo ministro de Economía en todo tiempo y lugar: que no habrá devaluación. Ningún gobierno quiere devaluar, porque destruye el poder de compra de los salarios. Ahora bien, la veracidad de la palabra de un ministro está basada en sus propias políticas. Si la inflación sigue corriendo al 3% mensual en promedio y el dólar oficial no acompaña, como mínimo acumulás tensiones, léase aumenta la brecha y las expectativas de devaluación no logran desactivarse. La señal de que querés bajar la inflación en serio ayudaría a descomprimir las tensiones y si ganás credibilidad con algo de apoyo externo, las correcciones pueden administrarse sin mayores dificultades. De nuevo, se precisa un combo potente: decisión política para sostener los nuevos precios relativos en el tiempo, acuerdos multisectoriales en la política y con los sectores económicos y sociales, y despejar la cuenta de dólares como mínimo dos años.

-¿Qué haría usted para achicar la brecha cambiaria? ¿Cuál sería un nivel de brecha compatible con un crecimiento sostenible?

 -La brecha es hija de la inflación y de los dólares escasos, al fin de cuentas. Aumenta cuando crece la percepción de que no hay dólares para todos y todas. Si hay brecha, el crecimiento es muy pobre: los que tienen dólares tienden a no ingresarlos y los que los necesitan, como las industrias que importan para producir, buscan adelantar sus compras al exterior lo máximo posible. Hay escasa inversión extranjera porque se restringe la salida con el cepo.

La pregunta de fondo es de dónde van a salir todos los dólares que necesitan la economía y la sociedad para funcionar con normalidad en los próximos años.

Pensemos: la industria demanda no menos de 40.000 millones de dólares al año si quiere seguir creciendo. Quizá la cuenta de turismo sea favorable en los primeros años pero en algún momento volveremos a viajar masivamente al exterior, y entonces regresará el déficit. En la última década ese rojo fue nada menos que de 47.000 millones de dólares, unos 5.000 millones al año. Las empresas tienen que pagar sus deudas financieras con el exterior y además el estado enfrenta vencimientos por u$s132.000 millones en los próximos diez años. A los bonistas privados ahora se le suma el Fondo, ni más ni menos.

Delgado:
Delgado: "La pregunta es de dónde van a salir los dólares que necesita la economía".

-La salida de la crisis luce muy complicada…

La cuestión es cómo hará el Banco Central para acumular reservas en este contexto.  Parafraseando a Ortega y Gasset, "argentinos, a los dólares". Hay que pensar fuera de la caja para lograr el financiamiento que se necesita los próximos años y, entre tantas otras cosas, ir bajando la brecha. Son buenas las ideas de construir una coalición popular exportadora "a la Gerchunoff", pero además de cuestiones de implementación sociopolítica, esta imprescindible reinserción internacional requiere tiempo del que no disponemos. La opción de volver a los mercados tampoco luce factible y, si lo fuera, no es para nada deseable. La estampida de los capitales financieros cuando salen en manada, como pasó en 2018 y 2019 y en otros tiempos también, provoca estragos sociales mayúsculos.

Una diagonal para explorar son los dólares que los argentinos tenemos en cajas de seguridad y hasta en el "colchón", por fuera del sistema, imposibilitados de crear crédito, no devengando intereses pero que hoy suman la friolera de u$s170 mil millones, según datos oficiales. Imaginar caminos creativos, desde lo normativo-legal hasta los vehículos financieros adecuados para canalizarlos, sería una manera de empezar a dejar atrás el status quo y poner al menos un porcentaje pequeño en el circuito financiero y productivo. Pensar una suerte de un ambicioso mega plan de exteriorización o blanqueo para las clases medias, para los que tienen 20.000; 50.000 o 100.000 dólares arrumbados acumulando polvo.

-¿El acuerdo con el FMI cambiará algo del escenario económico?

 -Un acuerdo con el Fondo, como mínimo, puede servir de guía, de hoja de ruta para la política económica a partir de 2022. Tener una orientación de este tipo ayudaría a coordinar mejor las decisiones privadas. No es poco. Por sí sólo el acuerdo no cambia el escenario, pero contribuye. Un alivio financiero con el organismo a cambio de metas cuantitativas y, veremos, qué reformas, si es usado con inteligencia, podría ser visto como la garantía externa de un programa de estabilización de precios consensuado desde lo interno y con consistencia fiscal, monetaria y de ingresos. Si permite ser el paraguas que habilite cierta corrección inicial de los precios relativos para que la inflación se estabilice inicialmente en el rango de 2-2.5% mensual y la brecha se comprima, habremos dado un gran paso. 

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