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El nuevo contexto internacional amenaza con complicar la negociación con el FMI

Sube la inflación en el mundo, aumenta la tasa de interés en Estados Unidos y acecha un futuro golpe al precio de las materias primas
Por Carlos Arbía
06/12/2021 - 06,10hs
El nuevo contexto internacional amenaza con complicar la negociación con el FMI

Una de las primeras sorpresas que se llevaron los negociadores argentinos al llegar a Washington al entablar las primeras conversaciones extraoficiales con analistas y financistas de Wall Street fue el cambio de percepción que hay con la economía mundial muy diferente al que existía con respecto a las primeras negociaciones que se retomaron a mediados del año pasado.

"El contexto internacional sigue dándonos señales de que la incertidumbre no cesa en el año 2022, sino más bien lo contrario. Las nuevas variantes, en particular la llegada de Ómicron, con especial afectación en África, empieza a ser una amenaza para el cierre de fronteras en primer lugar y de reducción de la movilidad interna, que tal como quedó comprobado durante este período, genera contracción de la actividad económica. En segundo lugar, la persistencia de la inflación, que, admitido por la Reserva Federal como un efecto ya no transitorio, lo que podría significar un alza en las tasas de interés de referencia anticipadamente" adelanta el informe de la consultora Invec que dirige el economista Esteban Domec.

Para analizar cómo puede influir este nuevo contexto en la renegociación del acuerdo con el FMI es importar ante destacar el aumento de la tasa de inflación en Estados Unidos y en Europa. En los últimos días el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha alertado sobre la inflación, pero confía en el líder de la Reserva Federal (FED) Jerome Powell, así como sus próximos nominados a puestos en la FED centren su atención en las preocupaciones por el aumento de los precios. La inflación marcó un alza anual en noviembre superior al 6%, alcanzando un récord que no se veía desde exactamente 31 años.

Estos resultados van en línea con el discurso de Jerome Powell de esta semana en el que, tras el comienzo del tapering, compra de bonos por parte de la FED al sector privado indicó que la inflación está resultando un fenómeno más permanente de lo esperado y es por eso que una suba de tasas más acelerada se vuelve un acontecimiento probable en palabras propias de la entidad. La mayoría de los pronosticadores, incluida la Fed, continúan esperando que la inflación se reduzca significativamente durante el próximo año a medida que disminuyan los desequilibrios de la oferta y la demanda.

El nuevo contexto internacional puede complicar las negociaciones entre el FMI y la Argentina

Con respecto a la economía de los EE.UU., el informe de Invec destaca que "los datos de esta semana pasada reflejaron una mejora en la situación del empleo, dado se presentaron nuevas solicitudes de beneficios por desempleo, la cifra aumentó, pero menos de lo esperado. Fueron 222.000 solicitudes contra 240.000 esperadas. En la misma línea, la actividad económica siguió mejorando y el nivel de desempleo también quebró las expectativas de finalizar noviembre en torno a 4,5% para cerrar en 4,2%, el nivel más bajo desde marzo de 2020, previo al inicio de la pandemia". En tanto de acuerdo a las proyecciones de los principales bancos de inversión americanos el PBI podría crecer por encima de un 5 por ciento en 2021.

Es difícil predecir la persistencia y los efectos de las restricciones de la oferta, pero ahora parece que los factores que empujan la inflación al alza se mantendrán hasta bien entrado el próximo año. Lo concreto es que este escenario, sumado a que en Estados Unidos se conoció el primer caso de Ómicron y ya son 23 los países en los cuales se detectó esta variante, generaron un doble efecto sobre la tasa de los Bonos del Tesoro de Estados Unidos, que contrajo los rendimientos del Bono a 10 años y elevó el rendimiento el de corto plazo, achicando a mínimos nuevamente la diferencia entre los rendimientos de 10 y 2 años, en busca de activos de mayor seguridad.

"La búsqueda de rendimientos a partir de la espera de una suba de tasa de interés en el corto plazo y una consecuente reducción de la inflación en el largo, generaron esta reducción del spread. Ahora la pregunta no es '¿qué pasará?', dado que el tapering, se refiere a la política monetaria restrictiva, ya comenzó y la suba de tasas es un hecho para el año entrante; sino que la pregunta es '¿con qué velocidad?' y '¿en qué magnitud ocurrirán estos eventos?'", explicita el informe de Invec.

Si se analizan las expectativas, se podría explicar que fue el mercado el que adelantó sus perspectivas de aumento de tasas y espera subas en marzo, julio y diciembre, con un 30% de los analistas que prevén un fin de año con una tasa entre 0,75 y 1 punto. En menor medida 25 % espera que solamente sean dos las subas de tasa y se mantengan entre 0,5 y 0,75 y un 20% espera que finalice el año por encima de 1. Esto podría provocar una revalorización o apreciación del dólar frente al euro. La consecuente podría ser una salida de capitales hacia mercados libres de riesgo, generando una caída en el precio de los commodities agrícolas.

Ese sería uno de los golpes más duros para la Argentina porque podría haber una menor liquidación de dólares del complejo agroexportador que este año liquidara una suma cercana a los u$s30.000 millones de dólares como producto de la suba del precio internacional de la soja y en los últimos días del maíz que podría impactar en la próxima cosecha.

Con respecto a la situación de Europa, el panorama es parecido. La inflación medida por la tasa anual de la Eurozona llegó al 4,9% y en Alemania, al 6%. Al igual que en los EEUU son las tasas más altas de los últimos 31 años, pero el Banco Central Europeo (BCE) se resiste a las presiones para tomar medidas de forma urgente. Por el momento se observa no seguirá los pasos de la FED estadounidense y no tomará a corto plazo ninguna medida que cambie su política monetaria.

Tanto los funcionarios del BCE como los de la Comisión Europea consideran que mientras el aumento de la tasa de inflación en EE.UU. tiene un importante componente estructural, la suba de precios en Europa está provocada por la suba estacional de los precios de la energía en particular petróleo y gas y a la fuerte demanda que está generando el crecimiento económico post-pandemia. En este aspecto, conviene destacar el desbalanceo de los precios de la energía en nuestro país donde el precio del llamado barril criollo de petróleo que venden las empresas petroleras es de 58 dólares el barril, mientras en el mundo es de 80 dólares. En tanto el precio del millón de BTU acá cuesta 3,5 dólares y en el mundo se comercializa a 5,5 dólares.

Las proyecciones de los principales bancos europeos indican que la inflación deberá empezar a bajar en el primer trimestre del año y volver a la "normalidad europea" (en torno al 2%) en algún momento dentro de entre seis y diez meses.

Consideran que el dato de inflación de la Eurozona de noviembre del 4,9 es un pico inflacionario y que podría mantenerse hasta fines de diciembre próximo por el efecto de las fiestas navideñas, pero que debería empezar a bajar en enero. Los datos de inflación son diferentes según de que país se trate. La suba de la tasa de inflación es más fuerte en los países que dependen de las importaciones energéticas, como España (5,6%), Alemania (6%), Bélgica (7,1%), Estonia (8,4%) y Lituania (9,3%). En tanto los países que dependen menos de esas importaciones, como Francia, con su fuerte componente de energía nuclear, vio en noviembre subir la inflación un 3,4%, poco más de la mitad que Alemania mientras la economía francesa crecía más que la alemana.

Para entender cómo se ha modificado el escenario hay que destacar que hace un año el bloque seguía con su inflación en tasas negativas que había dejado la salida de la anterior crisis, la financiera de 2008 a 2012. Entre noviembre de 2019 y noviembre de 2020 los precios cayeron en la Eurozona un 0,3%.

El efecto rebote económico y del aumento de la demanda, unido a los problemas de las cadenas de suministros, que redujo la disposición de bienes y servicios, empujó al alza los precios: 1,9% en junio, 3,4% en septiembre, 4,1% en octubre y el 4,9% de finales de noviembre. Al respecto, la presidenta del BCE la economista Christine Lagarde, manifestó que "no debe reaccionar por ahora porque sus economistas le dicen que las previsiones marcan que la inflación a medio plazo sigue cerca del 2%".

Sus argumentos refieren a que el empujón al alza de la inflación se explica principalmente por una subida de los precios de la energía del 27% en un año. Sube el petróleo, sube el gas y con ellos sube la inflación. Si no se tienen en cuenta los datos de la energía la inflación en la zona euro sería del 2,5%, que de todas formas es la inflación más alta en la Eurozona desde la creación del euro.

Sube la inflación en el mundo, aumenta la tasa en EE.UU. y se viene un golpe al precio de las materias primas

La inflación empezó a subir cuando arrancó con fuerza la vacunación y los europeos empezaron a recuperar su vida social y económica anterior a la pandemia. En argentina los últimos datos de las consultoras marcan un 52 por ciento anual para el año próximo mientras que el Proyecto de Presupuesto 2022 tiene proyectada una inflación del 36 por ciento un dato que probablemente no será convalidado por los técnicos del FMI

También algunos economistas europeos señalan que el propio virus podría ayudar a controlar los precios. La nueva variante Ómicron hizo caer el precio del petróleo un 20% en una semana por el temor a que vuelva a hundir la actividad económica. Si la nueva variante genera un retroceso en los precios de la energía hay dudas de que el efecto general en la economía sea igual de pronunciado que en 2020.

Los datos de las economías europeas muestran cómo el enorme destrozo económico que provocaron los primeros confinamientos de 2020 no se produjeron después a pesar de la puesta en marcha de otras restricciones. Y que esas medidas tienen cada vez menos efectos económicos. Como si los gobiernos hubieran afinado el tiro y supieran ya qué restricciones sanitarias tienen más y menos efectos en la actividad económica.

Contra la permanencia de la subida de la inflación se suman otros factores. En Europa faltan materias primas industriales y de construcción como madera, cemento y hasta papel. El transporte de mercancías sigue sin estar normalizado tras los confinamientos. Los barcos esperan horas o días para entrar en los grandes puertos europeos y tras descargar vuelven a China vacíos. La falta de semiconductores es tan acuciante que algunas usinas de autos han tenido que cerrar.

La mayoría de los economistas, financistas y empresarios opina sin un acuerdo con el FMI la situación económica se complicaría mucho más y se multiplicarían los problemas para gobernar. Pero no está claro si luego de firmar un eventual acuerdo, estarán las condiciones para cumplirlo a lo largo del tiempo. Tampoco queda claro que con un paraguas financiero protector del FMI la crisis económica se resolvería más fácil.

Lo que sí está claro es que sin acuerdo la Argentina se "caería del mundo", la brecha cambiaria se ampliaría todavía más y la inestabilidad macro se tornaría más inestable. A esto se suma un cambio negativo del escenario internacional en lo que se refiere a un aumento de la tasa de inflación en EEUU y en Europa que ya implica una futura suba de la tasa de interés en el mundo y una probable caída en el precio de las comodities agropecuarias que podría perjudicar a la Argentina en medio de una renegociación de un nuevo acuerdo con el FMI.

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