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Enero caliente para el Gobierno: advertencia del FMI, reservas al límite y un dólar volátil

A fines de 2020 las reservas netas liquidas del BCRA eran de unos u$s3.500 millones, mientras que en la actualidad solo superan los u$s1.500 millones
Por Carlos Arbía
10/01/2022 - 18,12hs
Enero caliente para el Gobierno: advertencia del FMI, reservas al límite y un dólar volátil

Los desajustes macroeconómicos y su correlato en una alta tasa de inflación con alta inestabilidad en el mercado cambiario están provocando la fuerte caída de las reservas del BCRA por lo tanto, no queda mucho tiempo para que la Argentina solucione esa situación con acuerdo o sin un acuerdo con el FMI. Hay que entender que el aumento de la brecha cambiaria que supera el 100 por ciento es la contracara de los desajustes macroeconómicos de la economía.

La Argentina pagó hoy unos u$s690 millones por vencimientos de intereses de bonos que fueron emitidos en 2020, como resultado del canje de deuda. El pago provocó otra baja de las reservas líquidas del BCRA en un momento en que no está clara la estrategia del gobierno en la renegociación con el FMI que le evite caer en problemas luego del 22 de marzo próximo en el que se deben pagar unos 2800 millones de dólares al FMI por el acuerdo que firmó Mauricio Macri en el 2018 por el que la Argentina recibió unos 45.000 millones de dólares. En el primer trimestre de este año se deberán pagar vencimientos de deuda por unos 5.000 millones de dólares.

La dinámica de estos últimos meses muestra que este proceso no puede tener continuidad dado el nivel de reservas del BCRA. Por lo tanto, el BCRA debe mejorar el financiamiento comercial y rezar para que la cosecha gruesa no se caiga. Pero si a eso le sumamos una suba de las tasas de interés en el mundo es una especie de bingo.

La Argentina pagó hoy unos u$s690 millones y provocó otra baja de las reservas líquidas del BCRA

El reciente comunicado donde el Fondo Monetario Internacional (FMI) solicita a las economías emergentes a prepararse de forma anticipada para el posible impacto que pueda tener en sus países un endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) es una fuerte advertencia en particular para la Argentina. En una entrada de su blog publicada este lunes, el FMI explicó que el aumento mayor de lo esperado de los precios en EEUU, el ajustado mercado laboral y la variante Ómicron provocaron que las perspectivas para los mercados emergentes "sean más inciertas".

La parte del informe que más engloba a la Argentina es la siguiente: "Los emergentes con presiones inflacionarias más fuertes o instituciones más débiles deberían permitir que sus monedas se devalúen y aumenten las tasas. En Argentina la inflación proyectada en diciembre a través del REM del BCRA es del 53 por ciento, la más alta de los emergentes, mientras que las tasas de interés subieron del 38 al 40 por ciento en el caso de la tasa nominal y del 42 al 46 por ciento en el caso de la efectiva mensual".

"Las economías emergentes deberían prepararse para posibles episodios de turbulencia económica", señaló el FMI al recordar los riesgos planteados por medidas de la FED más rápidas de lo esperado y la nueva ola de la pandemia. Según el informe del FMI, "los aumentos más rápidos de las tasas de la FED podrían sacudir los mercados financieros y endurecer las condiciones financieras a nivel mundial. Estos desarrollos podrían venir con una desaceleración de la demanda y el comercio de Estados Unidos. Y pueden conducir a salidas de capital y depreciación de la moneda en los mercados emergentes".

Reservas y dólar, en la mira

Con respecto a la evolución de los mercados financieros hay que analizar el futuro de las reservas internacionales y el tipo de cambio. En un reciente informe de la consultora MS menciona que "en el mercado único y libre 2018 - 2019, repercutió en subas del tipo de cambio y pérdida de reservas. En el mercado súper controlado 2020-2021, fue con suba de la brecha y más pérdida de reservas. Así, a fines de 2017 la inflación era 25% anual y hoy es 50%, el tipo de cambio era 17 pesos por dólar y hoy es 102 el oficial y 200 o más los alternativos y las reservas netas en el BCRA llegaban a casi u$s3.000 millones y hoy solo superan los u$s1.500 millones".

El BCRA se pasó todo 2021 intentando acumular reservas y a la vez contener la brecha y solo lo logró en la primera parte del año gracias un año exportador récord motorizado por los elevados precios internacionales y financiamiento comercial positivo que se sumaron al "súper cepo". De acuerdo a los últimos datos proporcionados por CIARA CEC el complejo agroexportador liquidó en el 2021 un total de 30.000 millones de dólares mientras que las proyecciones a comienzos de año eran de solo 20.000 millones de dólares. A esto hay que sumarle el adicional, una especie de regalo extra del FMI por el equivalente en DEGs a unos 4.300 millones de dólares por el aumento de la cuota a los países por la pandemia. Por lo tanto, el BCRA tuvo unos u$s15.000 millones de dólares más que no consideraba a principios del 2021.

El informe de MS destaca que: "los cuatro últimos meses año entre septiembre y diciembre pasado fueron difíciles para el BCRA. Las reservas netas quedaron por debajo de fines de 2020 y la brecha volvió a escalar al 100%. Lo concreto es que en el 2021 sobraron dólares con respecto a lo proyectado por el gobierno, pero se filtraron casi 15.000 millones de dólares sobrantes por las fisuras de la inestabilidad de la macroeconomía".

Para entenderlo en números. A fines de 2020 las reservas netas liquidas del BCRA eran de unos u$s3.500 millones y en la actualidad solo superan los 1.500 millones de dólares pese a los dólares extra que recibió el BCRA. El BCRA había acumulado reservas hasta julio del año pasado comprando dólares en el MULC, el mercado cambiario oficial por unos 6.000 millones y en agosto aumentaron a uss 9.500 millones con el ingreso extra y transitorio de los DEGs del FMI. Pero desde ese mini - pico, en cuatro meses las reservas liquidas se derrumbaron para llegar a los actuales 1500 millones de dólares. El dato a tener en cuenta es que fue mucho más fuerte la caída que la suba.

A fines de 2020, las reservas netas liquidas del BCRA eran de unos u$s3.500 M, hoy solo superan los u$s1.500 millones

El problema es que aun con súper cepo, la demanda de dólares de personas y empresas fue subiendo a la par de la brecha y está por encima de los 1.000 millones mensuales. Por lo tanto, si se mantuviese esta demanda en los primeros meses del año para que el BCRA no venda dólares el superávit comercial cambiario no puede quedar por debajo de los u$s1500 millones mensuales. Los exportadores debieran ingresar más dólares o lo mismo que el año pasado y los importadores no deberían seguir adelantado pagos como consecuencia de un dólar oficial atrasado.

Esto indica que si no hay un reembolso del FMI o algún prestamos adicional antes del fin del trimestre las reservas líquidas serán negativas. ¿Es una situación novedosa? No para nada porque ya paso a fines de 2015 y 2020 con la pandemia. Pero no será un trimestre fácil en particular si aumenta la volatilidad en el mercado paralelo o si se produce algún tipo de salto cambiario desordenado.

En lo que respecta al superávit comercial cambiario hay que destacar que esta demanda de dólares autorizada y por eso el BCRA fue un comprador neto de divisas. Pero desde agosto pasa al revés: la demanda es mayor que la oferta de dólares y el BCRA "pone la diferencia" y vende. La excepción fue octubre porque el BCRA pisó gran parte de los pagos de importación y así "regeneró" el superávit comercial cambiario.

En noviembre, el último dato oficial disponible, el mercado oficial registró déficit comercial cambiario por primera vez en mucho tiempo. En diciembre es probable que se haya registrado un nuevo superávit producto de la venta de dólares del trigo, pero la demanda fue más alta y el BCRA volvió a vender unos 500 millones de dólares.

Pero desde septiembre a diciembre, el mercado oficial se complicó y el financiamiento comercial se tornó fuertemente negativo y la demanda de dólares de personas y empresas fue escalando. Con este complicado mercado cambiario y este bajísimo nivel de reservas netas, más la interna oficialista con desenlace incierto, la negociación con el Fondo en veremos y una tasa de inflación que no da respiro (diciembre andará en torno a 3,5%), el BCRA arrancó un verano que será movido de punta a punta.

Con respecto al tipo de cambio hay que destacar que desde diciembre pasado el BCRA dejo de vender dólares en el CCL, y por otro lado comenzó a devaluar algo más rápido el tipo de cambio oficial. En diciembre la devaluación fue del 2%, llevó a cero la posición general de cambio de los bancos, extendió hasta junio de 2022 el requisito de refinanciar el 60% de los vencimientos de capital de deuda privada y también las restricciones para pagar importaciones. Pero prohibió a las tarjetas de crédito vender vuelos al exterior en cuotas sin interés. El problema es que no logró acumular reservas liquidas: muy por el contario, siguió perdiendo y no hay que descartar un trimestre con alta volatilidad cambiaria.

Por otra parte, el BCRA se comprometió a un conjunto de "objetivos" monetarios 2022 tendientes a tratar de estabilizar el mercado de pesos como por ejemplo buscar tasas reales de interés positivas y cuidar el ritmo de expansión monetaria tratando de evitar que queden muchos pesos sobrantes en el mercado financiero. Por lo tanto, habrá que estar muy atentos en enero y febrero a los pesos que quedaron dando vuelta por la fuerte emisión monetaria de diciembre, que habría llegado a los 600.000 millones de pesos para financiar al Tesoro. Todavía resta ver su impacto sobre el mercado cambiario y la brecha.

La reciente suba de tasas por parte del BCRA va en línea con el pedido del FMI

Suba de tasas, en línea con el pedido del FMI

La reciente decisión del BCRA de comenzar a subir las tasas de interés de las Leliq y los pases pasivos muestra la intención de revertir la situación para tratar de mostrar en el futuro tasas reales positivas frente a la inflación que atraigan a los ahorristas para que no vayan al dólar y va en línea con lo que pide el FMI. Además, muestra una mejor coordinación entre las autoridades del BCRA y el ministerio de Economía.

El informe del FMI sostiene que los mercados emergentes con presiones inflacionarias más fuertes o instituciones más débiles deberían actuar con rapidez para permitir que sus monedas se devalúen y aumenten las tasas de interés de referencia. La Argentina figura en esta lista en particular por el retraso que se observa entre la cotización del dólar oficial de 102 pesos y de los financieros paralelos donde el más caro llego a los 208 pesos por unidad.

Por ese motivo, instó a los bancos centrales a comunicar clara y consistentemente sus planes para endurecer la política monetaria, ya que los países con alto nivel de deuda en moneda extranjera, es el caso de la Argentina también, deberían buscar cubrir sus exposiciones cuando sea factible. Para el FMI los emergentes también podrían anunciar planes para impulsar los recursos fiscales, implementando revisiones de pensiones y subsidios, entre otras medidas y la Argentina también figura en ese ranking.

La principal previsión del FMI es que la inflación se modere según avance el año y desaparezcan las tensiones de oferta y la "contracción fiscal" afecte a la demanda. "En caso de que las tasas suban y la inflación se modere como esperamos, la historia demuestra que los efectos para los mercados emergentes sean probablemente benignos si el endurecimiento es gradual, bien comunicado y en respuesta a una recuperación al alza", han indicado los economistas del FMI Stephan Danninger, Kenneth Kang y Hélène Poirson.

En este escenario que se plantea es probable que las divisas de los emergentes se devalúen fuerte frente al dólar para no perder competitividad ya que la demanda externa compensaría el impacto de unos mayores costos de financiación. El organismo envió una especie de alerta existencia de la posibilidad de que la espiral salarios-inflación en EEUU sea más generalizada o que los cuellos de botella de la oferta no desaparezcan, alimentado así el alza de precios.

"El continuo apoyo de política financiera a las empresas debería ser revisado y se deberían calibrar los planes para normalizar dichos apoyos con cuidado de acuerdo a las perspectivas y para preservar la estabilidad financiera", reseñó el informe del FMI y agrega que: "las economías emergentes deberían prepararse para posibles episodios de turbulencia económica.

Esos mercados, con alta deuda pública y privada, exposiciones cambiarias y saldos de cuenta corriente más bajos, ya registraron movimientos de sus monedas en relación con el dólar, evaluó un blog del FMI publicado ayer. Además, el organismo crediticio señaló que se espera un sólido crecimiento de la económica de los Estados Unidos para este año, con una inflación que comenzaría a reducirse del pico del 6,5 por ciento anual de este año. El mensaje para los mercados emergentes es claro y la Argentina forma parte de este grupo.

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