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"El Devit Argentino": el virus de la deuda amenaza a un Guzmán cada vez más debilitado

La gran pregunta de los analistas del mercado financiero local y de Wall Street es saber si finalmente se firmará un nuevo acuerdo con el FMI
Por Carlos Arbia
11/01/2022 - 17,30hs
"El Devit Argentino": el virus de la deuda amenaza a un Guzmán cada vez más debilitado

Las declaraciones de ayer del presidente Alberto Fernández con respecto al FMI dejan en claro que desde la semana pasada el gobierno cambió de estrategia en la renegociación de un nuevo acuerdo con el organismo. El anticipo del miércoles pasado cuando antes de la reunión del Presidente y el ministro Martin Guzmán con los gobernadores iProfesional adelantó que se venía un cambio en la estrategia de la negociación está prácticamente confirmada por el gobierno.

La gran pregunta de los analistas del mercado financiero local y de Wall Street es saber si finalmente se firmará un nuevo acuerdo con el FMI para renegociar el préstamo de 45.000 millones de dólares que en el 2018 tomó el gobierno de Mauricio Macri. Y en caso que se firme si el mismo será uno muy corto para negociar los que año a año hasta el final del mandato de este gobierno o si será otro por lo menos a 10 años de plazo que obligue a este gobierno a cumplir con las exigencias del FMI.

Considerando las recientes declaraciones del presidente varios analistas consultados por Iprofesional coinciden que hoy la firma de un nuevo acuerdo está más lejos que cerca. 

"El Fondo dice en sus estatutos que el FMI analizará el programa que el país proponga, pero en verdad lo que intenta hacer el FMI, una vez más, es querer imponernos un programa y ahí no estamos de acuerdo", aseguró Fernández y reconoció por primera vez que "Argentina está absolutamente impedida de afrontar ese pago. Nadie piensa seriamente en el mundo que Argentina puede pagar, entre capital e intereses, 19.000 millones de dólares este año".

El Presidente destacó con énfasis que "tenemos que estar todos anoticiados y trabajar unidos para que la negociación permita que el crecimiento no se detenga y que la deuda no se vuelva en un nuevo padecimiento.  El problema es que lamentablemente la deuda se ha vuelto un padecimiento podríamos decir una especie de nuevo virus que atraviesa la economía de acuerdo a la visión del mercado financiero local y que han comenzado a llamar "El Devit  Argentino" o la pandemia de la deuda. 

El mercado advierte sobre
El mercado advierte sobre "El Devit  Argentino" o la pandemia de la deuda

No sólo la deuda con el FMI es un problema

No solo la deuda con el FMI de 45.000 millones de dólares es un problema sino también la deuda interna en pesos que aumentó en lo que va de este Gobierno de unos u$s 20.000 a 60.000 millones de dólares y la deuda del BCRA por la emisión monetaria que tiene que realizar para financiar el déficit fiscal del Tesoro. Este es el verdadero causante de todos los desequilibrios fiscales monetarios y cambiarios que muestra la economía argentina. 

Un dato para considerar es que mientras que a fines del 2001 la Argentina defaulteó una deuda pública de unos 100.000 millones de dólares en la actualidad esa deuda llega a los u$s 350.000 millones. Lo grave es que en ese lapso se produjeron tres canjes de deuda. El último fue en septiembre del 2020 y ya se proyecta para el 2025 que la deuda publica actual deberá ser nuevamente refinanciada con el agravante de la fuerte caída que experimentaron los nuevos bonos del canje que ha hecho perder más la confianza de los inversores en los títulos de deuda nominados en dólares y en euros.

De esas tres deudas la más explosiva es la del BCRA. La emisión monetaria se sostiene como la principal fuente de financiamiento del fisco. El BCRA utiliza las Letras de Liquidez (Leliq) y los Pases pasivos, para contraer el excedente de pesos de la plaza financiera. Pero estos instrumentos chocan con sus propias limitaciones ya que hoy pagan una tasa de interés efectiva del 48 % anual y la entidad monetaria debe además reabsorber el rendimiento que genera, un plus de más de $100.000 millones al mes.

Con este mecanismo se crea una especie de "bola de nieve" de pesos, que recarga el pasivo del Central, al punto que en diciembre pasado estos títulos de deuda "cuasi fiscal" representan cerca de 102% de las reservas internacionales brutas, el principal activo en el balance de la entidad. Esta relación está cerca del récord ya que antes de desatarse la crisis cambiaria por el colapso de las Lebac (Letras del Banco Central), en enero de 2018, los títulos de deuda representaron el 120 % de las reservas brutas.

La deudas la más explosiva es la del BCRA
La deuda más explosiva es la del BCRA

En la actualidad el stock de pasivos remunerados del BCRA alcanzó un máximo de $4.7 billones el equivalente a unos u$s 43.000 millones al tipo de mayorista o al 110 % de las reservas internacionales que llegan a los u$s 39.000. En términos relativos, ese stock alcanzó el máximo el 10 de enero de 2018, cuando el stock las Lebac que fueron reemplazadas por las actuales Leliq y otros pasivos remunerados del BCRA sumaban unos 65.000 millones de dólares frente a reservas internacionales brutas que en ese momento llegaban a los uss 55.0000 millones.

 "Este desbalance de pasivos remunerados sobre el 100% de las reservas no ocurría desde el 31 de mayo de 2018, cuando ya se había desatado la corrida cambiaria que licuó el stock de las Lebac y fue el inicio de una prolongada recesión de tres años con una aceleración inflacionaria por encima del 50% anual que perdura hasta el presente" explica a iProfesional el economista Salvador Distefano.

En 2021, el stock de Leliq más Pases pasivos creció en unos $1.8 billones. Una suba del 65 % frente a una inflación del 50 por ciento anual. Sin embargo, de ese monto, dos terceras partes correspondió al cumplimiento del pago de intereses devengado por esta deuda, unos $1.3 billones lo que los economistas llaman "emisión endógena".Esto explica en parte por qué la inflación se aceleró este año respecto 2020 pasando del 36,1% a 50% interanual. En 2021, el stock de Pases pasivos (deuda a cortísimo plazo) alcanzó los $2,6 billones por encima de las propias Leliq, que llegaron a los $2.1 billones" dice Distefano. 

A diferencia de 2018, hoy la vigencia de un estricto cepo cambiario impide que se produzca una corrida cambiaría por el desarme de Leliq para pasarse a dólares pero algo habrá que hacer en el futuro. En el caso de los Pases pasivos, éstos son contratos de venta de títulos a bancos, con el subsiguiente compromiso de recompra luego de un determinado plazo, que en general suele ser breve, a un día o una semana. Pero esos pasivos de hoy o deuda son emisión monetaria sin respaldo o más déficit cuasi fiscal del BCRA que en el fondo se transformara en más deuda del BCRA.

"En un contexto de muy baja confianza en el peso, absorber emisión monetaria con Leliq y Pases equivale a moderar la inflación presente a cambio de más en el futuro. Para reducir las expectativas inflacionarias debería plantearse un sendero creíble de reducción del déficit fiscal, con menos financiamiento con emisión hacia el Tesoro, y de convergencia hacia la independencia del Banco Central", comentó a iProfesional el economista y diputado Javier Milei.

La utilización de la emisión monetaria para financiar al Tesoro, tal lo ocurrido en los últimos dos años, no ha sido un sustituto del endeudamiento: simplemente, los pasivos se han acumulado en cabeza del Banco Central, que ha tenido que esterilizar una parte de la emisión monetaria a través de Leliq y Pases.

Tanto en ámbitos cercanos al FMI como en Wall Street los rumores sobre el futuro de Guzmán en el Gobierno no son favorables para el ministro en particular por su fuerte desafío no solo al staff del FMI sino también a la secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Yanet Yellen, quien no acepta los términos del ajuste fiscal propuesto por el equipo económico argentino. La diferencia es clave. Guzmán blanqueó la semana pasada a los mercados que propone un sendero fiscal descendente para llegar a déficit fiscal cero en el 2027. En tanto desde el Tesoro Americano piden un déficit cero a partir del 2025.

Las presentaciones del ministro Guzmán de la semana pasada fueron calificadas como poco sustentables y de un rigor informativo y técnico muy pobre por gran parte de los analistas locales y de Wall Street. 

"La principal virtud de un acuerdo con el FMI y/o un plan de estabilización asociado consiste en la posibilidad de bajar la incertidumbre alineando expectativas alrededor de un sendero macro. Lamentablemente la presentación del ministro de la semana pasada prácticamente no aporta en ese sentido. Por el contrario, podemos afirmar que agrega dudas en varios planos" dice un informe de un banco de inversión que se conoció hoy en Wall Street. El informe agrega que se trató de generalidades. "En un cuadro que llevaba como título La propuesta de la República Argentina bastante alineado con la presentación pre-pandemia hecha a principios de 2020 a inversores extranjeros Guzmán expuso una serie de objetivos e intenciones macro prudenciales sin ninguna referencia a la forma en la que planea conseguirlos y no dio datos de la inflación ni cifras de emisión monetaria proyectada además hay una diferencia de unos 6000 millones de dólares por debajo con respecto al financiamiento externo que necesita el gobierno en este año". .  

En el fondo tanto las declaraciones de Guzmán como las de ayer del presidente Alberto Fernández dejan al descubierto las dificultades que tiene el Gobierno, en particular el ministro y su equipo, desde hace casi dos años para avanzar en un nuevo acuerdo con el FMI. 

El presidente fue más allá al afirmar que: "la discusión es ver cómo tiene que ser el programa, si es como el que proponemos, con crecimiento para afrontar pagos, o es, otra vez, volver a la receta eterna del Fondo, que es más ajuste, achicar la economía, importar menos para que los dólares que sobren que alcancen para. Para hacer eso no estamos, por eso se demora la discusión", aseguró el presidente. 

Con respecto a la posición del gobierno de los Estados Unidos en la negociación, el presidente consideró que "hasta acá no tuvo una posición clara sobre el programa argentino porque el programa no fue puesto a consideración del Directorio en su plenitud". Además, dijo desconocer qué va a hacer Estados Unidos" y agregó: "Lo que sí sé es que el préstamo que le dieron a la Argentina fue político y que tuvo como único propósito sostener a Macri".

De todos modos, Fernández aclaró que continúa la negociación de un acuerdo que le permita al país, según la mirada de las autoridades locales, crecer para poder pagar las deudas. "El Fondo tiene una cuota de responsabilidad de lo que pasó. Me parece que, más allá de la responsabilidad que cada uno tenga, el gobierno y las autoridades del fondo de entonces, habiendo entregado un préstamo incalificable en términos técnicos, a eso sobreviene una pandemia: no se le puede pedir a un país como Argentina más exigencia que la que un país puede dar".

Tal como explicó el presidente  en el 2018 la Argentina no le debía un centavo al FMI. "Mal que les pese, estas fueron las decisiones que tomaron ellos, que le van a costar a Argentina el esfuerzo de generaciones, lo mejor es trabajar unidos para encontrar una solución para la Argentina". 

El gran interrogante es si este gobierno iniciará el camino para encontrar una solución. Por ahora la incertidumbre reina y no habrá que descartar mucha volatilidad en el mercado cambiario si no se cierra algo razonable con el FMI antes del final del primer trimestre de este año. El llamado "Devit Argentino" aparece como un virus que puede golpear muy fuerte al principal estratega de la negociación de la deuda del gobierno con el FMI. Guzmán está cada día más cuestionado dentro del oficialismo y por el mercado financiero local y de Wall Street que ha dejado de confiar en él por los recientes errores cometidos.

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