Se viene el "dólar Massa": ¿devaluación, desdoblamiento o mejor precio para el campo?

Expectativa por un anuncio de política cambiaria en el primer paquete de medidas. Massa intenta una devaluación controlada que no contagie a precios
Por Fernando Gutiérrez
31/07/2022 - 21,33hs
Se viene el "dólar Massa": ¿devaluación, desdoblamiento o mejor precio para el campo?

En la lista de temas urgentes a resolver por parte del designado ministro de Economía, Sergio Massa, hay uno que opaca, por lejos, a todos los demás. Se trata de la situación desesperante de las reservas del Banco Central -hay economistas que dicen que ya se está en terreno negativo, es decir que se está echando mano a encajes de los bancos- que incide directamente sobre la tensión cambiaria en el mercado paralelo.

La palabra "devaluación" está en el aire. Y lo que se debate es si hay margen para que ocurra de manera controlada o si no se podrá evitar un correlato inflacionario.

Es el tema en el que Massa está trabajando en estas horas, con vistas a la presentación de su primer paquete de medidas el miércoles. Y la bienvenida que le dio el mercado, con una marcada baja del dólar blue da la pauta de la expectativa sobre que en los primeros días de su gestion habrá cambios concretos en ese aspecto.

Lo cierto es que, si algo diferenciará la asunción del "superministro" respecto de la de Silvina Batakis, es que difícilmente pueda repetir que se siente cómodo con el tipo de cambio oficial. De hecho, la propia ex ministra ya no podría sostener esa afirmación, dado que en apenas tres semanas avaló medidas que cambiaron la situación cambiaria, como el encarecimiento del impuesto a quienes hacen turismo en el exterior y el ofrecimiento a los productores sojeros un dólar más alto para incentivarlos a liquidar los porotos guardados en silobolsas.

Massa, a diferencia de Batakis, difícilmente pueda repetir que se siente cómodo con el tipo de cambio oficial

Además, la drástica suba de ocho puntos en la tasa de interés implica un reconocimiento tácito de que tenían razón los críticos -entre ellos Emmanuel Álvarez Agis, un economista de consulta de Massa- que argumentaban que el propio Banco Central estaba financiando la corrida, al darle créditos subsidiados a los mismos sectores que demandaban divisas o que mantenían su producto dolarizado sin vender.

Dólar Massa: fuerte expectativa en el mercado

Lo cierto es que en el mercado ya se generó una expectativa en el sentido de que habrá modificaciones en la política cambiaria. En parte por las señales que el propio Gobierno ha dado y por las dificultades manifiestas que está mostrando la economía, que se revela en hechos como que la balanza comercial dio en junio el primer déficit en 18 meses, una situación insólita para el contexto de precios internacionales del agro que benefician al país.

Pero, además, también esa expectativa se basa en los inevitables rumores que inundaron al mercado, como presuntos borradores de planes económicos, que han sido desmentidos por el entorno de Massa pero que han circulado con intensidad, fueron replicados por los medios y, en un marco de emergencia como el actual, suenan verosímiles.

El mercado de capitales recibió a Massa con una marcada caída en el dólar paralelo y una suba en los bonos de deuda soberana: hay expectativa por una corrección cambiaria
El mercado de capitales recibió a Massa con una marcada caída en el dólar paralelo y una suba en los bonos

Ese presunto plan implicaría una primera medida consistente en reconocerle al campo un tipo de cambio equivalente al MEP, que hoy cotiza a $276, en vez del "dólar ahorro" que se ubica en $226. Eso provocaría un ingreso masivo de dólares que reforzaría las reservas del BCRA y luego, en una segunda etapa, se produciría una devaluación del tipo de cambio oficial, para corregir las distorsiones de precios relativos y el retraso cambiario.

Nadie sabe, realmente, si ese será el plan, pero mientras esté instalada esa expectativa, es probable que los productores sojeros que antes se mantenían cautelosos, ahora tendrán más motivos para aferrarse a las silobolsas, donde se atesora, en forma de porotos de soja, el equivalente a u$s16.000 millones.

Dólar versus precios: temor entre los expertos

Las razones para una corrección cambiaria abundan, como argumentan los informes de las consultoras económicas que circulan por los bancos, las oficinas de las empresas y los medios de comunicación.

Aparte de la falta de reservas, hay otro motivo importante: se esta incumpliendo con uno de los compromisos asumidos ante el Fondo Monetario Internacional, que consistía en no apreciar la moneda respecto de su nivel de diciembre de 2021. Esto implica que la devaluación del oficial debería deslizarse a la misma velocidad que la inflación local, y esa cifra debería corregirse por el efecto de la inflación estadounidense.

Según los pronósticos de un IPC en torno de 8% para julio, esto implica que mientras la inflación en lo que va del año fue de 45%, el dólar sólo se movió un 28%. Eso significa que Argentina tuvo una "inflación en dólares" de 13%, que cuando se corrige por la inflación estadounidense queda en 6%.

El temor clásico que acompaña a cada devaluación: el contagio a los precios.

Si se hubiera cumplido el pedido del FMI, el deslizamiento del tipo de cambio oficial tendría que haber sido de 35%. En otras palabras, hoy el dólar del Banco Nación tendría que cotizar a $145 en vez de los $137 del cierre del viernes.

Pero, además, hay otras consideraciones que desde hace días se hacen en los debates económicos, y tiene que ver con el temor clásico que acompaña a cada devaluación: el contagio a los precios.

Quedó como una de las equivocaciones más recordadas de la gestión macrista el error de cálculo de Alfonso Prat Gay, quien en diciembre de 2015 argumentaba que los precios de la economía ya tenían incorporado el valor del dólar paralelo -en ese momento cotizaba a $15 mientras el oficial se ubicaba en $10. Y en base a esa premisa, había hecho una proyección de inflación de 20% para el año 2016.

Pero la realidad desmintió esa presunción: cuando se levantó el cepo y se liberó el mercado cambiario, con el salto del dólar a un nivel de $15 se produjo un pico inflacionario que llevó el IPC anual al 40%. Quedará siempre la polémica de cuánto de ello fue culpa de la devaluación y cuánto fue el ajuste tarifario, pero lo cierto es que en el mercado quedó consolidado el argumento de que Prat Gay había subestimado la importancia del dólar oficial bajo un régimen de cepo.

En el Gobierno se debate si se corre el riesgo de repetir el error de cálculo de Alfonso Prat Gay o si, ahora sí, los precios ya tienen incorporado la suba del
En el Gobierno se debate si se corre el riesgo de repetir el error de cálculo de Alfonso Prat Gay

Es con esta consideración que, hasta ahora, el Gobierno siempre mantuvo como un tema de principio indiscutible el sostenimiento de un dólar oficial bajo con un suave "crawling peg", sin que la posibilidad de un salto devaluatorio entrara en la discusión política.

Pero en los últimos días eso también está cambiando. El factor que ha llevado a revisar los conceptos fue el cierre del mercado de divisas para importación, que obligó a muchos industriales y comerciantes a buscar los dólares en el mercado paralelo. De esa forma, ya hay buena parte del mercado que dejó de tomar como referencia de sus precios al dólar oficial y lo trasladó al "contado con liqui" o al "dólar MEP".

La extendida queda de que "no se sabe cuál será el precio de reposición" reforzó la conducta defensiva de empresarios que, ante la incertidumbre cambiaria, prefirieron ajustar sus precios con un ojo en el mercado paralelo. Y la alta inflación esperada para julio -se habla de un 8%, aunque los más escépticos proyectan un 10%-, lleva a una conclusión inquietante: es posible que el mercado ya esté viviendo los efectos de una devaluación sin que ésta se haya producido.

Esa es la discusión del momento dentro del Gobierno: si una corrección del tipo de cambio oficial traerá el efecto clásico que sufrieron Prat Gay en 2016 y Axel Kicillof en 2014 o si, por el efecto del cierre importador, ese contagio ya se produjo y, en consecuencia, un dólar más alto no traería un efecto tan traumático.

Reservas del BCRA en estado crítico

En todo caso, lo que parece evidente es que la corrección cambiaria a estudio difícilmente implique una suba del dólar oficial como primera medida. Hay temores fundados ligados a esa medida, como la crítica falta de reservas del Banco Central o la peligrosa dinámica inflacionaria.

A diferencia de lo ocurrido en las devaluaciones recientes, cuando había un ritmo de inflación mensual de 2%, ahora se está en un nivel consolidado bien por encima del 5%.

Hay preocupación por el nivel de participación del BCRA en el mercado de futuros

Y hay, además, otros motivos que en este momento juegan en contra de un salto devaluatorio: podría implicar un golpe para las finanzas públicas.

Para empezar, encarecería el premio a pagar por los títulos "dólar linked", que están indexados al tipo de cambio oficial. Después de haber caído en las preferencias de los inversores, estos bonos volvieron en las últimas semanas a desplazar a los ajustados por CER, al punto que en el mercado de los fondos comunes de inversión se realizan suscripciones a un ritmo promedio de $5.600 millones diarios.

Pero, además, hay otra cuestión importante: el Banco Central, en su afán por desarmar las expectativas devaluatorias, intensificó su participación en el mercado de futuros, suscribiendo contratos por más de u$s7.000 millones. Esto implica que, en caso de una devaluación, deberá pagar la diferencia entre la cotización del contrato y el precio al que efectivamente se vaya el dólar.

Además del costo financiero que eso implicaría, no parece que ningún director del BCRA estuviera dispuesto a avalar esa medida, que incluso le podría traer aparejadas complicaciones legales.

Desdoblamiento del dólar y quejas sectoriales

Es por eso que la alternativa de la que más se habla es la del clásico desdoblamiento, que supondría un dólar de comercio exterior -bajo- y otro financiero y turístico -alto, más cerca de lo que actualmente es el dólar MEP- que sería fijado por el mercado.

Esa es, a fin de cuentas, la idea que vienen defendiendo desde hace dos años economistas influyentes como Domingo Cavallo, que argumentó que es la única forma de mantener un cepo sin que el Banco Central pierda todas sus reservas. Bajo ese esquema, se estaría "blanqueando" al dólar blue, lo que traería el efecto positivo de incrementar la oferta de las familias y pequeñas empresas que tienen dólares atesorados "bajo el colchón".

Sin embargo, tampoco está claro si una medida de ese tipo podría aplicarse de manera inmediata o si, antes, se probaría con mejorar el incentivo del "dólar agro" para ayudar a reforzar las reservas con los "sojadólares".

La posibilidad de mejorar el incentivo para los productores sojeros, una de las medidas polémicas a estudio de Massa

En ese caso, el resultado de una aceleración en la exportación de granos podría estar asegurado, lo cual traería alivio financiero, pero se produciría un inevitable ruido político por las quejas de otros sectores que también pidan una mejor cotización.

"Si le dan un dólar más alto al campo para que exporte, ¿por qué no hacerlo también con la importación? ¿Qué van a decir dirigentes de los industriales nacionales, como De Mendiguren, ante una discriminación de ese tipo?", se preguntó la economista Diana Mondino, al comentar las versiones del mercado.

En parte, esa reacción ya se vio con el anuncio del dólar agro diseñado por el Banco Central, que supone en términos reales una mejora temporaria de 13% en el tipo de cambio. Ni bien se conoció la noticia, hubo pedidos por parte de industriales exportadores, que pidieron tener el mismo tratamiento.

"Es injusto que las fábricas no puedan acceder a ese dólar, en un momento en que nuestro sector está haciendo un gran esfuerzo para sostener las exportaciones, en algunos casos hasta con pérdidas", planteó Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos.

En definitiva, Massa ya debe haber llegado a la conclusión de que, cualquiera se la media a aplicar, no será indolora, ya sea a nivel financiero, político o social. Lo que seguro no se plantea el mantenimiento del "status quo": las gestiones de sus antecesores le mostraron cuál puede ser la consecuencia de la inacción.