EXPECTATIVA VS REALIDAD

Dólar, inflación, crecimiento y déficit: así "erraron" los últimos ministros de Economía en sus presupuestos

Para 2023, por ejemplo, se prevé una inflación anual de 60%, un tipo de cambio oficial de $269, crecimiento del PBI de 2% y un déficit primario de -1,9%
ECONOMÍA - 29 de Septiembre, 2022

Hace unas semanas se presentó ante el Congreso la Ley de Presupuesto para el 2023, con un conjunto de previsiones en el plano económico sobre las principales variables macroeconómicas. A partir del todos los ciudadanos pueden establecer distintas pautas para prever el año que viene. Algunos de los datos clave que deja esta herramienta, es una inflación para finalizar el 2023 de un 60%, un tipo de cambio oficial de $269, crecimiento del PBI de 2% y un déficit primario de -1,9%, es decir, todos números que definirían previsibilidad para el próximo año.

En su presentación ante la Cámara de Diputados, el ministro de Economía, Sergio Massa, definió al Presupuesto 2023 como "prudente y realista" y aseguró que "cumple con los objetivos que se planteó el Congreso al aprobar el acuerdo" con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Es importante recordar que el presupuesto es una expresión fiscal y financiera del programa que el Gobierno espera llevar a cabo en el año siguiente, lo cual generaría previsibilidad para la toma de decisiones en todo el ejercicio, además que permitiría reflejar las prioridades de políticas públicas y transparencia en la utilización tanto en los recursos como en los gastos de la Nación.

 

Un presupuesto debe tratar de encontrarse en sintonía con el año en que se encuentra elaborándose en el ámbito nacional sumado con precauciones internacionales, es así que para este 2023 los hacedores de política lo estimaron tomando en cuenta algunos ejes como lo ajustes fiscales derivados de la actual segmentación de tarifas públicas, una devaluación del 60% del tipo de cambio, la continuación de obra publica ejecutada para provincias, además que se aguardaba que el contexto internacional ingresaría en una crisis en Europa lo cual afectaría en cierta forma a nuestro país debido a la conformación de las exportaciones netas e inversión.

El cuestionamiento de fondo es que, a pesar de ajustar por el contexto nacional e internacional actual, los números son en cierta medida "demasiados optimistas" si son comparados con los que se informaron por el REM (Informe relevado por las 10 mejores pronosticadoras especializados en variables macroeconómicas locales y extranjeros). Mientras se establece una inflación de 60%, el REM pronostica un 84 por ciento.

Para el tipo de cambio que tiene una brecha de $29 con el valor que establece el presupuesto, un crecimiento del 1% del PBI (presupuesto 2%), y coinciden en el dato de la meta fiscal para el 2023.

El problema que genera esta "brecha" entre los valores del presupuesto y los que las consultoras del REM registran, es que lejos de tener un carácter real, se acerca a una representación poco realista de lo que luego termina aconteciendo.

Pero el problema con el presupuesto de este año no es una particularidad sino mas bien una generalidad histórica. Si vamos al 2019 veremos, por ejemplo, la misma problemática con la inflación en donde el ministro de Economía Nicolas Dujovne presupuestó una inflación de 23%, para finalizar en un 53,8% y un tipo de cambio de $40 el cual llego a un $62,99, si bien es cierto en medio de la ejecución del presupuesto la inestabilidad política no fue contemplada, así como la laxitud de las medidas fiscales.  

 

Algunas conclusiones parecidas se pueden sacar para la ley de presupuesto del 2020 en donde en medio de la crisis sanitaria mundial los datos presupuestados se encontraban alejados de la realidad, ya que una característica de esta herramienta es que las metas puedan flexibilizarse para adecuarse a los hechos.

Lo que sucedió es que se insistió en metas como el crecimiento del PBI del 1% (finalmente terminó en una caída de -9,9%) y un déficit fiscal del 1% (caída del -6,5%). Es importante tomar en cuenta que la ley del presupuesto 2020 fue presentado por el ministro de Economía Hernán Lacunza, sin prever la inestabilidad de una crisis sanitaria global, pero que en el tiempo pudo ajustar el nuevo ministro entrante.

 

Ya en el 2021, el ministro Martin Guzmán con más información sobre la economía nacional y mundial, insistió en un dato de inflación para el 2021 del 29% que termino al final del año en un 50,93% y con un crecimiento del PBI en formato de recuperación en un 10.3% (se estimó que iba a ser del 5,5 por ciento).

 

Al evaluar la Ley de Presupuesto a lo largo de su aprobación versus resultado de los ministros de economía que las elaboraron, podemos ver que el menor desvió con respecto al déficit fiscal fue de Dujovne en el 2019 (-4%) y el de mayor brecha Guzmán en dos ocasiones -33% en 2021 y – 24 % en 2022.

 

Con respecto al crecimiento del PBI proyectado vemos que el mayor desvío lo tuvo con Guzmán a favor con una proyección de 5,5% para 2021 que finalizó en 10% con 87,3% de diferencia en relación lo presupuestado.

 

Diferencias en el dólar

Para el caso del tipo de cambio proyectado en el presupuesto la mayor diferencia de la brecha la tuvo Nicolás Dujovne en 2019 con un 57% de diferencia y la menor brecha fue en 2020 con Guzmán de apenas un 6% de diferencia.

 

Inflación proyectada vs inflación real

En el caso de la inflación proyectada, la mayor diferencia la está teniendo Guzmán en 2022 con un presupuesto de inflación de 33% y una proyectada del 95% con una diferencia del 188%. La menor brecha la tuvo Lacunza con una diferencia del 6 por ciento.

 

Todo este recorrido por los presupuestos nacionales nos trae nuevamente al presente en donde para este 2022 el ex ministro Guzmán defendió la meta inflacionaria ya en medio del acuerdo del FMI de un 33% para este 2022, así como crecimiento del PBI de un 10%, un tipo de cambio de $131 y un déficit fiscal del -3,3 por ciento.

La realidad es que faltan 100 días para finalizar el año y cada vez esas metas no solo se vuelven inalcanzables, sino que muestran que, aunque se cambie de ministro de economía (actualmente es Sergio Massa) para intentar anclar las expectativas económicas lo único que se encuentra demostrando por parte de los policymakers es que mostrar datos pocos realistas en post de enfriar la economía.

 

Este presupuesto que se debatirá y podría votarse recién a finales de octubre solo hace que los agentes económicos se encuentren con más dudas que certezas de previsibilidad en cuanto al manejo de la economía. 

El debate de la nueva ley de presupuesto 2023 tiene dos perspectivas. Aceptación de desvíos como lo que venimos mostrando en esta nota o un debate profundo de cada una de las variables macroeconómicas con un compromiso real de todo el arco político con políticas que sean consensuadas en el tiempo para salir de la mediocridad de los últimos 12 años.

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