ANÁLISIS

La advertencia de Domingo Cavallo a Milei: "El Gobierno no debe dormirse en los laureles"

El exministro advirtió que el ajuste fiscal no alcanza y planteó una agenda de cambios estructurales con secuencia precisa para 2026 y 2027
Por iProfesional
ECONOMÍA - 01 de Enero, 2026

Domingo Cavallo, exministro de Economía, lanzó una advertencia que resonó en el mundo político y financiero. En un extenso análisis publicado en su blog personal, detalló cuáles son las reformas prioritarias que Argentina necesita para lograr un crecimiento vigoroso y sostenible en 2026.

El economista dejó en claro que el ajuste fiscal y los incentivos a las grandes inversiones ofrecieron una base relevante. Sin embargo, disparó una advertencia contundente: el proceso de recuperación requiere completar una agenda mucho más amplia y respetar una secuencia precisa de cambios estructurales.

Cavallo no se guardó nada. Afirmó que "el inicio de un crecimiento vigoroso y sostenible de la economía argentina en el año 2026 es posible", pero aclaró que ese escenario depende de decisiones que todavía deben adoptarse. El plazo se acorta y las definiciones pendientes acumulan presión.

Según explicó, el ajuste fiscal logrado en tiempo récord y la vigencia del régimen de incentivos fiscales para grandes inversiones en sectores como energía, minería y tecnologías avanzadas brindaron argumentos para esperar una mejora de la actividad. Pero ahí llegó el golpe: esos logros no resultan suficientes por sí solos.

El exministro sostuvo que "el Gobierno no debe dormirse en los laureles". La frase es una advertencia para quienes celebraban los avances oficiales sin mirar el camino que aún falta recorrer.

Las reformas que Cavallo considera imprescindibles para el despegue económico

Cavallo señaló que completar la reactivación de los sectores vinculados al mercado interno y asegurar un crecimiento sostenido en el tiempo exige avanzar con varias reformas. A su entender, la secuencia de estas medidas resulta determinante.

El economista dejó en claro que 2026 y 2027 son años decisivos. Estos períodos deben consolidar el respaldo ciudadano a las ideas de libertad económica y modernización que impulsa el presidente Javier Milei desde la campaña electoral de 2023.

Como primer paso, Cavallo destacó la aprobación del Presupuesto 2026 por parte del Congreso. Indicó que esa decisión permitió avanzar en la consolidación de lo que definió como "el gran logro de los dos años precedentes: el fuerte ajuste del gasto público y la eliminación del déficit fiscal".

Además, sostuvo que la ejecución de ese presupuesto y las negociaciones con las provincias para que acompañen el ajuste fiscal nacional podrían avanzar con mayor fluidez si el Gobierno profundiza el proceso de reprivatización.

Reprivatizar empresas estatales para financiar infraestructura: la propuesta explosiva

En ese sentido, Cavallo planteó que "se acelere el proceso de reprivatización de las empresas que fueron estatizadas después del abandono de la convertibilidad". La propuesta no es menor: implica revertir decisiones tomadas hace más de dos décadas.

Según explicó, los recursos obtenidos deben destinarse a incrementar la inversión en infraestructura pública. Ese sector mostró un deterioro acumulado durante varios años y su recuperación resulta clave para sostener el crecimiento económico sin violar las restricciones fiscales.

El exministro fue preciso: sin infraestructura moderna, cualquier plan de crecimiento choca contra un techo bajo. La apuesta es clara: vender empresas estatales para financiar obras que potencien el desarrollo.

Un nuevo régimen monetario y cambiario al estilo peruano: la clave que falta

El segundo paso que Cavallo consideró imprescindible es la sanción de un nuevo régimen monetario y cambiario, preferentemente por ley, similar al que funciona en Perú. Esa referencia no es casual: el modelo peruano logró estabilidad y crecimiento sostenido durante décadas.

Cavallo sostuvo que ese marco institucional complementaría al Presupuesto 2026 y permitiría liberar al mercado cambiario y a la expansión del crédito al sector privado de "trabas burocráticas y manejos impredecibles". En ese contexto, señaló que el Banco Central debe acumular reservas propias a un ritmo rápido.

El ex ministro vinculó ese proceso con la evolución del riesgo país. Según afirmó, "la tasa de riesgo país debe descender a no más de 300 puntos básicos", lo que permitiría que las tasas de interés en pesos y en dólares se ubiquen en niveles reales compatibles con el crecimiento potencial de la economía.

A su juicio, sin una completa liberalización cambiaria y financiera, resulta muy difícil que las expectativas de los inversores privados contribuyan tanto a la estabilidad macroeconómica como a un crecimiento sostenido.

Modernización laboral e incentivos para pymes: extender el RIGI a empresas medianas

Cavallo también identificó como tercera reforma relevante la denominada ley de modernización laboral. Sin embargo, aclaró que su importancia no reside tanto en los cambios inmediatos del régimen laboral.

Según explicó, el valor central de esa iniciativa se encuentra en los incentivos impositivos incluidos para alentar la inversión en empresas medianas y pequeñas. El foco está puesto en las pymes, motor tradicional del empleo argentino.

Cavallo sostuvo que esos mecanismos avanzarían en la línea de extender a firmas de menor tamaño los beneficios fiscales que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) aseguró a los proyectos de gran escala.

Incluso, consideró que "sería conveniente que estos incentivos fiscales se acercaran aún más" a los previstos para las grandes inversiones. La propuesta busca nivelar la cancha y evitar que solo los gigantes corporativos accedan a condiciones favorables.

Por qué Cavallo pide postergar la apertura económica hasta lograr equilibrio cambiario

En relación con la apertura de la economía, el economista afirmó que las modificaciones orientadas a eliminar el sesgo antiexportador de la estructura de precios relativos deben postergarse. El momento importa tanto como la medida misma.

Según escribió, ese proceso debe esperar hasta que el cambio en el régimen monetario, cambiario y financiero permita que el tipo de cambio real se ubique en un nivel de equilibrio. Ese proceso debe desarrollarse "sin restricciones al movimiento de capitales (salvo las necesarias para desalentar el carry trade)".

Cuando se avance en esa etapa, Cavallo remarcó la necesidad de eliminar impuestos indirectos que encarecen los costos de producción de los bienes transables internacionalmente. En su defecto, propuso compensarlos mediante reembolsos y reintegros a las exportaciones hasta que esos tributos se eliminen de manera definitiva.

Riesgo país más importante que inflación: la apuesta controversial de Cavallo

En otro tramo del texto, el exministro afirmó que la reducción del riesgo país resulta más relevante que una baja inmediata de la inflación. Esa afirmación rompe con la obsesión tradicional por los índices de precios.

Argumentó que, si ese indicador no desciende, "siempre estará como espada de Damocles un posible salto devaluatorio" o la necesidad de frenarlo mediante tasas de interés muy elevadas. En ese contexto, consideró imprudente anunciar metas de inflación excesivamente ambiciosas mientras subsistan restricciones cambiarias para las empresas.

Cavallo advirtió que fijar objetivos inflacionarios difíciles de cumplir podía implicar el riesgo de "ser desmentido por la realidad" o forzar una política monetaria tan restrictiva que acentúe el clima recesivo del mercado interno.

En contraste, sostuvo que "es mucho más conveniente fijarse una meta ambiciosa en materia de tasa de riesgo país", ya que su cumplimiento permitiría avanzar hacia un esquema consistente de estabilidad y crecimiento.

Crédito e infraestructura: los motores que deben impulsar la reactivación del mercado interno

Respecto de la reactivación del mercado interno, Cavallo señaló que se produciría en la medida en que se mantengan tasas reales de interés que no superen el crecimiento potencial de la economía. El equilibrio entre rentabilidad financiera y productiva resulta esencial.

Además, destacó que la expansión del crédito al sector privado debe facilitar la inversión familiar y empresaria. Sin acceso a financiamiento accesible, las pymes y las familias quedan marginadas del proceso de crecimiento.

En ese punto, volvió a destacar el rol de la inversión en infraestructura como un motor adicional de crecimiento sostenido

Cavallo dejó un mensaje claro: el crecimiento vigoroso y sostenible de la economía argentina en 2026 es posible, pero depende de decisiones concretas, una secuencia precisa de reformas y la voluntad política de completar la agenda pendiente. El desafío está planteado y el reloj corre.

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