Riesgo país por debajo de los 500 puntos: cómo impacta en el dólar, la economía y empresas
La baja del riesgo país, que perforó los 500 puntos básicos, medido por el índice de J.P. Morgan, marcó un hito para el mercado financiero local y volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de que Argentina regrese al mercado internacional de deuda. Se trata de un umbral clave: no solo es una condición necesaria para que el Tesoro evalúe una emisión externa, sino que también ayuda a reducir el costo de financiamiento para empresas y provincias.
Detrás de esta compresión aparece un factor central para los inversores: la acumulación de reservas por parte del Banco Central (BCRA), una señal largamente esperada por el mercado y, al mismo tiempo, un compromiso asumido en el marco del acuerdo vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Durante la actual gestión, los vencimientos se cubrieron mayormente con dólares propios, pero hacia adelante el acceso al crédito externo deja de ser una alternativa y pasa a convertirse en una necesidad estructural.
Desde el mercado explican que perforar los 500 puntos implica estar cada vez más cerca de una reapertura del financiamiento internacional. La expectativa oficial es que, con un riesgo país en ese rango, el Gobierno pueda volver a buscar capital extranjero a tasas más razonables, algo clave para la sostenibilidad de las cuentas públicas.
Riesgo país: qué beneficios trae la caída del indicador
La continuidad de esta tendencia tiene múltiples efectos positivos. Analistas del sector financiero destacan que un riesgo país más bajo dinamiza la actividad económica, impulsa la inversión y otorga mayor aire a las finanzas del Estado. En la práctica, permite refinanciar vencimientos de capital en lugar de afrontarlos con recursos propios, lo que reduce la presión sobre el superávit fiscal y mejora la previsibilidad.
Además, el impacto no se limita al sector público. La caída del riesgo país también se traslada al costo del crédito para empresas, algo que ya se refleja en un mayor dinamismo de las emisiones corporativas, que comienzan a salir al mercado a tasas más bajas. Este contexto, sostienen los especialistas, contribuye a reducir el llamado "costo argentino", un factor que históricamente encareció el financiamiento y limitó el crecimiento.
En ese sentido, los datos recientes muestran un fuerte repunte del financiamiento externo: desde fines de octubre, empresas y provincias colocaron más de u$s7.000 millones en el exterior, mientras que los préstamos bancarios en dólares al sector privado crecieron u$s885 millones solo en enero, el nivel más alto desde agosto, según la consultora 1816. Córdoba fue la primera provincia en volver al mercado durante esta gestión y ahora evalúa una nueva colocación de un bono en dólares, bajo ley de Nueva York, por un monto cercano a u$s500 millones.
Un menor costo del capital también tiene efectos macroeconómicos. Al abaratar el crédito, favorece una mayor expansión del financiamiento para familias y pymes, y contribuye a aliviar las presiones inflacionarias, al mejorar las condiciones generales de la economía.
Cómo puede impactar en el dólar
En tanto, la caída del riesgo país puede ayudar a mantener bajo control el dólar. Aunque -lógicamente- no está directamente relacionado, lo que conlleva que este indicador se ubique en niveles bajos puede favorecer a la calma cambiaria.
Es que el riesgo país bajo aumenta la confianza de los inversores en la economía local, lo que reduce la demanda de divisas como cobertura y fomenta el ingreso de capitales o la venta de dólares (carry trade), fortaleciendo la moneda local y estabilizando el tipo de cambio.
Entre algunas razones, se da una mayor confianza y menor cobertura: un riesgo país bajo indica menor probabilidad de impago de deuda, reduciendo la necesidad de que inversores y ahorristas busquen refugio en el dólar, lo que calma la cotización.
Además, se puede generar un mayor ingreso de dólares vía inversiones: al mejorar las condiciones de financiamiento, pueden ingresar dólares para inversiones productivas o financieras (bonos, acciones), aumentando la oferta de divisas.
Y finalmente, un riesgo país bajo con tasas de interés en pesos atractivas fomenta el "carry trade" (vender dólares para invertir en pesos), lo que genera presión a la baja sobre el tipo de cambio.
Ecuador salió a colocar deuda internacional: ¿sigue Argentina?
El regreso de Ecuador a los mercados internacionales, tras siete años de ausencia, reavivó las comparaciones. El país andino anunció una emisión récord por u$s4.500 millones, con bonos a 2034 y 2039, operación que permitirá recomprar deuda y normalizar su perfil financiero. La colocación estuvo acompañada por una mejora en la calificación crediticia por parte de Moody’s, que valoró el avance en materia fiscal bajo la gestión del presidente Daniel Noboa.
La operación incluyó la recompra de bonos por unos u$s2.500 millones con vencimiento en 2030 y u$s2.100 millones en títulos que vencen en 2035. Los rendimientos pactados rondan entre 8,75% y 9,25%, según el plazo. Para el mercado, estos niveles funcionan como referencia: Ecuador logró emitir con spreads de entre 460 y 500 puntos básicos, lo que refuerza la idea de que, una vez recuperado el acceso, se genera un círculo virtuoso que mejora la percepción de riesgo y abre la puerta a futuras rebajas en el costo del financiamiento.
Desde las mesas de análisis estiman que, si Argentina consolida el proceso actual, un riesgo país en torno a los 450 puntos aparece como un objetivo alcanzable. Incluso, un eventual regreso al mercado podría impulsar una compresión adicional hacia la zona de los 400 puntos, aunque con un piso condicionado por la volatilidad política que aún perciben los inversores.
El mercado sigue de cerca este escenario. Con el BCRA acumulando más de u$s1.000 millones en enero a través del mercado oficial de cambios, los inversores monitorean la evolución de los spreads y comparan la situación argentina con la de otros países de la región. Si bien hoy la tasa del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años es más elevada que en la última emisión argentina, el antecedente ecuatoriano refuerza la pregunta clave: cuándo podría ser el turno de Argentina.
Las tasas logradas por Ecuador, pese a tratarse de un crédito que enfrentó múltiples shocks en los últimos años, alimentan el optimismo. No obstante, los analistas coinciden en que la acumulación sostenida de reservas será determinante para que, en una eventual salida al mercado, Argentina pueda hacerlo al menor costo posible.
Bonos favorecidos por la baja del riesgo país: en qué invertir
Con la baja del riesgo país, para los expertos, los bonos más favorecidos serán los emitidos a más largo plazo. "Nos gusta la parte larga de la curva, en particular el Global 2041 (GD41), que vemos como el bono con el mejor retorno esperado en un escenario positivo", afirma Alejo Rivas, estratega en Balanz.
En un contexto muy favorable para créditos emergentes, sostiene que los bonos globales "empezaron a reaccionar" ante los más de u$s1.000 millones que el BCRA lleva comprados en enero para las reservas.
"Hacia adelante, vemos más recorrido en caso de consolidarse la compra de reservas durante la época de cosecha. Además, si Argentina llevase adelante operaciones de manejo de pasivos, como la de Ecuador, estas podrían empujar aún más el riesgo país a la baja y facilitar el acceso fluido al mercado", sostiene Rivas.
Según lo demostrado por otros países de la región, el riesgo país argentino tiene potencial para una baja mayor de los actuales niveles cercanos a los 500 puntos básicos.
"Países comparables con Argentina están entre 200 y 300 puntos", graficó Marcelo Bastante, analista de mercados, sobre el margen de baja de este indicador clave.
Para Esteban Castro, economista y CEO de Inv.est, con un escenario de riesgo país en descenso, los principales beneficiados en bonos serían los "globales y bonares en dólares, como los emitidos al 2030 (GD30 y AL30) y al 2035 (GD35), que aparecen como los primeros candidatos, ya que una compresión del riesgo país se traduce directamente en suba de precios por caída de tasas implícitas".
En ello concuerda Leonardo Guidi, analista de AN Conectar Bursátil: "En bonos, el que más me gusta es el emitido al 2035 (AL35) porque, en procesos de tasa (TIR) a la baja, debemos posicionarnos en los bonos que tengan mayor Duration Modificada (MD), porque son los que más suben de precio con cada baja de la TIR. Técnicamente, el emitido al 2041 (AL41) tiene mayor MD, pero también hay que considerar el riesgo. Así que el que, para mí, tiene la mejor relación riesgo-retorno es el AL35, que puede subir de 20% a 25% si el riesgo país cae por debajo de 400 puntos".
En la misma sintonía, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, coincide: "Con la reciente baja del riesgo país, vemos una oportunidad clara en los bonos al 2035 (AL35) y 2041 (AL41), que son los que mejor capturan la ganancia de capital en un escenario de mayor compresión del spread".
A ello agrega Auxtin Maquieyra, gerente Comercial de Sailing Inversiones: "Con un riesgo país en proceso de compresión, vemos valor tanto en renta fija como en renta variable. En bonos soberanos, preferimos la curva media y larga, donde la mayor duration permite capturar un potencial superior de ganancia de capital ante una baja adicional de spreads".
En este contexto, destaca al bono al 2038 (AE38), con una TIR de 9,45%, y al emitido al 2035 (AL35), con una TIR de 9,3%, que "ofrecen una relación riesgo–retorno más atractiva que la parte corta, donde gran parte del ajuste ya estaría incorporado".
En qué acciones invertir, con el riesgo país en baja
Por el lado de las inversiones en acciones argentinas recomendadas en este escenario de menor riesgo país, los analistas detallan que el sector bancario será el más favorecido.
"La baja del riesgo país beneficia a todas las empresas, especialmente a aquellas con acceso al mercado de capitales, ya que pueden obtener financiamiento más barato", detalla Rubén Pasquali, analista de Fernández Laya, a iProfesional.
Desde en análisis de Andrés Repetto, analista de mercados y fundador de Andy Stop Loss, "si las medidas oficiales siguen reacomodándose con el riesgo país, con acumulación de reservas y leyes que fomenten el crecimiento de la industria y el empleo, me parece que el sector bancario será un claro ganador".
Esto se debe, según su argumento, a que con un aumento del consumo por parte de una clase media con mejores salarios y crecimiento del mercado laboral, "las entidades podrán dar más créditos, captar más ahorros y trabajar de bancos. Cosa que hace décadas no ocurre, por lo que me parece que es un sector que tiene mucho para crecer y Argentina empieza a ser un país normal". Sus acciones preferidas son Grupo Galicia (GGAL) y banco BBVA.
"En acciones, el foco está en bancos y utilities, sectores muy sensibles al riesgo soberano. Entidades como Grupo Financiero Galicia, Banco Macro o BBVA Argentina suelen reaccionar rápido ante expectativas de normalización financiera, mientras que empresas reguladas como Pampa Energía, Central Puerto o Transportadora de Gas del Sur (TGS) pueden beneficiarse de un escenario de mayor previsibilidad macro y ajuste de tarifas", resume Castro a iProfesional.