PRECIOS

Cómo se vivió el dato de inflación en Casa Rosada y cuándo creen que podrán "pulverizarla"

En la Casa Rosada hablan de reacomodamiento de precios relativos, fuerte caída de la demanda de dinero y dolarización. ¿Bajará a niveles internacionales?
Por Mariano Obarrio
ECONOMÍA - 11 de Febrero, 2026

La intimidad del Gobierno el día que el Indec publicó el índice de inflación más esperado de la era Milei no tuvo la calma de otras veces. El presidente Javier Milei y su equipo más estrecho respiraron aliviados cuando se conoció que la inflación de enero había sido del 2,9%.

El alivio no fue por el número en sí, sino porque no cruzó el umbral del 3%, una barrera psicológica que en Balcarce 50 consideran políticamente devastadora. Haber comenzado el año con un "3 adelante" hubiera tenido un impacto simbólico inmediato sobre expectativas, credibilidad y relato. El alivio, sin embargo, duró poco. En el Gobierno ya miran con inquietud la inflación de febrero, que debería reflejar los aumentos en tarifas de gas, luz, agua y transporte.

"No hay respuesta para esa pregunta", admitió sin rodeos un funcionario cercano al Presidente cuando se lo consultó por la próxima medición. El silencio dice más que cualquier proyección. El dato de enero llegó, además, en medio de un temblor político de magnitud: la renuncia de Marco Lavagna a la dirección del Indec. La salida del funcionario, ocurrida la semana pasada, alimentó en el mercado y en la oposición la sospecha de que Milei y el equipo económico que conduce Luis "Toto" Caputo habían decidido, en términos figurados, "romper el termómetro" de la inflación justo cuando la fiebre amenazaba con subir.

Todo esto ocurrió en medio de las negociaciones por la sanción de la Ley de Modernización Laboral, que terminaron este martes para avanzar este miércoles con la media sanción en el Senado. La medición del Indec y el logro de la sanción de la ley laboral eran dos hitos clave de esta semana. Milei y sus negociadores debieron resignar muchos artículos en la ley para tener este miércoles la nueva media sanción. Pero la aprobación sería un triunfo simbólico para el mercado, más allá de su efectividad.

Inflación de enero, tensiones políticas y renuncia en el Indec

Según pudo saber iProfesional de altas fuentes de la Casa Rosada y del Palacio de Hacienda, la apuesta central de Caputo es que "la inflación converja a niveles internacionales en nuestro país por primera vez en más de dos décadas hacia mediados de año".

La definición se repite como un mantra puertas adentro. Cuando se pregunta cuándo ocurriría ese proceso, la respuesta es siempre la misma: "Seguramente más hacia mediados de año".

El problema es el camino hasta llegar ahí que está sembrado de espinas: la economía real, la industria, el comercio y la construcción no generan buenas noticias más allá de los buenos resultados de las exportaciones de crudo y del campo y las promesas de la minería. En medio de la polémica por la renuncia de Lavagna, trascendió que el nuevo índice de precios al consumidor del Indec, construido sobre ponderadores más actualizados de la Encuesta de Gastos de Hogares (Engho 2017-2018), arrojaba una inflación de 3,4%.

Allí se aumentaba la incidencia del costo de los servicios públicos en la canasta de consumo de las familias. Ese número fue decisivo. Milei y Caputo resolvieron suspender la instrumentación del nuevo Engho, que debía comenzar a aplicarse en enero de 2026 y cuyo primer índice se conocería este martes. Lavagna presentó su renuncia luego de haberles anticipado al Presidente y al ministro de Economía que no convalidaría ese cambio de planes. Tanto él como el entonces jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el propio Banco Central habían anunciado que el nuevo Engho se aplicaría desde este año.

Proyecciones oficiales y debate por el nuevo índice de precios

Lo que era un debate técnico terminó escalando a un conflicto político de alto voltaje. Milei transformó una discusión metodológica en una crisis política e institucional que dejó expuesta a la gestión frente a la acusación más sensible: la sospecha de manipulación del índice de inflación. Mientras que en la Casa Rosada acusaban por lo bajo a Lavagna de conspirar instigado por su histórico jefe político, Sergio Massa. Por eso, el dato publicado este martes era el más esperado del ciclo libertario. Finalmente, no fue superior al 3%, como se temía en los pasillos oficiales, sino del 2,9%, peligrosamente cerca pero todavía del lado "aceptable" del umbral simbólico.

Desde el entorno del vocero presidencial Manuel Adorni explicaron a iProfesional: "Esta dinámica de precios se da en un contexto de reacomodamiento de precios relativos y a pocos meses de que operara una fuerte caída en la demanda de dinero, que se reflejó en una gran dolarización acumulada en los seis meses previos a las elecciones de octubre". La lectura oficial es conocida y se repite con disciplina.

Dijeron: "El programa económico tiene como pilares fundamentales el equilibrio fiscal, el control estricto de la cantidad de dinero y la recapitalización del Banco Central. Esto va a permitir que la inflación converja a niveles internacionales en nuestro país por primera vez en más de dos décadas más a mediados de año".

Consultado sobre febrero, un funcionario ensayó una evasiva que ya es rutina: —¿La inflación de febrero podría ser mayor por las tarifas? La respuesta fue el silencio y un gesto con los brazos abiertos que se traduce en "sin comentarios". Un allegado directo a Caputo fue más enfático en el tono, aunque no en el contenido: "Con tranquilidad y muy seguros del rumbo de la economía".

Reacciones oficiales y expectativas para la inflación de febrero

Incluso hubo voces dentro del Gobierno que señalaban que con el nuevo Engho la inflación podría haber dado más abajo, un 2,7%. Sin embargo, el propio Caputo la había estimado la semana última en un 2,5% previo al escándalo de la renuncia de Lavagna. La realidad fue un poco más cruda y estuvo a punto de rozar el famoso 3%, número más que simbólico para la gestión libertaria.

En off the record, una fuente que conoce los movimientos en el oficialismo aportó una lectura más cruda: "No nos sorprendió. De hecho, la otra medición del Engho era bastante más alta, daba 3,4%. Por eso es una buena noticia que el número no haya comenzado con 3, sino con 2,9%, que era una barrera psicológica".

Pero el mismo interlocutor bajó rápidamente el tono celebratorio: "El problema es que este mes arrancó mal. Febrero viene con muchos ajustes tarifarios: gas, agua, luz. Y hay remarcaciones en alimentos. Está todo direccionado. No hay alivio".

 Puertas adentro, incluso, aparecen diagnósticos más severos: preocupación por la degradación de la confianza del mercado, internas de poder que no se detienen y una sensación de improvisación en momentos críticos. "Quedaron al descubierto", resumió una fuente con acceso a la cocina política. "Siguen peleando por poder como si no tuvieran un desastre económico por delante".

Internas políticas y clima de incertidumbre en la Casa Rosada

En ese clima se inscriben también las tensiones internas: la disputa soterrada entre el eje Karina Milei–Eduardo "Lule" Menem y el armado político comunicacional de Santiago Caputo. Esto alimentó las versiones sobre episodios como la renuncia de Demian Reidel en Nucleoeléctrica, leída en el oficialismo como una presión directa de Santiago Caputo sobre Karina Milei, quien apadrinaba al funcionario.

"El que hizo fuerza para sacarlo fue Santiago", confió una fuente al tanto de la interna. Otro funcionario del Gobierno, en una explicación más doctrinaria, defendió la estrategia oficial con una definición textual: "La inflación es un desbalance entre productos y servicios por un lado y medios de pago por otro. Ese desbalance provoca lo que se ve como aumento de precios, pero en realidad es pérdida de valor de la moneda en la que los precios se miden".

Y agregó: "El aumento de precios en un mes depende de la canasta de bienes que se midan. Si suben las tarifas o la carne un mes, pueden subir los precios. Eso no quiere decir que no se esté atacando el desbalance".

Finalmente, admitió las dificultades del sendero elegido: "Cuando hay inercia inflacionaria y trabas en la producción de bienes y servicios, es difícil bajar la inflación de 20 a cero. Cuando hay que pagar mucha deuda hay que comprar dólares emitiendo pesos. Cuando hay que frenar fugas políticas hacia el dólar, hay que aumentar tasas que traban la producción. No es fácil. Pero vamos yendo". El 2,9% fue un alivio táctico para salir del paso y de la crisis por el Indec. No disipó las dudas estratégicas. En la Casa Rosada saben que ganaron tiempo, pero no la batalla contra la inflación, a la que Milei pronosticó con un "cero adelante" en agosto. Y que febrero, más que un dato, puede convertirse en una prueba política de fuego decisiva.

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