El BCRA suma compras por u$s2.500 millones en 2026 y las reservas alcanzaron un récord en más de seis años
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a comprar dólares en el Mercado Libre de Cambios (MLC) al inicio de la semana y extendió la racha positiva en el frente cambiario. En paralelo, las reservas internacionales tocaron un máximo en más de seis años, impulsadas en buena medida por la suba en las cotizaciones de activos.
Este lunes, la autoridad monetaria cerró con un saldo comprador de u$s95 millones. Así, en lo que va del año acumula adquisiciones por aproximadamente u$s2.507 millones, en un contexto de mayor oferta de divisas y estabilidad en el mercado oficial.
Reservas del Banco Central tocaron máximos desde 2019
Las compras oficiales se reflejaron en el stock bruto de reservas, que durante la jornada trepó a u$s46.634 millones, el nivel más alto desde el 21 de octubre de 2019, en la antesala de las elecciones presidenciales que consagraron a Alberto Fernández.
Sin embargo, en el mercado señalan que el repunte de reservas no responde exclusivamente a la intervención en el MLC. Uno de los factores centrales es la mejora en el valor de los activos que integran el balance del Central y que no son dólares físicos.
Entre ellos se destaca el oro, que se fortaleció como activo de refugio ante la mayor debilidad del dólar en el escenario internacional. La divisa estadounidense perdió impulso en medio de datos económicos más débiles en EE.UU. y del revés judicial que sufrió Donald Trump en la disputa por los aranceles.
A esto se suman las emisiones de deuda subnacional. El viernes pasado, la provincia de Santa Fe habría ingresado alrededor de u$s800 millones tras su colocación en los mercados internacionales, fondos que impactan en el sistema financiero y contribuyen a fortalecer la posición de divisas.
De este modo, entre las compras netas del BCRA; la revaluación de activos como el oro; y el ingreso de dólares por colocaciones de deuda, las reservas consolidan un nivel que no se veía desde hace más de seis años, en un contexto de mayor estabilidad cambiaria.
El dólar volvió a bajar a su menor valor desde octubre 2025
El dólar oficial cerró ese lunes 23 de febrero a $1.390 en la pizarra del Banco Nación y se ubicó en su menor valor desde mediados de octubre. Por su parte, el dólar mayorista cedió $5,5 a $1.370,5 para la venta. La brecha contra el techo de la banda cambiaria, que es hoy es de $1.600,66, alcanzó un 16,8%, su nivel más alto desde el 1 de julio de 2025. En cuanto a los dólares financieros, el MEP cayó a los $1.392,16 y el contado con liquidación (CCL) subió a $1.439,95. Mientras que el dólar blue, retrocedió a $1.420.
De esta manera, se consolida la baja del tipo de cambio oficial, ubicándose bien por debajo de los $1.400. Sin embargo, hay algunos factores que sigue el emrcado y que podrían hacerlo reaccionar.
Marzo está por llegar con una calma aparente en el mercado cambiario, pero con un trasfondo que el mercado sigue de cerca: la dinámica de las tasas cortas en pesos y el peso del calendario de vencimientos. La cotización puede verse estable en la pantalla, pero el equilibrio se decide en otra parte: cuánto cuesta absorber pesos, cuánto cuesta rollear deuda y cuánto margen queda para comprar reservas sin alimentar volatilidad.
En este esquema, las reservas funcionan como el activo estratégico que el Gobierno intenta fortalecer para mejorar solvencia externa y bajar el costo de financiamiento. Pero el "cómo" importa tanto como el "cuánto": si la acumulación se logra con esterilización agresiva y tasas que saltan, el tipo de cambio puede quedar calmo por un tiempo, aunque con tensiones latentes.
El punto clave es que el mercado no mira solo el dato diario del dólar. Mira si el programa puede sostenerse cuando haya más demanda de pesos, cuando el Tesoro tenga que renovar montos grandes, o cuando el sistema financiero empiece a sentir la presión de tasas más volátiles. Marzo suele amplificar estas pruebas porque combina normalización de flujos, licitaciones y señales de política monetaria.
El ancla que sostiene al dólar hoy (y la condición para bajar el costo del crédito)
Desde GMA Capital señalaron que el esfuerzo por acumular reservas no es casual: funciona como condición para avanzar hacia una normalización macro que permita recuperar acceso a mercados internacionales a tasas más razonables. En esa hoja de ruta, la calificación crediticia y los indicadores de solvencia externa aparecen como señales clave para inversores.
Sus analistas apuntaron que, al comparar a Argentina con emergentes de mejor rating, queda clara la distancia en dos frentes: inflación y reservas. En nominalidad, ubicaron a Argentina con 31,5% de inflación en 2025, frente a medianas entre 2% y 4,4% en grupos con calificación superior, un desvío que sigue pesando sobre expectativas y spreads.
En el frente externo, los especialistas del bróker detallaron que las reservas brutas equivalen a 6% del PIB, un nivel muy por debajo de medianas como 15,1% en BB- y 9,6% en B-. También remarcaron que la cobertura es baja: reservas por 43% del ARA y apenas 0,5 veces la deuda en dólares de corto plazo, frente a ratios más altos en comparables.
Para GMA Capital, esa brecha explica por qué la acumulación de reservas es más que un objetivo táctico: es un requisito estructural para mejorar el perfil externo y, con eso, seguir comprimiendo rendimientos. En su lectura, Argentina debería tener entre USD 90.000 millones y USD 140.000 millones de reservas brutas para parecerse a créditos con ratings apenas superiores, como B- y B.
Superávit, ingresos flojos y gasto con señales mixtas
En paralelo, desde GMA Capital señalaron que la consolidación fiscal sigue siendo un pilar del esquema. En enero, el Sector Público Nacional registró un superávit primario de $3.125 millones y un superávit financiero de $1.105 millones, con saldos de 1,5% y 0,2% del PIB respectivamente en los últimos doce meses.
Sin embargo, los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que el margen fue más acotado cuando se ajusta por factores extraordinarios. Un ingreso por privatización de centrales hidroeléctricas del Comahue, por cerca de $1.000 millones, aportó holgura: sin ese ingreso, estimaron que el superávit financiero habría sido cercano a $61,3 millones.
Sus analistas apuntaron que la señal más sensible estuvo del lado de los recursos: los ingresos totales cayeron 1,2% real interanual, con un deterioro marcado en lo tributario, que retrocedió 8,2% interanual real. Para el mercado, eso importa porque reduce el "colchón" para sostener el superávit si la actividad no recompone rápido.
Del lado del gasto, los especialistas del bróker detallaron un recorte moderado: el gasto primario bajó 0,7% real interanual, con caídas en gasto de capital (-36%) y salarios (-10,9%), pero con subas fuertes en transferencias a provincias (+32,1%) y subsidios energéticos (+191,3%). Esa combinación vuelve central la discusión sobre subsidios para sostener el equilibrio fiscal sin recurrir a shocks.