ESTUDIO DE LA UCA

La crisis golpeó fuerte en las empresas y obligó a los empleados a saltear comidas por falta de dinero

El impacto de la crisis económica obligó a ajustar la alimentación diaria y resignar calidad nutricional en los lugares de trabajo en Argentina
Por iProfesional
ECONOMÍA - 10 de Marzo, 2026

Casi el 80% de los asalariados argentinos modificó su alimentación durante la jornada laboral por motivos económicos. La cifra surge de un estudio del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) que encendió las alarmas sobre las condiciones laborales en el país.

El informe analiza los hábitos alimentarios de los trabajadores. Los resultados muestran un panorama preocupante: el 61,1% de los empleados dejó de alimentarse en su horario de trabajo por falta de dinero.

Del total, el 46,7% lo hace de forma ocasional. Otro 14,4% regularmente.

La situación se vuelve más crítica entre los jóvenes de 18 a 29 años. Este grupo etario presenta los índices más altos de privación alimentaria durante el trabajo.

La mayoría de los trabajadores elige alimentos menos nutritivos

La crisis económica no solo redujo la frecuencia de las comidas. También empeoró la calidad de lo que consumen los asalariados.

El documento de la UCA señala que el 78,5% de los trabajadores optó por alternativas menos nutritivas para reducir gastos.

Este fenómeno se intensifica en dos grupos específicos. Por un lado, quienes perciben ingresos mensuales de hasta $800.000. Por otro, empleados de pequeñas empresas y del sector público.

En relación con el gasto diario, los números son elocuentes. El 43,9% de quienes comen durante la jornada destina entre $5.000 y $10.000 por día. El 36,1% gasta menos de $5.000.

Solo el 20% restante invierte más de $10.000 diarios en alimentación laboral.

Uno de cada cuatro asalariados directamente no come en el trabajo

El relevamiento arroja un dato alarmante: el 22,6% de los trabajadores no consume ningún alimento durante su jornada laboral. Eso significa estar entre 8 y 12 horas sin comer.

La distribución geográfica muestra diferencias marcadas. En el Nordeste del país, el indicador trepa al 50,1%.

También hay disparidades entre sectores. En el ámbito público, la cifra duplica a la del privado: 33% contra 17%.

La edad también influye: entre los jóvenes alcanza el 13%, mientras que en mayores de 60 años llega al 32%.

"La economía personal determina la calidad de lo que se come", señalaron desde la UCA. "Más de la mitad ha tenido que saltear comidas y/o elegir alimentos menos nutritivos por motivos económicos."

Apenas el 16,5% de los trabajadores está libre de estas privaciones. Los más afectados son empleados de menores ingresos, no calificados y de empresas pequeñas, donde la vulnerabilidad alimentaria se intensifica.

Qué dice la investigadora responsable del estudio

El estudio se realizó sobre 1.171 casos para la firma Edenred. Esta plataforma promueve el acceso a la alimentación laboral a través de vales y tarjetas de restaurantes.

Ianina Tuñón, investigadora responsable del informe en el ODSA-UCA, explicó los hallazgos clave. "Hay una vinculación con los que tienen menores ingresos y quienes trabajan en pequeñas empresas y en el sector público".

"Más de la mitad de la población asalariada tiene una doble privación: no hacer la comida en el espacio laboral y optar por alimentos no nutritivos por motivos económicos", detalló durante la presentación.

Bárbara Granatelli, directora de Asuntos Públicos de Edenred, aportó una reflexión sobre la ausencia de datos. "Cuando quisimos buscar información sobre la alimentación en el trabajo vimos que no había nada."

"Detectamos que hoy un trabajador sobre cuatro directamente no come. Una cosa es comer mal o poco y otra es estar 8 o 12 horas sin comer nada", alertó.

Cómo impacta la reforma laboral en la alimentación de los empleados

Granatelli también destacó una desigualdad estructural. "Más de la mitad de los asalariados no recibe ningún aporte de alimentación por parte del empleador."

"Hay algo regresivo porque el que trabaja en una empresa grande sí puede tener acceso a un aporte", añadió.

La reforma laboral recientemente aprobada introdujo cambios en este aspecto: ahora se considera beneficio social al comedor externo, no solo al comedor de empresa.

"Se modificó un artículo y se agregó al comedor externo, que sería la posibilidad de brindar ese servicio", explicó Granatelli. "Si no tenés comedor, podés dar la posibilidad de ir a comer a comercios cercanos a través de la tarjeta comedor, y que no forma parte del salario."

La directiva de Edenred cerró con una reflexión sobre productividad. "La alimentación no es algo secundario. Un trabajador que come bien es un trabajador que está sano, tiene menos accidentes de trabajo, falta menos y es más productivo."

Los datos de la UCA ponen sobre la mesa una realidad que afecta a millones de asalariados argentinos. La crisis económica no solo impacta en el bolsillo, sino también en la salud y el bienestar de quienes sostienen la actividad productiva del país.

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