PROYECCIONES

El Banco Mundial proyecta un mayor crecimiento para Argentina y la califica como una "excepción" en la región

Las nuevas estimaciones muestran avances económicos que desafían la tendencia regional, con cifras destacadas frente a grandes mercados
Por iProfesional
ECONOMÍA - 08 de Abril, 2026

Argentina se consolida como líder de crecimiento económico en el cono sur, según las últimas proyecciones del Banco Mundial. El organismo presentó este miércoles en Washington un informe que traza un escenario de contrastes para América Latina y el Caribe.

La región en su conjunto enfrenta un panorama de bajo dinamismo. El crecimiento proyectado para 2026 es del 2,1%, una cifra que el Banco Mundial califica como insuficiente.

Este ritmo de expansión no alcanza para generar mejoras significativas en el bienestar de la población ni para cerrar brechas de desarrollo. La región vuelve a ubicarse entre las de crecimiento más lento a nivel mundial.

Pero Argentina marca una ruptura clara con esa tendencia regional. Tras años de contracción económica, el país muestra señales de recuperación sólidas.

"La economía argentina ha emergido como la principal excepción al alza, ya que la estabilización y las reformas han mejorado las expectativas y las condiciones financieras", señaló el reporte.

Las proyecciones para Argentina que contrastan con el resto

El Banco Mundial prevé que el PBI argentino crecerá 3,6% en 2026. Para 2027, la proyección se eleva a 3,7%.

Estas cifras contrastan marcadamente con lo esperado para otras economías de la región. Brasil, la mayor economía sudamericana, crecerá apenas 1,6% en el mismo período. México se quedará más atrás aún, con un crecimiento de solo 1,3%.

El informe del organismo multilateral ubica así a Argentina como excepción positiva en un contexto regional poco alentador. La diferencia es sustancial: el país duplica las proyecciones de Brasil y triplica las de México.

El documento destaca además una ventana de oportunidad estratégica para Argentina. La transición energética global genera demanda de minerales críticos, un área donde el país cuenta con dotación natural y capacidad para integrarse en cadenas de valor de tecnologías limpias.

Esta combinación de recuperación interna y posicionamiento en sectores de alta demanda global coloca a Argentina en un lugar privilegiado frente a sus vecinos. El contraste con el estancamiento regional es cada vez más evidente.

La inflación regional y la difícil última milla

El panorama inflacionario en América Latina muestra avances, pero también obstáculos persistentes. Después de un proceso de desinflación que comenzó en 2022, el ritmo de reducción de precios perdió velocidad.

El Banco Mundial señala que la inflación subyacente se mantiene rígida, especialmente en el sector servicios. La dinámica de precios y salarios, sumada a mecanismos de indexación, sostienen la presión inflacionaria en este segmento.

Se espera que la mayoría de las economías de la región vuelvan a situar la inflación dentro de sus objetivos, o cerca de estos, para 2026-27. Pero el organismo advierte que esa "última milla" se ha vuelto más difícil de recorrer.

Este problema inflacionario es uno de los factores que frenan el dinamismo económico latinoamericano. Se combina con incertidumbre política interna y condiciones financieras restrictivas que mantienen la inversión en niveles bajos.

Los elevados pagos de intereses sobre deuda pública agravan el panorama. Estos compromisos desplazan recursos que deberían destinarse a inversión en infraestructura y capital humano.

La combinación de inflación persistente, baja inversión y carga de deuda genera un círculo vicioso difícil de romper. El crecimiento del 2,1% previsto para la región en 2026 refleja estas múltiples presiones.

El debate sobre política industrial y las lecciones del pasado

El informe del Banco Mundial aborda un tema que vuelve a la agenda global: la política industrial. El organismo reconoce un renovado interés mundial por estas herramientas de intervención económica.

Sin embargo, advierte sobre los riesgos de repetir errores históricos. El modelo de sustitución de importaciones que caracterizó a América Latina en décadas pasadas generó industrias poco dinámicas e inestabilidad macroeconómica.

El documento propone un enfoque diferente. Sostiene que toda estrategia de crecimiento debe desarrollar la capacidad para hacer "apuestas" informadas, aunque inciertas.

Esto implica experimentar con una gama de nuevos productos, procesos, tecnologías y mercados. El objetivo es aumentar la productividad en todos los sectores, identificar nuevas áreas de ventaja comparativa y aprender de esa experimentación.

Para que esto funcione, el Banco Mundial identifica cuatro elementos clave. El primero: desarrollar capacidades en todo el espectro de capital humano.

Esto requiere fortalecer las instituciones relacionadas con el conocimiento. El objetivo es asimilar nuevas tecnologías e identificar nuevas oportunidades de negocio.

El segundo elemento consiste en facilitar la experimentación empresarial. Los mercados financieros bien desarrollados deben permitir la difusión del riesgo entre distintos actores.

El tercer componente implica maximizar los beneficios de la integración en la economía mundial. La apertura comercial debe complementarse con políticas que permitan aprovechar esa inserción global.

El cuarto elemento, y requisito previo de los tres anteriores, es fortalecer el Estado. Sin instituciones públicas capaces, ninguna estrategia de desarrollo puede sostenerse en el tiempo.

Estas recomendaciones del Banco Mundial trazan un camino para que América Latina salga de su trampa de bajo crecimiento. Argentina, mientras tanto, ya muestra señales de estar transitando un sendero diferente al del resto de la región.

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