SHOCK GLOBAL

Preocupación por la inflación mundial por la guerra de Medio Oriente y su impacto en precios en Argentina

Los analistas anticipan un IPC de marzo marcado por el encarecimiento energético internacional y sus efectos en la economía doméstica
Por Carlos Arbia
ECONOMÍA - 13 de Abril, 2026

El dato de inflación minorista que dará a conocer el Indec este martes es tal vez una de las grandes preocupaciones del ministro de Economía Luis Caputo y su equipo económico.

El número que el Indec difundirá mañana será el primer registro oficial que refleje el impacto pleno del shock energético de marzo producido por el conflicto bélico sobre la economía doméstica. Tras el 2,9% mensual registrado en enero y febrero, el mercado analiza si las medidas de contención como la postergación de impuestos y el amortiguador de las petroleras serán suficientes para disociar la tendencia local de la aceleración observada en Estados Unidos, Europa, Brasil y Chile.

Como anticipo, se puede recordar que los analistas que participaron del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA proyectaron una inflación del 3% en marzo. De cumplirse este pronóstico, el IPC habrá aumentado sólo 0,1 puntos porcentuales con respecto al mes previo. Es probable que la persistencia de la volatilidad en Medio Oriente y la incertidumbre sobre la durabilidad de las treguas mantengan el precio del petróleo en niveles elevados y con una infraestructura energética global dañada por el conflicto, los analistas advierten que, incluso si las hostilidades cesan, los costos logísticos podrían no retornar a los niveles previos de manera inmediata.

La publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a marzo, prevista por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para mañana, se produce en un contexto de renovada presión sobre los precios internacionales. Los datos oficiales de las principales economías del mundo y de la región ya reflejan un fenómeno de aceleración durante el tercer mes del año, impulsado fundamentalmente por el incremento en el costo de la energía y los combustibles a raíz del conflicto bélico que provocó a niveles mundiales un aumento del 60% en el valor de barril de petróleo y del 50% en el precio del GNL (Gas Natural Licuado).

El Instituto de Estadísticas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) ya ofreció un anticipo a través del Idecba, que reportó una suba del 3,0% del IPC para marzo, lo que representa una aceleración respecto del 2,6% medido en febrero y una inflación interanual del 32,1%.

Si bien el breve acuerdo de tregua entre Irán y Estados Unidos por ahora logró descomprimir los valores de manera transitoria llevando al Brent a tocar un piso de u$s95 el barril de WTI y a u$s90 el Brent, la incertidumbre sobre la durabilidad del alto el fuego provoca gran temor en los mercados internacionales. El viernes, el WTI volvió a superar el umbral de los u$s100 durante las últimas ruedas de negociación, manteniendo la presión sobre los costos logísticos internacionales y no se sabe qué abrirá hoy luego de una especie de empantanamiento de las negociaciones entre los Estados Unidos e Irán en la cumbre de Islamabad en Pakistán que se realizó este fin de semana.

Cómo el mundo acelera sus precios mientras Argentina busca frenar el contagio

Lo cierto es que mientras países como los Estados Unidos, Europa en su conjunto y vecinos como Chile y Brasil ya mostraron aceleración de los precios al consumidor en marzo, el equipo económico apuesta a una especie de buffer o amortiguador de precios de las naftas y el gas oil y postergación de impuestos en los combustibles para contener el efecto de la suba del barril de petróleo en medio de un conflicto bélico cuyo final es por ahora impredecible.

La evolución del mercado petrolero, marcada por la volatilidad en las rutas comerciales del estrecho de Ormuz y el vencimiento de los plazos diplomáticos entre las potencias, ha impactado de manera directa en las estructuras de costos de transporte y producción a escala mundial.

El principal motor de la aceleración de precios ha sido el mercado de hidrocarburos. En marzo, el barril de crudo Brent, referencia para el mercado argentino, acumuló un incremento mensual del 60%, cerrando el mes en u$s118 por barril. Esta escalada respondió al conflicto militar directo que involucró a Estados Unidos, Israel e Irán, sumado al cierre parcial del Estrecho de Ormuz.

Las estadísticas oficiales de diversos países confirman que marzo fue un mes de reversión en la tendencia de desaceleración de los precios. Según los datos del Bureau of Labor Statistics (BLS), Estados Unidos registró un salto significativo en su inflación mensual, que pasó del 0,4% en febrero al 0,9% en marzo, llevando la cifra interanual al 3,3%. Este incremento estuvo traccionado en gran medida por el rubro energético, que reaccionó a las fluctuaciones del precio del barril del petróleo (WTI) en el mercado de Texas en tanto que en la Eurozona, los datos preliminares de Eurostat proyectaron un incremento del 0,4% al 0,6% en marzo.

Por su parte en América Latina el fenómeno fue similar. En Chile, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) mostró un salto de 1% en marzo. México, por su parte, reportó a través del Inegi una inflación del 0,86% en el tercer mes del año, frente al 0,38% del segundo. Brasil también mostró un avance del 0,9% en marzo según el IBGE, superando el 0,7% registrado en febrero.

El traslado de estos costos internacionales a los precios internos ha sido desigual, y la Argentina se ubicó en el puesto 24 entre 124 países en cuanto a la magnitud de los aumentos registrados desde el inicio de la guerra. Según un relevamiento global de precios de combustibles realizado por Global Petrol Prices, con una suba acumulada del 23,8% en las naftas, el país quedó por encima de vecinos como Chile, Brasil y Paraguay, aunque por debajo de Perú, que lideró la región:

  • Argentina: 23,8% de aumento en naftas (puesto 24/124 países)
  • Perú: 35,6% (líder regional)
  • Chile: 16,8%
  • Brasil: 7,6%
  • Paraguay: 7,9%

El mecanismo de emergencia que busca blindar los surtidores argentinos

Para la economía argentina, el peso de los combustibles es central debido a su efecto multiplicador. Un incremento en el precio de la nafta y el gasoil impacta no solo de forma directa en el rubro de Transporte del IPC, sino también de manera indirecta en el precio de los alimentos y bienes de consumo masivo por el costo de los fletes.

Por ese motivo y ante la posibilidad de que la escalada internacional impactara con mayor fuerza en el índice de marzo y abril, el CEO de YPF Horacio Marín anunció una especie de mecanismo de amortiguador de precios y el resto de las empresas del sector energético en la Argentina implementaron mecanismos de estabilización de precios similares ante una merma sensible en el consumo interno, especialmente en el interior del país, donde el litro de nafta súper superó los $2.000.

Este acuerdo con el Gobierno involucra a productoras como Tecpetrol y Pluspetrol, refinadoras como Raízen y Trafigura, e integradas como YPF y PAE (Axion). El mecanismo establece que los precios en los surtidores se mantendrán estables por un periodo de 45 días desde el 1 de abril y para lograr esto, las empresas acordaron utilizar el valor del crudo de marzo como referencia para sus transacciones internas, acumulando la diferencia con el precio internacional en una cuenta compensadora.

Desde YPF señalaron a iProfesional que la petrolera estatal, que concentra más del 50% del mercado, ha trasladado hasta el momento solo un tercio del aumento del Brent al consumidor final.

Además y en forma complementaria, el Gobierno resolvió postergar la actualización prevista de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono para el mes de abril. Esta decisión fiscal se fundamentó en la necesidad de mitigar el impacto de la tensión energética global derivada de la guerra.

Caputo, admitió hace dos semanas en LN : "La inflación de marzo podría ubicarse más alta por el impacto de la guerra", aunque descartó de plano un escenario de estanflación y defendió la solidez del programa oficial, y volvió a cargar contra el periodismo y la oposición. "No hay estanflación, los datos muestran lo contrario", sostuvo al insistir en que el nivel de actividad económica y el consumo muestran una fuerte recuperación en relación a fines del 2.023.

"No hay estanflación, tratan de instalar que hay una mega recesión cuando el consumo privado está en nivel pico histórico", manifestó Caputo y vinculó el nuevo escenario con un cambio en los hábitos de consumo, especialmente a partir de la desaceleración inflacionaria respecto de etapas anteriores.

"Antes la gente quemaba el dinero por la inflación. Hoy hay crédito", afirmó, al señalar que la expansión del financiamiento modificó la forma en que los hogares administran sus gastos.

Sobre el dato puntual del mes, el ministro reconoció ayer: "En marzo podría mostrar un índice más elevado y que el nivel de actividad tal vez se ubique más bajo" pero atribuyó ambos movimientos a un factor externo que es el conflicto bélico. Caputo insistió en que se trata de una situación transitoria y puso como ejemplo el aumento del 44% en la venta de motos, que interpretó como una muestra de recuperación del consumo.

Qué esperan los analistas para abril y el resto del año

La escalada bélica en Medio Oriente tuvo impacto en las góndolas y en las tarifas del transporte por la suba de los combustibles durante marzo y generó consecuencias que se extendieron a abril.

El conflicto en Medio Oriente hizo que el barril de petróleo superara los u$s100, y aunque cayó tras el acuerdo de cese al fuego entre EEUU e Irán, dejó secuelas en los mercados energéticos y en la economía global y la Argentina no queda exenta y la volatilidad se propagó a los precios internos de productos y servicios básicos, modificando las expectativas de inflación de las consultoras locales.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el BCRA arrojó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC), según los analistas consultados, llegó al 3% en marzo y se ubicaría en 2,6% en abril. A más largo plazo, recién perforaría el 2% en agosto, al descender a 1,8%, y el consenso de analistas espera que cierre en 29,1%. En esta edición, se ajustaron las proyecciones al alza para todo el año.

El economista Mateo Borenstein de la consultora Enpiria prevé que el IPC de abril alcance el 2,5%: "Si el barril de crudo se mantiene estable, no debería haber un traslado significativo a precios este mes. Sin embargo, los aumentos de marzo podrían generar impactos de segundo orden".

En el sector energético, casi descartan la posibilidad de que los precios de las naftas vuelvan a los niveles previos a la guerra ya que solo bajarían en caso de que el valor internacional del petróleo caiga marcadamente, en torno a los u$s60, lo cual se considera poco probable ya que el conflicto bélico causó daños en la infraestructura de Medio Oriente. En consecuencia, una parte significativa de la producción se perdió y su recuperación demandará varios años.

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