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ALERTA

Milei dijo que los ingresos de los argentinos mejoraron, ¿verdadero o falso?: lo que revela la masa salarial

Aunque algunos indicadores mejoran, la inflación y el consumo siguen siendo preocupaciones centrales para los hogares y economistas
28/04/2026 - 19:02hs
Milei dijo que los ingresos de los argentinos mejoraron, ¿verdadero o falso?: lo que revela la masa salarial

La economía argentina transita hoy un sendero estrecho donde la estadística y la realidad cotidiana parecen, por momentos, hablar idiomas distintos.

Javier Milei, en su discurso del lunes por la noche en la Fundación Libertad, le dedicó buena parte del tiempo a contraponer los datos oficiales con aquellos surgidos de informes de consultores económicos.

El jefe de Estado cree que esos reportes son malintencionados o, bien, surgidos desde la ignorancia. Y que crean un ambiente contrario al Gobierno en el día a día.

Por eso le dedicó varios párrafos de su alocución.

Milei ahora, y Caputo en jornadas anteriores, intentaron demostrar que las familias tienen hoy en día mejores ingresos que en la previa a 2023.

¿Tienen razón?

Un pormenorizado informe de la Fundación Mediterránea, elaborado por las economistas Laura Caullo y Guadalupe Galindez, arroja luz sobre la polémica: la dinámica de los ingresos de las familias pasó del ajuste severo durante la primera parte de la administración Milei a una recuperación que luce incompleta. Y también desigual.

Para entender dónde están parados los ingresos de las familias, es necesario mirar la "masa salarial ampliada".

Este indicador no solo mide los sueldos en blanco, sino que suma los ingresos informales, las jubilaciones y las transferencias sociales como la AUH.

Al analizar esta foto completa, queda claro que el país atravesó tres etapas marcadas a fuego en el último trienio: un ajuste brutal entre fines de 2023 y principios de 2024, un breve oasis de estabilización durante 2025, y una nueva aceleración inflacionaria en los últimos meses que vuelve a encender las alarmas.

La profundidad del pozo

El punto de partida de este ciclo fue una caída muy fuerte. Entre octubre de 2023 y marzo de 2024, el poder adquisitivo sufrió un golpe generalizado. Los trabajadores del sector privado formal vieron cómo sus salarios reales se hundían un 15%, pero la peor parte se la llevó el sector público, con pérdidas que superaron el 25% a nivel nacional.

Los jubilados no quedaron al margen de esta "motosierra" invisible. El haber mínimo, incluso computando el bono de $70.000 (que se mantiene congelado nominalmente), registró una caída real del 23% en aquel periodo inicial.

Mientras tanto, el mercado laboral estatal ya se achicaba con 13.000 despidos o contratos no renovados, una sangría que el sector privado, estancado en 6,2 millones de empleados, no pudo absorber.

La ilusión de la estabilidad

Durante el segundo semestre de 2024 y gran parte de 2025, la desaceleración de la inflación trajo un respiro. La masa de ingresos creció un 14% real en un año.

Sin embargo, esta mejora fue engañosa por dos motivos. Primero, porque en junio de 2025 todavía estábamos un 2% por debajo del nivel previo al shock de 2023.

Segundo, porque la calidad del ingreso empeoró drásticamente.

Lo que estamos viendo es una mutación del mercado laboral: el empleo formal no crece, y la gente se refugia en la precariedad. La tasa de informalidad saltó del 41,6% al 43,2% en apenas un año.

Hoy, la estructura de ingresos de las familias argentinas es más frágil que antes; depende menos de un sueldo estable con aportes y más del "día a día", del cuentapropismo y de una asistencia social que también muestra grietas.

En este mapa de ganadores y perdedores, la AUH logró destacarse con una recomposición real del 6%. Nada menos.

En la otra vereda, la Tarjeta Alimentar y los programas de empleo (como el antiguo Potenciar Trabajo, hoy bajo disputas judiciales) sufrieron caídas cercanas al 28% debido al congelamiento de sus montos frente a una inflación que nunca se detuvo del todo.

El presente: la inflación vuelve a morder

Los datos a febrero de 2026 son preocupantes. La inflación del último año acumuló un 33%, y la mayoría de los ingresos ya no pueden seguirle el ritmo.

La consecuencia es dolorosa: la masa total de ingresos se ubica hoy un 4% por debajo de los niveles de octubre de 2023. De ahí puede inferirse la "sensación de frustración" mencionada por Milei en su discurso en la Fundación Libertad.

Los asalariados son los más golpeados, permaneciendo un 10% por debajo de sus niveles de hace tres años. Los docentes universitarios han perdido casi un 10% de su poder de compra en el último año, y los empleados públicos nacionales, un 8,8%.

Incluso en el sector privado, a pesar de las paritarias, se cerraron acuerdos por debajo de la evolución de los precios.

Un cambio estructural peligroso

Más allá de los datos puntuales, hay algo adicional: el informe de la Mediterránea advierte sobre un cambio de fondo en la economía argentina.

La Argentina está perdiendo parte del empleo formal (en "blanco") y queda reemplazado por ingresos informales, lo que construye una mejora sobre cimientos que por ahora no terminaron de cerrar.

La conclusión es una doble lectura que obliga a la introspección: si bien la baja de la inflación en ciertos periodos permitió recuperar parte de lo perdido, esa mejora se construyó sobre bases frágiles.