CONSUMO

Cuidado del bolsillo: qué pasa con las tarjetas de crédito ante tasas altas y consumo más frío

Los plásticos se utilizaron menos durante abril. Por el contrario, hubo una mejora en las financiaciones de autos y maquinarias con líneas prendarias
Por Claudio Zlotnik
ECONOMÍA - 11 de Mayo, 2026

En un contexto económico donde el bolsillo de los argentinos sigue bajo presión, las herramientas de financiación tradicional muestran un comportamiento dispar que enciende alarmas en el sector comercial.

A pesar de los intentos por reactivar el mercado interno mediante la baja de tasas de interés y la proliferación de promociones en cuotas, la realidad es que el consumo no termina de despegar, y esto se refleja directamente en el uso de los plásticos.

De acuerdo con el último informe de First Capital Group, la operatoria con tarjetas de crédito continúa evidenciando signos de debilidad.

Durante el mes de abril, este instrumento -el más utilizado por las familias para financiar sus gastos cotidianos- registró una caída mensual real del 0,8%.

Si se analiza la comparación interanual, la disminución alcanza el 1,0%, lo que sitúa el nivel de gasto por debajo de lo observado hace exactamente un año.

El peso de la inflación deja al consumo planchado

Aunque en términos nominales las operaciones con tarjetas subieron un 1,7% mensual (alcanzando un saldo total acumulado de $24,4 billones), este incremento es meramente ilusorio cuando se lo contrasta con el avance de los precios.

Tomando como base una inflación mensual proyectada del 2,5% para el mes pasado y una variación anual del 32,2%, los saldos reales no logran empatar al costo de vida.

Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, es determinante al respecto: "Ante un consumo que no despega, la principal herramienta de financiamiento utilizada es un reflejo de ello". Según el experto, la cartera se encuentra por debajo de los valores de un año atrás, a pesar de que los bancos y comercios han redoblado sus ofertas de cuotas con y sin interés para intentar seducir a un consumidor agotado.

Curiosamente, mientras el gasto en pesos se retrae, el saldo financiado en dólares en las tarjetas de crédito mostró una dinámica distinta.

En abril, esta categoría aumentó un 14,2% mensual, llegando a un acumulado de u$s781 millones. En términos interanuales, el crecimiento fue del 5,0%, lo que para los analistas representa una estabilización en los niveles lógicos del último año, tras las fuertes fluctuaciones cambiarias previas.

La excepción: el sorprendente repunte de los créditos prendarios

A contramano de la caída en el consumo masivo financiado con tarjetas, el sector automotor y la maquinaria parece haber encontrado un respiro.

Tras cinco meses consecutivos de caídas reales, los créditos prendarios mostraron una fuerte recuperación en abril, con una suba real mensual del 3,8% y un incremento interanual real del 8,3%.

Este salto cuantitativo, que llevó el saldo nominal a $6,1 billones, se explicó principalmente por la agresiva estrategia comercial de las terminales automotrices y las entidades bancarias. La implementación de planes de pago en cuotas sin interés o con tasas reducidas incentivó una demanda que se encontraba latente.

Asimismo, los créditos prendarios nominados en moneda extranjera, ligados mayoritariamente a la adquisición de maquinaria agrícola, también crecieron un 9,4% mensual.

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