Tras el desembolso de 1000 millones, el FMI pidió a Argentina cambiar la fórmula del IPC
Luego de haber aprobado formalmente la segunda revisión del programa macroeconómico y de destrabar un desembolso clave por u$s 1.000 millones para fortalecer las reservas del Banco Central, el Fondo Monetario Internacional puso la lupa sobre las estadísticas públicas de la Argentina. A través de su último staff report, publicado este viernes, el organismo multilateral de crédito lanzó una fuerte advertencia sobre el método con el que se mide la inflación en el país y le solicitó formalmente al Gobierno nacional que avance en el diseño de una nueva ley que modernice el andamiaje institucional del INDEC.
En el documento técnico, el organismo dirigido por Kristalina Georgieva detalló los motivos por los cuales considera que el actual Índice de Precios al Consumidor (IPC) ha perdido vigencia y confiabilidad. Para los analistas de Washington, la "prolongada demora" en la actualización de los componentes del indicador ha dejado la metodología desactualizada, provocando que los informes mensuales sean cada vez "menos representativos de la actual canasta de consumo" de los hogares argentinos. Frente a este diagnóstico, el Fondo se mostró predispuesto a continuar brindando asistencia técnica directa para respaldar los esfuerzos de las autoridades orientados a corregir estas deficiencias estructurales.
El reclamo del FMI hace alusión directa a la demorada reforma que el propio INDEC planeaba anunciar a comienzos de 2026. El plan original consistía en jubilar la vieja estructura estadística -cuyas canastas de consumo vigentes datan del período 2004/2005- para pasar a un esquema basado en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHO) de 2017/2018, la cual contempla de forma más precisa el peso de los servicios tecnológicos, plataformas de streaming y nuevos hábitos de consumo que no existían hace dos décadas.
Los cambios en el INDEC y las estadísticas bajo la lupa
El proceso de modernización del IPC sufrió un freno repentino tras la salida de Marco Lavagna de la dirección del organismo estadístico. El ministro de Economía, Luis Caputo, designó en su reemplazo a Pedro Lines al frente del INDEC y, desde ese recambio de autoridades, la implementación de la nueva canasta para medir la inflación quedó aplazada por tiempo indeterminado.
En este nuevo escenario, las advertencias contenidas en el staff report respecto al mapa estadístico nacional abarcan los siguientes puntos críticos:
- Postergación del nuevo IPC: El Fondo aceptó que la publicación de la nueva fórmula se concrete "una vez que el proceso de desinflación esté firmemente consolidado", coordinando la asistencia técnica para alinear las estadísticas oficiales con las mejores prácticas internacionales.
- Cuentas nacionales obsoletas: El documento advierte que los indicadores del Producto Bruto Interno (PBI) presentan severas limitaciones en términos de desagregación y precisión, debido a que reflejan un año base que también se encuentra obsoleto.
- Falta de datos del sector externo: El FMI criticó las restricciones para monitorear el ingreso y egreso de divisas, señalando que los datos devengados por fuera del comercio de bienes tradicionales solo están disponibles de manera trimestral y con un rezago de tres meses.
FMI: pedidos por el cepo cambiario y las reformas de fondo
Más allá de las exigencias técnicas para garantizar la difusión oportuna de datos creíbles y de alta calidad, el informe del personal técnico del FMI profundizó en la necesidad de acelerar las reformas estructurales de la economía argentina. Si bien el organismo destacó la marcada desaceleración de la inflación en los últimos meses y proyectó un escenario de crecimiento moderado para el mediano plazo, el Directorio sopesó los riesgos que genera mantener los controles cambiarios de manera prolongada.
En ese sentido, las autoridades de Washington le solicitaron al equipo económico de Luis Caputo una mayor flexibilización del cepo cambiario para incentivar la inversión privada, al tiempo que instaron a avanzar de forma decidida con las demoradas reformas tributaria y previsional. De acuerdo con la visión del Fondo, el sostenimiento del superávit fiscal y la consolidación de la baja de la inflación demandarán un marco normativo más previsible, donde las estadísticas públicas vuelvan a operar bajo los más altos estándares internacionales de transparencia.