Compras por TEMU y demanda de dólares crecen sin freno pero Caputo tiene motivos para sonreir
Pocas veces el balance cambiario trajo tan buenas noticias para el gobierno de Javier Milei. Según el informe difundido por el Banco Central, en abril se registró un sólido superávit de la cuenta corriente, por u$s1.333 millones. Y, aunque subió la demanda de dólares por parte de los ahorristas -que compraron en términos netos u$s2.292 millones- la mayor parte quedó depositada en los bancos.
Esto implica que hay menor preferencia por "el colchón" como refugio de valor, algo que precisamente va en línea con la prédica que viene realizando el ministro de Economía, Toto Caputo, tras la modificación de la norma que presume "inocencia fiscal" a quienes depositen dólares en sus cuentas.
Pero, sobre todo, lo que dejó alivio en el gobierno fue la constatación de que el cambio de signo en la cuenta corriente no parece un mero accidente, sino un cambio de tendencia. Hasta ahora, los meses en los que entraban más dólares que los que salían eran siempre aquellos en los que el gobierno daba un incentivo a los productores agrícolas para que liquidaran su stock.
Por ejemplo, en septiembre pasado -cuando se cortó la racha negativa, con un impactante superávit de u$s5.510 millones-, estaba claro que el número era el resultado del "tax holiday" por el cual Caputo bajó a cero las retenciones a la exportación sojera, en un contexto de necesidad aguda de dólares ante la corrida pre-electoral.
Ahora, en cambio, el superávit ocurre como parte de la "nueva normalidad" en la que la balanza comercial deja récords de exportación, por la combinación de producciones récord de petróleo y gas, cosechas mejores a las previstas y, además, altos precios del mercado internacional.
¿Cambio de tendencia?
Ese shock positivo recién está empezando, dado que los u$s8.914 millones exportados en abril serán seguramente sobrepasados en los próximos meses. Esto ocurre porque hay un desfasaje en la estadística, que hace que las ventas de abril correspondan a los embarques de febrero. En otras palabras, que el aumento de las exportaciones del rubro petrolero todavía no refleja en su plenitud el impacto de la suba del precio ocurrida tras el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Además, el movimiento en la zona portuaria de Rosario para embarcar el grueso de la cosecha sojera tomó impulso en mayo, lo que implica que por lo menos durante los dos meses siguientes habrá posibilidades de un mayor saldo comercial.
En este momento, si se hace la cuenta en términos anuales -desde mayo 2025 hasta abril 2026- la cuenta corriente ya abandonó su crónico déficit, y arroja un resultado positivo de u$s3.083 millones.
Para el gobierno, es otro argumento potente para contestar a las acusaciones de atraso cambiario. Hasta ahora, Caputo se defendía con el argumento de las exportaciones récord. Pero lo cierto es que la cuenta corriente seguía arrojando números rojos, y la historia reciente muestra que todas las grandes devaluaciones vinieron precedidas de desajustes entre la entrada y salida de dólares.
Ahora, en cambio, también ese dato juega a favor del gobierno, por lo menos mientras dure el boom exportador, y mientras la demanda de los ahorristas se mantenga dentro de parámetros "normales".
Turismo estable, "dólar TEMU" en suba
El rubro de turismo, que en otros tiempos fue la pesadilla de los gobiernos -y que llevó a duras polémicas respecto de si era justo reprimir los viajes mediante altos impuestos- se está mostrando más suave de lo previsto.
Los u$s813 millones gastados por argentinos en el exterior es un número que no impresiona tanto, si se considera que este año habrá un incentivo extra por el Mundial de fútbol FIFA que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá. Pero, además, se compensa en buena parte por el ingreso de u$s356 millones que dejaron los turistas extranjeros en el país.
Además, como siempre el BCRA se encarga de señalar, un 70% de los dólares gastados por los turistas son pagados desde sus propias cuentas bancarias de moneda extranjera. Es decir, es un error metodológico sumar las compras de divisas para ahorro y el total de las compras de pasajes y gastos con tarjeta de crédito.
En todo caso, la salida neta del turismo, cuando al gasto total se le descuentan esos dólares del sistema bancario, queda en u$s244 millones.
Los otros servicios que se pagan en divisas -popularmente llamados "dólar Netflix"- ascendieron a u$s146 millones, mientras que los fletes y seguros ascendieron a u$s114 millones. Y las compras de bienes vía courier -el "dólar TEMU"- alcanzó los u$s118 millones.
Este último rubro, según los economistas, está llamado a ganar protagonismo, en la medida en que se profundice el encarecimiento de los bienes locales medidos en dólares. Desde inicio de año hasta fin de abril, la cotización del dólar oficial tuvo una caída del 4,4%, mientras los precios en pesos subieron un 12,3%. Eso significa que, medidos en dólares, los precios de los productos argentinos se encarecieron un 7,5%, lo cual actúa como incentivo para intensificar la "importación hormiga" de productos ofrecidos en los servicios de Internet.
¿Puede durar la calma con esta demanda de dólares?
Uno de los temas de debate entre los economistas es si esta situación de calma en el frente cambiario debe ser considerada como una fase transitoria o si es una tendencia firme.
Los economistas críticos de la gestión oficial suelen advertir que en la medida en que se incremente el clima electoral habrá más propensión a la dolarización de carteras. Y que, además, el retraso del dólar frente a la inflación también oficiará como aliciente, porque habrá un momento a partir del cual el mercado percibirá que el tipo de cambio es una oportunidad de inversión.
En las últimas semanas, el ministro Caputo ha declarado en repetidas ocasiones que se está recuperando la demanda de dinero. Y para fundamentar su punto señaló que, si no fuera porque el Banco Central está comprando en el mercado un promedio diario de más de u$s120 millones, el tipo de cambio estaría en $1.100 y no en los actuales $1.400.
Sin embargo, en medio de esa euforia del gobierno, hay economistas críticos que, como siempre, marcan el "lado B" y los posibles riesgos de dejarse llevar por un entusiasmo transitorio. El argumento que plantean estos analistas es que el hecho de que se venga una ola de ingreso de dólares no implica que vaya a derrumbarse la demanda de dólares por parte de los ahorristas. Más bien al contrario, indican que puede llegar a cobrar impulso.
La explicación es que lo que echará nafta a la demanda de dólares será la propia oferta. De hecho, lo que muestra la estadística es que los meses en los que hubo grandes picos de compra de billetes fueron, exactamente, los que mostraron ingresos masivos de divisas.
Lo que argumentan los analistas es que los productores agrícolas, que son obligados a liquidar esas divisas, automáticamente vuelven a demandarlas, ya sea para hacer frente a obligaciones financieras dolarizadas o para la compra de maquinaria e insumos para la nueva cosecha.