Salario mínimo: Informe de la UBA reveló de cuánto fue la pérdida del poder adquisitivo desde 2023
El deterioro de los ingresos y las transformaciones en la estructura del mercado de trabajo en la Argentina continúan bajo la lupa de los principales centros académicos del país. El Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), perteneciente al Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, presentó su último informe titulado "Panorama del Empleo Asalariado Formal y de las Remuneraciones". El documento, coordinado por los especialistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria, arrojó conclusiones alarmantes respecto a la profunda erosión que ha sufrido la capacidad de compra de los trabajadores y los vaivenes en la estabilidad de los puestos de trabajo.
El indicador más crítico del relevamiento universitario se centró en la evolución del Salario Mínimo, Vital y Móvil, el cual acumuló una pérdida de capacidad adquisitiva real del 39,3% en comparación con los valores registrados en noviembre de 2023. De acuerdo con el análisis histórico de la UBA, este extenso proceso de contracción económica se inició formalmente en diciembre de 2023, mes en el que el poder de compra se achicó un 15% debido a la abrupta aceleración inflacionaria, profundizándose en enero de 2024 con un desplome adicional del 17%. Aunque la tendencia negativa se interrumpió de forma esporádica durante meses puntuales en los que los aumentos nominales empataron o superaron al índice de precios, la caída de fondo no logró revertirse.
Esta persistente tendencia decreciente ha arrastrado al salario mínimo a un escenario de gravedad histórica. Los peritos de la Facultad de Ciencias Económicas determinaron que el valor real del SMVM correspondiente a abril de 2026 se ubicó en un escalón inferior al registrado en el año 2001, justo antes del colapso del régimen de la convertibilidad. Asimismo, la cifra actual representa una erosión del 66% respecto del valor máximo de la serie histórica alcanzado en septiembre de 2011, lo que significa que el sueldo básico actual equivale a apenas un tercio de lo que representaba el poder de compra hace quince años en el país.
El mapa del empleo: leve repunte mensual pero balances en rojo
En lo que respecta al volumen de puestos de trabajo, el informe con información consolidada a febrero de 2026 determinó que la Argentina cuenta con aproximadamente 10 millones de trabajadores asalariados registrados en la seguridad social, según las planillas desestacionalizadas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Este universo laboral contempla al empleo del sector privado, la administración pública y el personal de casas particulares. El dato novedoso del mes fue que, luego de encadenar nueve meses consecutivos de caídas, el empleo formal total interrumpió la racha negativa y registró una leve variación positiva de 8 mil nuevos puestos de trabajo respecto al mes anterior.
A pesar de este alivio mensual intermitente, la fotografía de mediano plazo continúa arrojando un balance contractivo para la masa de asalariados formales. El nivel de empleo registrado de febrero de 2026 reflejó una pérdida neta de 106 mil puestos laborales en la comparación interanual frente a febrero de 2025, marcando un retroceso del 1%. La brecha se vuelve aún más pronunciada al confrontar los datos actuales con los de noviembre de 2023, registrándose una destrucción de 290 mil empleos formales totales, lo que equivale a una caída del 3,0%. Evaluada a largo plazo, esta evolución ubica al stock de trabajadores registrados de la Argentina en un volumen similar al que el país ostentaba en junio de 2022.
Comportamiento por sectores y el impacto según el tamaño de empresa
Al analizar el comportamiento del sector privado de forma aislada, el informe detalló que el empleo formal corporativo se mantuvo sin cambios significativos en febrero, logrando detener una seguidilla de ocho meses consecutivos de retrocesos, aunque arrastra un déficit de 206 mil puestos menos que a finales de 2023. Las ramas de la Industria y el Comercio continuaron liderando de forma clara la pérdida de empleos en la medición que toma como punto de partida a septiembre de 2025, reflejando una dinámica de despidos y suspensiones que acompaña de manera lineal la contracción del nivel de actividad general de ambos sectores.
Por fuera de las ramas mayoritarias, los demás rubros productivos mostraron los siguientes comportamientos sectoriales:
- Minería: El sector experimentó una variación mensual positiva en la contratación de personal, logrando quebrar una racha contractiva de 19 meses consecutivos de caídas. De todas formas, las autoridades de la UBA aclararon que la comparación interanual de la actividad extractiva sigue arrojando un saldo negativo a pesar de este reciente crecimiento.
- Construcción: Tras haber mostrado signos de reactivación con variaciones positivas en diciembre de 2025 y enero de 2026, lo que parecía cortar el período de parálisis vivido durante gran parte del año anterior, la actividad constructora se estancó y no registró variaciones en sus planillas de personal durante febrero.
- Dinámica corporativa: La destrucción del empleo formal afectó de manera desigual según la estructura de las compañías. Las empresas catalogadas como chicas fueron las que redujeron personal de manera más marcada, mientras que las medianas lograron mantener sus estructuras sin variaciones y las grandes corporaciones fueron las únicas que registraron aumentos en sus nóminas.