Caputo patea deuda para después de las elecciones y sigue absorbiendo pesos del mercado
Todo siguió "acorde a lo planeado" en la última licitación del Tesoro. Esta vez, no había un gran desafío en cuanto al volumen de vencimiento de deuda, que llegaba apenas a $5 billones -menos de la mitad de las últimas cancelaciones-, pero había un nuevo test ante el mercado: probar que se podía colocar un menú de bonos en el que la gran mayoría tiene vencimiento posterior a las elecciones de 2027.
La prueba fue superada con holgura, dado que un 73,5% de la colocación -hablando en plata, unos $4,5 billones- correspondieron a títulos que vencen entre 2028 y 2030. Era una de las nuevas metas que se había fijado el secretario de Finanzas, Federico Furiase, luego de un período en el que las colocaciones solían concentrarse en bonos de cortísimo plazo.
"Extender la duration de la deuda", como dice Furiase en jerga financiera, implica para el gobierno la seguridad de un 2027 relativamente tranquilo, dado que habrá menores vencimientos a renovar justo en la campaña electoral.
Por otra parte, esa extensión de vencimientos para el siguiente mandato de gobierno ayuda también al gobierno desde el punto de vista político, porque le reafirma su discurso de que el mercado tiene una expectativa de continuidad de Javier Milei y, por lo tanto, no ve riesgos de default.
Claro que, para ayudar a los inversores a animarse, los bonos fueron diseñados con varias "cláusulas de seguro". Es así que desaparecieron del menú los bonos de renta fija y volvieron los duales, que acotan notablemente el riesgo, al pagar la mejor tasa entre una ajustable por CER y otra por el índice TAMAR. Traducido, que da cobertura tanto para la inflación como para un aumento agudo en las tasas de interés.
Por otra parte, hubo $1,74 billón colocados en los bonos "dólar linked", que durante un largo período habían caído en las preferencias de los inversores pero que siempre renuevan su atractivo en momentos de ruido político. El mayor volumen estuvo en el bono corto, que paga en octubre y ofrece un premio de 5,49% efectivo anual.
El debate de las tasas, tras otra licitación de Luis Caputo
Entre los analistas del mercado hay un incipiente debate respecto de si las tasas que está pagando el Tesoro son, como afirma el gobierno, cada vez más bajas, o si llevan un tácito premio por una percepción de riesgo.
Es, sobre todo, algo que se plantea para los bonos duales, que ofrecen un premio de 5,8% en la versión CER o un 9,3% en TAMAR. Los cálculos que hacen en los bancos es que ese interés no está, en realidad, muy lejos de un interés de 9% para la colocación de un bono en dólares, que es la tasa a la que Toto Caputo conseguiría crédito hoy en el mercado internacional.
La crítica apunta a que, en el fondo, se está convalidando en el mercado local un nivel de riesgo país similar al que Argentina debe asumir en el exterior por tomar deuda dolarizada.
Por cierto que en el gobierno se hace la interpretación opuesta y se destaca que las tasas son competitivas con las de mercado. Además, se vuelve a destacar como señal de confianza el alto volumen de "rolleo" que vienen registrándose en las últimas licitaciones.
En este caso, fue de un 20%, lo que implica que el Tesoro volvió a "pasar la aspiradora", con la absorción de liquidez excedente por $ 1 billón. Es, a esta altura, una situación que ya no provoca sorpresa en el mercado, dado que el gobierno está priorizando la lucha anti inflacionaria -mediante una contracción monetaria- antes que la expansión crediticia.
Canje y más dólares en caja
La otra particularidad de esta licitación fue la propuesta de canjes anticipados para dos títulos, uno ajustable por CER y otro por TAMAR, ambos con vencimiento para este año. Lograron, respectivamente, una adhesión del 24,8% y del 21,7%.
"Si bien el porcentaje muestra un piso de acompañamiento moderado considerando que una porción importante de estos activos se encuentra en manos de inversores privados, la conversión de casi $3 billones hacia los nuevos duales de largo plazo cumple con el propósito oficial de suavizar el perfil de amortizaciones de cara a las obligaciones más exigentes del cierre mensual", observó Eric Ritondale, economista jefe de la firma Puente.
Y, finalmente, en el plano de los dólares, esta licitación ya no contó con la oferta del bono con vencimiento 2027, que ya agotó su cupo. De manera que todo se concentró en el bono pagadero en 2028, que obtuvo una demanda de u$s200 millones en la primera jornada.
La tasa quedó determinada en 8,63%, levemente más alta que en las licitaciones previas, y con más de 300 puntos básicos de diferencia respecto del bono que vence el año que viene. Continúa así la situación que Caputo denomina "riesgo kuka", porque atribuye esa diferencia de tasas entre bonos idénticos al temor que los inversores ven en un cambio de gobierno y un eventual default de las obligaciones en dólares.
Lo cierto es que, gracias a estas emisiones Caputo ya superó los u$s3.500 millones captados en el mercado doméstico, donde sigue reinando la liquidez por el flujo exportador y las emisiones de Obligaciones Negociables de empresas privadas.