Argentinos compran más dólares pero hay una buena noticia para Caputo: no van al colchón
Era algo esperado por el boom de exportación típico de esta época del año. Pero, aun así, no deja de sorprender: en mayo se registró otro superávit en la cuenta corriente, aun cuando los argentinos siguieron comprando dólares para hacer turismo.
De esta manera, el superávit acumulado en los últimos 12 meses es de u$s5.109 millones, lo cual abona el optimismo de quienes creen que es factible que en 2026 se quiebre el crónico déficit de las cuentas externas, temido por los economistas por ser uno de los factores que gatillan las devaluaciones.
Como todavía quedan, al menos, dos meses de un flujo potente por dólares de la exportación, es factible que junio y julio vuelvan a dar sumas positivas en el balance. E, incluso, en el gobierno hay expectativas de que, aun cuando haya pasado el período de mayor aporte del agro, y a pesar de la caída en el precio del petróleo, las buenas cifras continúen por todo el resto del año.
Hablando en números, Toto Caputo prevé que, gracias al boom productivo de Vaca Muerta, entren u$s100.000 millones por comercio exterior, lo cual dejaría un superávit de balanza comercial mayor a u$s20.000 millones, una suma lo suficientemente alta como para financiar el déficit de la cuenta de turismo y servicios y, encima, dejar que el Banco Central siga comprando billetes verdes.
En definitiva, lo que se palpita en el gobierno es que el cambio de signo en la cuenta corriente no parece un mero accidente, sino un cambio de tendencia. Hasta ahora, los meses en los que entraban más dólares que los que salían eran siempre aquellos en los que el gobierno daba un incentivo a los productores agrícolas para que liquidaran su stock.
Por ejemplo, en septiembre pasado -cuando se cortó la racha negativa, con un impactante superávit de u$s5.510 millones en un solo mes-, estaba claro que el número era el resultado del "tax holiday" por el cual Caputo bajó a cero las retenciones a la exportación sojera, en un contexto de necesidad aguda de dólares ante la corrida pre-electoral.
Y en mayo, aun con productores sojeros enojados por considerar que los dos puntos de baja de retenciones son insuficientes frente al encarecimiento de costos, otra vez se batió un récord exportador.
Sigue el ahorro, pero queda en los bancos
También mayo fue un mes particular en cuanto a la demanda de dólares por parte del público minorista, que totalizó u$s2.667 millones, lo que implica una caída de 16% respecto del mes previo.
De ese total, lo que se compró en efectivo con finalidad de ahorro fue u$s1.804, de los cuales, destaca el BCRA, unos u$s700 millones quedaron depositados en el sistema bancario local.
Este es otro de los hechos que se celebran en el Gobierno, dado que, si bien no ha cesado el apetito dolarizador de los ahorristas argentinos, se observa una tendencia creciente a abandonar "el colchón" y volver a confiar en los bancos.
Para Caputo, que desde su asunción viene intentando la "dolarización endógena" -a la que intenta ayudar con el régimen de "presunción de inocencia fiscal"-, esto supone un cambio importante, dado que los dólares que no ingresan al sistema no inciden en la economía, o lo hacen de modo marginal. En cambio, el dinero que queda en el sistema bancario puede ser aplicado a créditos y, también, al fondeo del propio Tesoro, que colocó dos bonos para financiarse con inversores locales a una tasa de interés mucho más barata que la que le pedían los fondos de inversión del exterior.
Los otros rubros de salida de dólares son los giros a cuentas del exterior, que ascendieron a u$s408 millones, y los servicios, con una salida neta de u$s648 millones.
El turismo, en calma
Los gastos de turistas argentinos que usaron sus tarjetas de crédito en el exterior fueron de u$619 millones, una cifra relativamente menor, si se tiene en cuenta que fue 25% más baja que el registro de abril, y que en los meses veraniegos suele rondar los u$s1.000 millones.
No obstante, es probable que en los próximos balances del BCRA se vuelva a ver un crecimiento de este rubro, dado el mix del "efecto Mundial" -que todavía no se refleja a pleno en el balance de mayo- y las vacaciones invernales.
Además, hubo u$s115 millones por importaciones hechas por servicios postales -lo que en la jerga se conoce como "dólar Shein" o "dólar Temu"-, lo que representa un volumen que se está manteniendo relativamente estable.
Y, en una categoría que el BCRA contabiliza aparte, están los servicios digitales provistos desde el exterior -el "dólar Netflix"-, que sumó una salida de capitales por u$s163 millones.
Como siempre, el informe del BCRA se encarga de destacar que un 70% de los gastos por turismo y pasajes aéreos al exterior son cancelados con los dólares que los propios usuarios tienen en sus cuentas bancarias. Es decir, es un error metodológico sumar las compras de divisas para ahorro y el total de las compras de pasajes y gastos con tarjeta de crédito.
El objetivo de esa aclaración es contradecir la percepción de que un alto volumen de turismo emisivo implica, necesariamente, un sacrificio de reservas del Central o una presión al alza del tipo de cambio.
Aun así, en los últimos días, en medio del debate respecto de si el dólar se encuentra equilibrado, economistas influyentes volvieron a salir en defensa de un impuesto específico para el turismo -como hasta hace dos años fue el impuesto PAIS- que deje al tipo de cambio turista en un valor efectivo de $2.000. Entre ellos destaca Rodolfo Santangelo, socio de Carlos Melconian en la consultora Macroview.
Se viene el "efecto aguinaldo"
Para los próximos informes cambiarios, los economistas prevén que podría haber un quiebre en la relativa calma que se viene notando, y uno de los motivos es estacional: el pago del medio aguinaldo, que en los hechos implica una transferencia de liquidez desde la caja de las empresas a los bolsillos de los asalariados.
El pago se realiza en la segunda mitad de junio, y su impacto financiero suele impactar sobre este mes y sobre el siguiente. Esta situación, típicamente puede generar tres efectos:
*un mayor nivel de cancelación en las deudas de las familias -cuyo nivel de morosidad asciende al récord de 12,1%, según los últimos datos del Banco Central-;
*un incremento en los niveles de consumo, que podría recuperarse tras las mejoras del salario real como consecuencia de los convenios firmados por los gremios más numerosos;
*una canalización de la mayor liquidez del público hacia los dólares, ya sea con fines de atesoramiento, de turismo o de compra de activos dolarizados mediante las plataformas online.
Los economistas prevén que ocurrirá una combinación de las tres situaciones, aunque observan que las compras para atesoramiento podrían ir en un camino ascendente, dado el incentivo que implican los recientes movimientos en la cotización del dólar.